Los procedimientos cosméticos cuentan con una gran demanda, pues cada día son más los hombres y mujeres que buscan en sus técnicas una apariencia escultural y saludable.
Desde eliminar la adiposidad, alisar las líneas de expresión o modificar el tamaño de ciertos atributos, los métodos estéticos parecen ser el punto de partida hacia un ideal de belleza, o eso que el dramaturgo noruego Henrik Ibsen denominaba “el acuerdo entre el contenido y la forma”.
Esa transición, optimista y arrojada, deberá ser llevada por el paciente de forma responsable, explica la doctora Ruth Sarmiento, quien advierte de la necesidad de invertir en procedimientos de forma segura.
De acuerdo con la galena y especialista en medicina estética, estos procedimientos responden a la necesidad de mejoría en una zona específica del cuerpo o en donde pueda ser diagnosticada alguna enfermedad.
Las depresiones o surcos en el rostro o la necesidad de disminuir de peso, por ejemplo, recaen sobre estas prácticas desde un punto de vista más estético que saludable.
Verse bien aumenta la autoestima, aporta buen ánimo y ayuda a fomentar mejores estilos de vida, continúa la doctora, quien asegura la existencia de vínculos entre la psicología, la salud y la apariencia física.
Empero, antes de someterse a un procedimiento, es vital tomar algunos puntos en consideración, añade.
La muerte en noviembre de 2014 de Ernesto Valencia White, conocido como La Mazinger, tras someterse a un procedimiento estético no idóneo, así como la infección consecuente de inyecciones de hidrogel en las piernas de la concursante de belleza brasileña Andressa Urach, pusieron sobre el tapete la proliferación de centros y personal no calificado que practican estas intervenciones.
En Panamá, el Consejo Técnico de Salud del Ministerio de Salud, en su Resolución 09 del 23 de noviembre de 2009, prohíbe la realización de un número de tratamientos invasivos, así como intervenciones quirúrgicas en sitios específicos como salones de belleza, estéticas, gimnasios y spas.
Lo anterior es resultado del incremento en el número de denuncias de este ejercicio “por personas no idóneas, tanto nacionales como extranjeras”, dice la resolución, dejando en evidencia la necesidad de tomar mayor precaución para no ser víctima de malas prácticas.
OBLIGACIONES DEL PACIENTE
El paciente tiene la responsabilidad de indagar y preguntar sobre la idoneidad del especialista estético antes de someterse a cualquier tratamiento.
Así concuerdan la doctora Ruth Sarmiento, cabeza del consultorio médico Cala’s Body, y Armand Paterne, docente y director del Instituto de Estética y Cosmetología.
Para ambos especialistas, cualquier procedimiento corporal no debe ser tomado a la ligera, pues las consecuencias podrían resultar adversas.
La Resolución 7 del 22 de diciembre de 1977 indica que ningún profesional, sea médico o afín, podrá anunciarse o pronunciarse como experto o capacitado para ejercer especialidades y procedimientos sin poseer una debida idoneidad. Esto según disposiciones del Consejo Técnico de Salud del Ministerio de Salud, también aplica a la medicina estética y servicios de cosmetología, que de acuerdo con sus especialistas tiene formulaciones propias.
Sarmiento explica que hay procedimientos que pueden ser realizados por médicos estéticos, otros que pueden ser ejercidos por cirujanos plásticos y algunos más que son reservados para los cosmetólogos.
Paterne, por su parte, asegura que los métodos de carácter no invasivo atañen al currículo profesional practicado en cosmetología.
El Instituto de Estética y Cosmetología, bajo su cargo, fue el primer centro educativo en su género, fundado en 1985 por su madre, Ghislaine Lamy.El centro educativo, cuyo pénsum y certificación cuenta con el aval del Ministerio de Educación, se basa en técnicas de maquillaje, depilación, dermatología y masaje corporal.
“Aquellos procedimientos invasivos, es decir, que incluyen métodos intradérmicos o punzantes, por ejemplo, deben ser efectuados por médicos y no por cosmetólogos”, aclara Paterne, ya que en caso de complicaciones o efectos secundarios no cuentan con la capacitación necesaria para saber cómo actuar.
El médico estético, por otro lado, puede realizar intervenciones con agujas, como la colocación de ácido hialurónico o botox y utilizar máquinas o aparatos estéticos. “También tenemos idoneidad para diagnosticar enfermedades comunes”, añade Sarmiento, quien detalla que previo a la especialidad, el médico estético debe haber completado sus estudios en medicina general.
El cirujano plástico, en tanto, tiene la facultad para operar. Procedimientos de gran demanda como abdominoplastías, cirugías faciales, lipoesculturas, prótesis e implantes forman parte de esta especialidad. Un listado con los métodos e información detallada sobre estas prácticas puede ser consultado en el sitio web de la Asociación Panameña de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.
Dra. Ruth Sarmiento
Consultorio médico Cala’s Body
Según Sarmiento, ningún especialista puede involucrarse en el terreno del otro. Igualmente, es necesario comenzar a informarse más y mirar estos procedimientos, cuyos precios suelen ser elevados, como una inversión de salud.
Paterne también recomienda ser meticuloso con el sitio donde se vaya a atender. “Debe tener las condiciones mínimas: higiene, una camilla apropiada y equipo para esterilizar los utensilios”, señala el docente.
Ambos expertos opinan que es necesario seguir actualizándose y continuar con las regulaciones que legislen mejor las prácticas en el istmo.
