Son las 10:00 a.m. La mañana está fresca en Gamboa, y es apta para la liberación de de ‘Emma’, ‘Henry’ y ‘Bella’, tres perezosos que estuvieron bajo los cuidados de Néstor Correa y Yiscel Yángüez, de la Asociación Panamericana para la Conservación (Appc). Estos animales fueron encontrados en diversos sectores de la ciudad y sufrían de desnutrición y deshidratación severa. Tras ser examinados y comprobar que se encuentran en buen estado físico, están listos para su liberación. La época del año es ideal por la llegada de las lluvias, ya que estos mamíferos necesitan consumir su alimento hidratado.
UN BUEN HÁBITATEntre los lugares que esta asociación utiliza para liberar a los perezosos están el Parque Nacional Soberanía, en especial el Camino del Oleoducto y el sendero La Laguna, cercanos al hotel Gamboa Rainforest Resort. Después de entrar al sendero La Laguna, Yiscel Yángüez, directora de la Appc, busca un buen sitio para soltar a ‘Emma’, una hembra adulta de la especie Bradypus tridactylus de tres dedos. “Se está moviendo y quiere salir rápido... es una buena señal”, afirma Néstor Correa tras sacarla de la jaula. Por su parte, Yángüez se asegura de buscar un buen guarumo con varios árboles alrededor, para que el animal tenga un buen refugio del sol, de la lluvia y esté protegido de los depredadores.
La experta en perezosos indica que es muy importante encontrar un lugar que contenga varias clases de alimento, como espavé, guácimo, indio desnudo, cecropia, guarumo, barrigón y cuipo. El perezoso es un animal vegetariano y tiene una variedad de más de 200 plantas en su dieta. Aunque el perezoso de dos dedos puede consumir algunas frutas de la época, como los mangos.
Los rescatistas destacan que la época lluviosa es la indicada para la soltura del animal en su nuevo hábitat, porque durante la temporada seca estos animalitos se deshidratan y pierden la fuerza. Pero, al comer de la hoja húmeda de los árboles, se hidratan. Por esta razón, muchos se quedan en las carreteras o se caen de los árboles. “Es lo que estamos esperando... ellos [los perezosos] no van a bajar al río porque es muy peligroso. “Si un perezoso baja es muy vulnerable a cualquier ataque”, aclara Correa. Los depredadores más frecuentes del perezoso, además del ser humano, son las águilas harpías y los felinos.
LA LIBERACIÓN‘Emma’ se muestra ansiosa por salir de la jaula. Néstor la sujeta con fuerza para poder subirla al guarumo. Una sensación de júbilo invade a quienes presencian la liberación del mamífero.Y así es como ‘Emma’ sube rápidamente el árbol y casi al instante se agarra del otro. El próximo en el proceso de soltura es el joven ‘Henry’, un perezoso Choloepus hoffmanni, mejor conocido como la especie de dos dedos. Yiscel se toma su tiempo para encontrarle un buen hábitat, ya que el primer sitio no la convenció, porque no contaba con la protección suficiente.
Finalmente, a unos 500 metros de la primera hembra liberada, encuentra un buen lugar. La idea es ubicarlo cerca de la joven ‘Bella’, otra perezosa de su misma especie, y quizás se conviertan en pareja. ‘Henry’ sube al árbol, lento, pero seguro. Es el segundo rescate exitoso del día.
Sin embargo, la tercera liberación no es tan alentadora. Néstor y Yiscel lo sospechaban. “Es la segunda vez que intentamos liberarla”, afirma la cuidadora. ‘Bella’ luce tímida y no muestra mucho interés en dejar la jaula. Pero igual la alientan a que trepe el guarumo, cerca de ‘Henry’.Mientras el equipo presente en la liberación espera unos 20 minutos, recogen las jaulas y alistan los implementos utilizados. Entre los utensilios hay machetes para cortar el monte y algunas ramas cerca de la zona. Pero surge algo inesperado. ‘Bella’ subió solita su guarumo, garantizando una tercera soltura exitosa.
El MONITOREO Para identificar a los perezosos liberados, se les coloca una marca con pintura vegetal, de forma que no afecte ni al animal ni a su medio. “Haremos observaciones diarias para determinar si el individuo se está desplazando como debe ser”, afirma Yángüez. Dos monitoreos diarios bastarán durante las primeras semanas, para determinar que el animal coma y se desplace de forma correcta.
A criterio de Néstor Correa, si el animal desaparece del mapa, “es muy probable que lo logró y sobrevivió”. No obstante, hay que recapturarlo si se llega a determinar que el animal no se ha movilizado mucho, no se ha alimentado o no trepa de forma correcta los árboles de su entorno.
“Casi siempre se logra de una vez”, señala Correa. El presidente de Appc explica que en la mayoría de las ocasiones en que el animal no desea salir de la jaula hacia la naturaleza por voluntad propia, se le debe presionar ya sea a través de una leve palmada o causarle algo de molestia. “Cada vez que logramos la reubicación del individuo nos llena de satisfacción la labor realizada”, dice Yiscel Yángüez.Otro aspecto importante a la hora del rescate de un animal silvestre es tratar de que permanezca el menor tiempo posible en el centro de rescate para evitar humanizarlo.
LA DESTRUCCIÓNLos perezosos son víctimas de la fragmentación de hábitat, mejor conocida como “bosques fragmentados”, y afecta a la biodiversidad a través de la reducción de la disponibilidad de hábitat para plantas y animales. La fragmentación de hábitat involucra un grado de destrucción de este. La fauna y la flora en estas áreas son usualmente destruidas de forma directa. Los animales que poseen mayor capacidad de movimiento, como los pájaros, se pueden salvar. Sin embargo, los mamíferos -como los perezosos- no tienen esta capacidad y más porque son muy lentos. La gran mayoría es víctima de atropellos en las carreteras o aparece herida cerca de las construcciones.
LA SITUACIÓNEs importante que las personas conozcan qué hacer si ven a un perezoso en la calle o en el patio de sus casas. Lo primero que debe hacer es llamar al Ministerio de Ambiente o a la Asociación Panamericana para la Conservación.En Panamá, es muy frecuente que se rescate al animal, se le alimente y le dé líquido, pero lo correcto, si logra capturarlo, es no darle nada de comer. Ni siquiera agua. “Al darle agua el animal broncoaspira y el líquido se le va a los pulmones. El 90% de los animales muere en este proceso y no es una muerte rápida, es lenta y dolorosa”, sentencia Correa. Tampoco es recomendable llevarlo a un veterinario de mascotas, puesto que no todos saben trabajar con animales silvestres y el perezoso muere en la mayoría de los casos.
