El caso revelado este lunes de una niña sudafricana nacida seropositiva pero que vive desde hace casi nueve años con buena salud y sin medicamentos intriga a los investigadores y da pistas prometedoras para el tratamiento de la enfermedad.
Se trata del tercer caso en el mundo de remisión sin tratamiento de por vida observado en un niño, señala este estudio, presentado en el marco de la conferencia internacional de investigación sobre el sida de París.
“Este nuevo caso refuerza nuestras esperanzas de que algún día se pueda evitar que los niños con VIH tengan que tomar un medicamento toda su vida”, comentó Anthony Fauci, director del instituto estadounidense de alergias y enfermedades infecciosas (NIAID), responsable del estudio.
“Siempre es posible que recaiga, como en cualquier caso de remisión. Pero el hecho de que esta remisión se mantenga durante un período tan largo sugiere que puede ser duradera”, explicó a la AFP el doctor Avy Violari, de la universidad de Witwatersrand en Sudáfrica, coautor del estudio.
La niña sudafricana que nació con VIH comenzó a recibir un tratamiento de antirretrovirales cuando tenía dos meses de vida. Al cabo de diez meses, y en el marco del estudio, se dejó de administrarle el tratamiento.
El virus en ese momento había sido reducido a niveles indetectables. Ocho años y nueve meses después, el virus del VIH sigue “dormido” en el organismo de esta niña, a pesar de que no toma ningún medicamento. Este tipo de remisión, llamada “remisión funcional”, es una de las principales pistas de investigación en la lucha contra el sida.
No se trata de una cura, ya que el VIH sigue presente en su organismo. Pero está tan debilitado que no puede ni multiplicarse ni transmitirse a otra persona, incluso sin tratamiento. Normalmente, hay que seguir un tratamiento diario para lograr este resultado.
Por el momento, erradicar el virus del cuerpo del paciente es imposible. Los investigadores se enfrentan a la capacidad del virus de camuflarse en algunas células para crear focos virales que se reactivan si se detiene el tratamiento.
Los medicamentos antirretrovirales, creados en los años 1990, revolucionaron la vida de los seropositivos pero tienen efectos secundarios, como diarreas y náuseas, y además son un tratamiento de coste elevado y que hay que seguir de por vida.
Por ello los científicos buscan sistemas de remisión sin tratamiento de por vida, suministrando medicamentos cuando la infección es precoz y durante un periodo limitado en el tiempo.
