CIENCIA, MOTOR DEL DESARROLLO

Reflexiones en torno a 69 nuevas investigaciones científicas realizadas en Panamá

Reflexiones en torno a 69 nuevas investigaciones científicas realizadas en Panamá
Reflexiones en torno a 69 nuevas investigaciones científicas realizadas en Panamá

Un país pujante requiere de la implementación de políticas públicas orientadas a sus necesidades, y que estén encaminadas a su desarrollo.

Para lograrlo, es necesaria la investigación científica.

Por ello, la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación presentó los resultados de 69 proyectos de investigación científica y entregó placas de reconocimiento a sus investigadores, y se recopilaron en el compendio científico Proyectos de investigación y desarrollo en Panamá. La institución hizo una inversión de $2.7 millones para la ejecución de los estudios.

Los trabajos pertenecen a las áreas de arqueología, antropología y paleontología; biodiversidad y ecología; biomedicina y ciencias de la salud; biotecnología; ciencias agropecuarias y acuicultura; ciencias básicas; ciencias sociales; ingenierías; y tecnologías de la información y la comunicación.

Progresos

Los nuevos estudios trajeron mejoras a la infraestructura para incrementar la capacidad de hacer ciencia en Panamá.



 

AVANCES Y DESAFÍOS

El acto fue propicio para que cinco panelistas invitados –quienes son investigadores– hicieran, mediante un foro, un análisis de los trabajos presentados, de manera que se resaltaran avances y desafíos de la ciencia panameña.

En cuanto a trabajos relacionados con la ecología y ramas relacionadas, la bióloga Oris Sanjur, directora asociada para la administración científica del Smithsonian Tropical Research Institute, destacó que se efectuaron investigaciones importantes sobre el Parque Nacional Coiba, que generaron información que permite “aumentar nuestro conocimiento sobre la biodiversidad, aspectos socioeconómicos y valoración del recurso natural”.

En general, “todos los proyectos que se presentaron en este bloque generan conocimiento en evolución, ecología, arqueología, biodiversidad, productos naturales, conservación”. Así mismo, permitieron la promoción de la participación comunitaria y valoración de recursos naturales. Además, “estos trabajos hicieron posible mejoras en infraestructura para incrementar la capacidad de hacer ciencia de nuestras instituciones”.

En síntesis, Sanjur percibió que se hizo un incremento en el proceso de concienciación sobre el valor de la ciencia. “Panamá está en un momento en que pasamos de ser buenos a ser excelentes, y para poder lograr el desarrollo esperado necesitamos a la ciencia”.

Por su parte, la médica Luz Romero, directora de investigación de la Universidad Santa María la Antigua, quien abordó los trabajos en el área de biomedicina-salud y biotecnología, hizo un resumen de la inversión en ciencia.

Romero indicó que el área de la biomedicina y salud es una de las más maduras en Panamá en términos de desarrollo de investigación científica. Sobre este campo, afirmó que “el retorno de la inversión ha sido favorable, sobre todo en términos de indicadores de producción científica y de formación de recursos humanos”.

Romero añade que la ciencia debe contar con una inversión sostenida.

El médico veterinario José Manuel Pérez, oficial del programas de Objetivos de Desarrollo del Milenio del PNUD, abordó los estudios de biotecnología y de ciencias sociales, destacando de ellos la calidad de los trabajos y la diversidad de los tópicos. Ello, a su parecer, marca “un claro cambio de la investigación que antes no se veía, que se limitaba a replicar experimentos, muchas veces de otras latitudes, y atendiendo otras necesidades, con escaso vínculo a las necesidades de los productores nacionales o problemas que se dan en el ámbito nacional”.

La mayoría de las investigaciones realizadas, añade, tienen un enfoque multidisciplinario, con ideas innovadoras “para beneficiar a las comunidades”.

El ingeniero Rolando Gittens, investigador de Indicasat –quien hizo un análisis de los estudios de ciencias básicas–, resaltó que Panamá es uno de los pocos hotspot de biodiversidad en el mundo, tanto de biodiversidad terrestre como de biodiversidad marina, y eso se refleja, incluso, en la biodiversidad de los microorganismos, en el que “hay un mundo para investigar”.

A su juicio, este último es un campo que se debe continuar estudiando, para el desarrollo de futuros antídotos.

El ingeniero Juan Wong, gerente del proyecto del tercer juego de esclusas del Canal de Panamá, fue el encargado de evaluar las investigaciones de ingenierías y tecnologías de la información y la comunicación, quien alentó a la estimulación de talentos jóvenes a la investigación científica.


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