9:31 a.m. - TA VEANG, Camboya. (EFE).- La tribu brao, como otras comunidades indígenas de Camboya, se unta un preparado de hojas de nim en las infecciones de piel, que sale más barato que la pomada de las multinacionales farmacéuticas y además es de toda confianza.
Y es que la selva continúa siendo para muchos aborígenes la mejor farmacia.
Raíces, flores, troncos, semillas y el conocimiento transmitido de generación en generación permiten curarlo casi todo, y se ahorran los fármacos de precios prohibitivos y que en Camboya acostumbran a ser falsificaciones, productos caducados o ambas cosas a la vez, un problema endémico en el país y que se ensaña particularmente con las zonas remotas.
Los indígenas confían en las plantas, hierbas y arbustos que crecen alrededor de sus casas para mejorar la lactancia materna, curar la disentería, obtener un desinfectante, calmar la tos, conseguir un antídoto contra la picadura de serpiente o sanar el dolor de cabeza, entre otras afecciones.