En los recientes años, la comunidad científica se ha esforzado en aclarar conceptos en torno al trastorno del espectro autista, una condición neurobiológica que dificulta las habilidades comunicativas y sociales.
Sobre este tema, el pediatra neurólogo Max Wiznitzer, del hospital Rainbow Babies and Children de Cleveland, Estados Unidos, y quien lleva unos 30 años actualizándose sobre autismo, habla claro y directo.
Wiznitzer expuso en el país sus conocimientos sobre este trastorno durante el Congreso Nacional de Pediatría, celebrado la semana pasada.
En su intervención “Autismo: diagnóstico, evaluación y manejo”, el pediatra expuso sobre novedades y aclaró conceptos acerca de este trastorno que a la fecha afecta la vida de uno de cada 68 niños que nacen en Estados Unidos, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.
En su ponencia, el doctor hizo alusión a que la edad en que el hombre y la mujer deciden concebir un hijo juega un papel determinante en el riesgo de que ese niño nazca con autismo.
“Hay razones por las que estamos viendo más casos de autismo. Por ejemplo, sabemos que si los padres son más viejos cuando tienen a sus hijos por primera vez o si el padre tiene una mayor edad que la madre o viceversa, es más probable que tengan hijos con autismo”, explica.
En el caso de los hombres mayores, señaló que entre más edad tenga un hombre, la calidad de su esperma disminuirá, por lo que aumenta el riesgo de que el niño que conciba tenga mutaciones en su ADN mitocondrial.
“En la población Amish —un grupo religioso— no vemos muchos casos de autismo porque ellos tienden a tener niños cuando son muy jóvenes; no son como el estadounidense típico. Quizás esta puede ser una explicación”.
El tema de la edad en el rol de la concepción precisamente fue abordado este 9 de junio en la revista científica online Molecular Psychiatry, del grupo editorial de la revista Nature, donde se presentan los resultados de una investigación que halló que la edad de los padres puede jugar un papel determinante en el riesgo de que el hijo que surja de esa unión nazca con autismo.
La publicación “Autism risk associated with parental age and with increasing difference in age between the parents” —que siguió una muestra de 5.7 millones de niños— encontró que la tasa de padecimiento de este trastorno es mayor en padres mayores de 50 años, en madres adolescentes, así como cuando entre el hombre y la mujer existe mucha diferencia de edad.
Aunque el origen del autismo es un acertijo por resolver, Wiznitzer asegura que este trastorno no se desarrolla, sino que se nace con él debido a alteraciones en el cerebro del niño. “Sus síntomas no se manifiestan hasta que el niño tenga dos o tres años. Es un desorden que está causado por la forma como se desarrolla el cerebro, y creemos que en la mayoría de los niños con autismo hay una razón genética”.
El trastorno del espectro autista implica un deterioro cualitativo importante en la socialización y en la comunicación, e involucra comportamientos repetitivos e intereses limitados en quien lo padece.
De acuerdo con Wiznitzer, el autismo surge en el individuo al nacer con ciertas alteraciones en el cerebro desde el inicio de su vida. “No es algo que pasa después del nacimiento”, afirma el especialista.
Investigaciones
Las razones van desde un aspecto genético hasta factores ambientales.
“Creemos que en la mayoría de los niños con autismo hay un componente genético. El 25% de las veces podemos identificar esto a través de un test de genética de última generación que permite ver todos los genes en los cromosomas, y el 25% de los casos de niños con autismo tiene una anomalía genéticamente identificable. Esto puede estar asociado a infecciones o a problemas inmunes. Hay algunas madres que producen anticuerpos que pueden estar dirigidos hacia el feto, los cuales aumentarían el riesgo de autismo, y se están haciendo investigaciones sobre esto”, señala Wiznitzer.
Otros estudios han indicado que si la mujer embarazada se expone a insecticidas, contaminación o si toma vitaminas durante el período de gestación, entre otros factores, se puede aumentar el riesgo de que su hijo nazca con el trastorno del espectro autista.
Tratamiento actual
Aunque no hay una medicina que cure el autismo, sí se cuenta con fármacos que pueden tratar las características de esta condición, como la alteración del comportamiento y los problemas de comunicación, por lo que la familia necesita estar informada sobre los síntomas, menciona el pediatra.
Además, la educación, ya sea impartida por docentes en el colegio, así como por los miembros de la familia, mejora la adaptación de estos jóvenes.
“Las investigaciones más recientes han mostrado que la educación puede ayudar a hacer una diferencia en los jóvenes que van a estos programas. Entre más alto sea su acceso a la educación, las características del trastorno disminuirán. No tienen que pasar 40 horas a la semana estudiando, pues entre 20 y 25 horas a la semana es más que suficiente”, indica.
Incluso, una investigación realizada por científicos de la University of Washington Autism Center ha encontrado que la intervención temprana en niños con autismo, a través de terapias personalizadas impartidas en el aula y en el hogar, mejora la capacidad intelectual y sus habilidades comunicativas. Dicho hallazgo se publicó en la edición online de la revista científica Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry.
Diagnóstico temprano
El autismo debe ser confirmado por un médico entrenado en este trastorno. Dicha evaluación mide el lenguaje del niño, su coeficiente intelectual, así como si presenta problemas motores, alteraciones visuales y aditivas, y además se recomienda siempre evaluar alteraciones cromosómicas.
Según Wiznitzer, el éxito de los niños con el espectro del trastorno autista radica en el diagnóstico y el abordaje temprano. “Debemos hacerles a nuestros niños con autismo el diagnóstico temprano y suministrarles una intervención temprana para maximizar el resultado positivo”.
