NAIROBI, Kenia (EFE).- El fallecimiento de la ecologista y activista social keniana Wangari Maathai, primera mujer africana en obtener el Premio Nobel de la Paz, en 2004, ha entristecido a defensores del medio ambiente y políticos de todo el planeta, quienes la consideraban "un icono del movimiento medioambiental".
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con sede en Nairobi, lamentó la muerte, este domingo, de "una fuerza de la naturaleza" que "movilizó a las comunidades para debatir sobre conservación y desarrollo sostenible".
El director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, aseguró que Maathai fue "una gran amiga y un icono del movimiento medioambiental".
"Su trabajo y su visión vivirán en los millones y millones de personas que escucharon su voz y se remangaron para diseñar y definir un futuro mejor para todos", afirmó Steiner.
La presidenta del Consejo de Administración del PNUMA, la ministra española de Medio Ambiente, Rural y Marino, Rosa Aguilar, indicó que la muerte de Maathai es "una gran pérdida para conseguir el objetivo de un desarrollo sostenible en el planeta y la lucha por los derechos de la mujer, la democracia y la paz".