SALUD

¿Tiene razón la OMS en atacar al cigarrillo electrónico?

¿Tiene razón la OMS en atacar al cigarrillo electrónico?
Los investigadores tienen aún poca perspectiva sobre los cigarrillos electrónicos, vendidos desde mediados de los años 2000.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sorprendió el viernes con una dura postura ante el cigarrillo electrónico en su informe mundial sobre el tabaco, afirmando que no podía recomendarlo como ayuda para reemplazarlo, un juicio demasiado categórica para ciertos expertos.



El vapeo consiste en inhalar vapores creados por el calentamiento a alta temperatura de un líquido en el interior del cigarrillo electrónico.



"No se conoce en detalle su composición, no se sabe lo que la gente inhala. Hay demasiadas referencias disponibles en el mercado y pocas normas", subraya el profesor Loic Josseran, presidente de la Alianza contra el Tabaco, consultado por la AFP.



Los líquidos contienen, la mayor parte del tiempo, nicotina, una sustancia muy adictiva que puede afectar el desarrollo del cerebro antes de los 25 años y, según ciertos estudios, tener un efecto nefasto en el de los adultos.



En cambio, no incluyen muchas sustancias peligrosas que se encuentran cuando se fuma un cigarrillo como el alquitrán (cancerígeno) o el monóxido de carbono (causa de enfermedades cardiovasculares).



Pero el vapor contiene partículas finas que penetran en los pulmones. Hay "muchas sustancias potencialmente tóxicas", concluyó un informe de la Academia estadounidense de Ciencias publicado en 2018.



Entre ellos, metales (níquel, plomo...) procedentes probablemente de la bobina utilizada para calentar el líquido, así como aditivos considerados seguros en la industria agroalimentaria pero vinculados a enfermedades pulmonares o no estudiados bajo su forma vaporizada.



Habrá que esperar estudios durante varias décadas para tener la certeza de los efectos a largo plazo de esas sustancias en las células del cuerpo.

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