La ciencia ofrece una manera práctica de distinguir entre los tipos fieles y los promiscuos: la longitud de los dedos.
Las personas con el dedo anular derecho mucho más largo que el índice de la misma mano tienen más probabilidades de volcarse a la vida disipada, a juzgar por un trabajo de investigación de la Universidad de Oxford publicado en la revista Biology Letters.
La longitud de los dedos se establece antes del nacimiento, por el efecto del nivel de hormonas sexuales a las que están expuestos los bebés en el vientre. Hombres y mujeres con dedos anulares más largos probablemente absorbieron testosterona extra, lo cual se relaciona con el apetito de más parejas sexuales, dijeron los investigadores. Quienes tienen dedos más parejos tienden a buscar relaciones a largo plazo, escribió Rafael Wlodarski, científico del departamento de psicología experimental de la universidad.
“Parecería que existen dos tipos de varones y dos tipos de mujeres”, dijo Wlodarski. “En lo que se refiere a relaciones sexuales, observamos lo que parece ser un grupo de varones y un grupo de mujeres que son más propensos a ‘permanecer’, en tanto hay otro grupo de hombres y mujeres que son más propensos a ‘descarriar”. La investigación utilizó las mediciones de dedos de más de mil 300 personas y encuestas a casi 600 voluntarios en el Reino Unido y en los Estados Unidos. Esto no significa que se pueda achacar un romance tempestuoso exclusivamente a la fisiología de la mano, o que la longitud de un dedo garantice un matrimonio estable. Si bien las estadísticas basadas en cuestionarios estandarizados apuntaron a una relación entre la diferencia de longitud del dedo y el comportamiento, otros factores pueden mitigar dicho impacto, según Wlodarski.
Hombres promiscuos
“En realidad, casi no existe nadie que sea puramente promiscuo o puramente monógamo”, dijo en una entrevista telefónica. “Lo que somos es una combinación de nuestra genética y de nuestro entorno. Hay un margen enorme de variación y esa variación dependerá de la crianza, de la experiencia temprana con las relaciones, del desarrollo y de aspectos relacionados con el libre albedrío y de aspectos relativos a la toma de decisiones con base en las propias experiencias”.
Aproximadamente 57% de los hombres que participaron en el estudio se inclinaban más a la promiscuidad que a la monogamia. Si bien la investigación sugirió que en el caso de las mujeres se da lo contrario, esa parte del resultado no fue concluyente.
Los científicos se proponen ahora determinar si estas mismas conclusiones se aplican a diferentes etnias y culturas.
