¿Estás embarazada? ¿Eres team Kate o team Shakira? ¿A cuál escogerías como modelo a seguir?
Kate Middleton, duquesa de Cambridge, de 31 años al dar a luz a su hijo George en 2013, se preparó para tener un parto natural, esperó a que su labor comenzara espontáneamente, así que rompió fuente en su casa y solo entonces se dirigió al hospital. A las 4:24 p.m. del 22 de julio, después de nueve horas de labor, nació en Londres el esperado príncipe, en absoluta privacidad, un bebé de 8 libras y 6 onzas, después de un parto natural y sin complicaciones. Para salir del hospital, tres días después, Kate llamó a su peluquera de confianza y eligió un sencillo vestido celeste que mostraba su natural barriguita post-parto.
La súper estrella de la música pop Shakira, de 36 años, al dar a luz a su hijo Milan, en 2013, decidió anticipadamente hasta el último detalle de su procedimiento, según reportó la agencia EFE. Desde la fecha, quería que fuese el 2 de febrero para que coincidiera con su cumpleaños, pero por consejo médico lo adelantó al 22 de enero, hasta la presencia en la sala de cirugía –según rumores– de equipo de liposucción y un cirujano plástico para realizar una abdominosplatía inmediata. Ambos padres avisaron de antemano por las redes sociales del evento. El bebé nació en Barcelona pesando 6 libras 6 onzas y madre e hijo salieron del hospital cinco días después. Los medios bautizaron el procedimiento como la “inne-cesárea” de Shakira.
Dos panoramas bien diferentes para el nacimiento de dos de los bebés más mediáticos de los últimos años y que ejemplifican las opciones personales y médicas que tienen hoy día las mujeres embarazadas.
Los índices de cesáreas a nivel mundial superan las estadísticas esperadas. El procedimiento quirúrgico, que se originó para salvar la vida de la madre y el hijo en condiciones médicas que así lo requiriesen, está siendo utilizado electivamente por razones de conveniencia en las agendas de médicos y mamás, y hasta para preservar la firmeza del canal vaginal y no afectar la posterior vida sexual. ¿Cómo se toma la decisión? ¿Qué hay que saber?
En Panamá: ¿cesárea o parto natural?
Para conocer el panorama en Panamá (ver recuadro) conversamos con el doctor Raúl Bravo Vásquez, ginecólogo obstetra, jefe nacional del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud.Dos panoramas bien diferentes para el nacimiento de dos de los bebés más mediáticos de los últimos años y que ejemplifican las opciones personales y médicas que tienen hoy día las mujeres embarazadas.
Los índices de cesáreas a nivel mundial superan las estadísticas esperadas. El procedimiento quirúrgico, que se originó para salvar la vida de la madre y el hijo en condiciones médicas que así lo requiriesen, está siendo utilizado electivamente por razones de conveniencia en las agendas de médicos y mamás, y hasta para preservar la firmeza del canal vaginal y no afectar la posterior vida sexual. ¿Cómo se toma la decisión? ¿Qué hay que saber?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el porcentaje de cesáreas debería ser de 15%. Y en los países de Centroamérica somos de los que las tenemos más bajas. Inclusive en Latinoamérica. Con importante anotación de que un porcentaje excesivamente bajo, menor a 10%, indica más bien una falta de acceso a la atención calificada del parto o falta de acceso a las instalaciones donde se puedan realizar las cesáreas.
La principal causa es haber tenido una cesárea en un embarazo previo, si bien las causas son variadas: mala posición del bebé, transverso o pélvico (de nalgas), o bebés muy grandes; complicaciones por alguna enfermedad en la madre que amerita que se realice el parto en muy poco tiempo; hemorragias que ponen en peligro la vida de la madre y su hijo. Son solo algunos ejemplos, aunque siempre la decisión de realizar cesárea implica tomar en cuenta varios factores.
Se cuenta con normas, guías y protocolos de atención en todo el país que contienen los lineamientos necesarios para realizar un control adecuado, detectar los riesgos potenciales y atender con calidad a la embarazada durante el embarazo, el parto y el puerperio, y lograr al final una madre y un recién nacido sanos. Los controles son aproximadamente cada mes y en cada uno de ellos se realizan acciones y actividades de orientación, promoción prevención y atención con las tecnologías necesarias, adecuadas a cada paciente y nivel de atención donde se realiza.
– ¿Qué considera usted que debe saber una embarazada para llegar bien informada al parto sobre las opciones quirúrgicas?
Lo primero que debe tomar en cuenta es que su médico es el único capacitado para indicarle cuál vía de parto, vaginal o cesárea, es la más adecuada a su condición clínica individual. Que la cesárea aunque tiene índices de complicaciones muy bajos (hemorragias durante el acto quirúrgico, infecciones postoperatorias) no está exenta de riesgos. El parto natural es la mejor opción siempre que su médico así lo indique.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el porcentaje de cesáreas debería ser de 15%. Y en los países de Centroamérica somos de los que las tenemos más bajas. Inclusive en Latinoamérica. Con importante anotación de que un porcentaje excesivamente bajo, menor a 10%, indica más bien una falta de acceso a la atención calificada del parto o falta de acceso a las instalaciones donde se puedan realizar las cesáreas.
La principal causa es haber tenido una cesárea en un embarazo previo, si bien las causas son variadas: mala posición del bebé, transverso o pélvico (de nalgas), o bebés muy grandes; complicaciones por alguna enfermedad en la madre que amerita que se realice el parto en muy poco tiempo; hemorragias que ponen en peligro la vida de la madre y su hijo. Son solo algunos ejemplos, aunque siempre la decisión de realizar cesárea implica tomar en cuenta varios factores.
Se cuenta con normas, guías y protocolos de atención en todo el país que contienen los lineamientos necesarios para realizar un control adecuado, detectar los riesgos potenciales y atender con calidad a la embarazada durante el embarazo, el parto y el puerperio, y lograr al final una madre y un recién nacido sanos. Los controles son aproximadamente cada mes y en cada uno de ellos se realizan acciones y actividades de orientación, promoción prevención y atención con las tecnologías necesarias, adecuadas a cada paciente y nivel de atención donde se realiza.
– ¿Qué considera usted que debe saber una embarazada para llegar bien informada al parto sobre las opciones quirúrgicas?
Lo primero que debe tomar en cuenta es que su médico es el único capacitado para indicarle cuál vía de parto, vaginal o cesárea, es la más adecuada a su condición clínica individual. Que la cesárea aunque tiene índices de complicaciones muy bajos (hemorragias durante el acto quirúrgico, infecciones postoperatorias) no está exenta de riesgos. El parto natural es la mejor opción siempre que su médico así lo indique.

Para tener otra perspectiva, a la hora de tomar decisiones, conversamos con el doctor Maximino Pinzón, quien tiene una doble visión, la científica, al ser ginecólogo-obstetra retirado, y la naturista, al haberse dedicado los últimos 15 años a la medicina biológica y homotoxicología.
Lo primero es reafirmarle a la mujer que está diseñada para la reproducción, que su naturaleza y todo su sistema hormonal está preparado para eso, que anatómica, fisiológica y emocionalmente está preparada. Es un proceso mucho más intuitivo y natural de lo que lo estamos interpretando hoy día. Mi manera de orientarla sería que confíe en la naturaleza de su femineidad.
Las condiciones ideales para el embarazo es que ese cuerpo esté lo menos intoxicado, inflamado, acidificado y alterado. Hoy tenemos tanta información que hay que volver la mirada hacia lo básico y lo simple: comer adecuadamente, descansar, hidratarse, defecar. Hoy hay muchos desbalances metabólicos debido a toda la contaminación que existe. En la alimentación de la mujer embarazada es fundamental el balance, que tenga un estado ácido-básico adecuado.
Durante el embarazo, la mujer debe hacerse todos sus controles y mediciones: toma de presión, niveles de glucosa, exámenes médicos y hormonales, imágenes, todo lo que la ciencia ofrece, pero nuestra labor es ayudar a la mujer a entender que en ella está sucediendo un evento biológico natural, no un puro evento bioquímico, determinado por cifras y estadísticas, es algo más. Todas las mediciones contribuyen, pero no deben reemplazar el criterio clínico a la hora de tomar decisiones. Lo bonito es unir armoniosamente el conocimiento tecnológico con lo que sigue siendo el fundamento natural del desarrollo de un embarazo.
La que tiene ese interés puede buscar información en ¡su abuelita! Esas mujeres que tuvieron que confiar en la naturaleza. No porque ahora la ciencia puede “medir” los procesos, significa que estos hayan cambiado. Son los mismos de hace miles de años. El doctor debe ser un artista de la técnica de la labor, sin violencias ni gritos ni maltratos, respetando el reloj biológico de la mujer y el bebé; obviamente mientras mejor disposición y paciencia tenga la madre, mejor va el proceso. Hoy día los números de cesáreas han excedido lo nunca antes visto; dónde está la razón, la desconozco. En el cuerpo está la sabiduría y el balance y la medicina alternativa respalda esa sabiduría.
Lo primero es reafirmarle a la mujer que está diseñada para la reproducción, que su naturaleza y todo su sistema hormonal está preparado para eso, que anatómica, fisiológica y emocionalmente está preparada. Es un proceso mucho más intuitivo y natural de lo que lo estamos interpretando hoy día. Mi manera de orientarla sería que confíe en la naturaleza de su femineidad.
Las condiciones ideales para el embarazo es que ese cuerpo esté lo menos intoxicado, inflamado, acidificado y alterado. Hoy tenemos tanta información que hay que volver la mirada hacia lo básico y lo simple: comer adecuadamente, descansar, hidratarse, defecar. Hoy hay muchos desbalances metabólicos debido a toda la contaminación que existe. En la alimentación de la mujer embarazada es fundamental el balance, que tenga un estado ácido-básico adecuado.
Durante el embarazo, la mujer debe hacerse todos sus controles y mediciones: toma de presión, niveles de glucosa, exámenes médicos y hormonales, imágenes, todo lo que la ciencia ofrece, pero nuestra labor es ayudar a la mujer a entender que en ella está sucediendo un evento biológico natural, no un puro evento bioquímico, determinado por cifras y estadísticas, es algo más. Todas las mediciones contribuyen, pero no deben reemplazar el criterio clínico a la hora de tomar decisiones. Lo bonito es unir armoniosamente el conocimiento tecnológico con lo que sigue siendo el fundamento natural del desarrollo de un embarazo.
La que tiene ese interés puede buscar información en ¡su abuelita! Esas mujeres que tuvieron que confiar en la naturaleza. No porque ahora la ciencia puede “medir” los procesos, significa que estos hayan cambiado. Son los mismos de hace miles de años. El doctor debe ser un artista de la técnica de la labor, sin violencias ni gritos ni maltratos, respetando el reloj biológico de la mujer y el bebé; obviamente mientras mejor disposición y paciencia tenga la madre, mejor va el proceso. Hoy día los números de cesáreas han excedido lo nunca antes visto; dónde está la razón, la desconozco. En el cuerpo está la sabiduría y el balance y la medicina alternativa respalda esa sabiduría.
Lo primero es reafirmarle a la mujer que está diseñada para la reproducción, que su naturaleza y todo su sistema hormonal está preparado para eso, que anatómica, fisiológica y emocionalmente está preparada. Es un proceso mucho más intuitivo y natural de lo que lo estamos interpretando hoy día. Mi manera de orientarla sería que confíe en la naturaleza de su femineidad.
Las condiciones ideales para el embarazo es que ese cuerpo esté lo menos intoxicado, inflamado, acidificado y alterado. Hoy tenemos tanta información que hay que volver la mirada hacia lo básico y lo simple: comer adecuadamente, descansar, hidratarse, defecar. Hoy hay muchos desbalances metabólicos debido a toda la contaminación que existe. En la alimentación de la mujer embarazada es fundamental el balance, que tenga un estado ácido-básico adecuado.
Durante el embarazo, la mujer debe hacerse todos sus controles y mediciones: toma de presión, niveles de glucosa, exámenes médicos y hormonales, imágenes, todo lo que la ciencia ofrece, pero nuestra labor es ayudar a la mujer a entender que en ella está sucediendo un evento biológico natural, no un puro evento bioquímico, determinado por cifras y estadísticas, es algo más. Todas las mediciones contribuyen, pero no deben reemplazar el criterio clínico a la hora de tomar decisiones. Lo bonito es unir armoniosamente el conocimiento tecnológico con lo que sigue siendo el fundamento natural del desarrollo de un embarazo.
La que tiene ese interés puede buscar información en ¡su abuelita! Esas mujeres que tuvieron que confiar en la naturaleza. No porque ahora la ciencia puede “medir” los procesos, significa que estos hayan cambiado. Son los mismos de hace miles de años. El doctor debe ser un artista de la técnica de la labor, sin violencias ni gritos ni maltratos, respetando el reloj biológico de la mujer y el bebé; obviamente mientras mejor disposición y paciencia tenga la madre, mejor va el proceso. Hoy día los números de cesáreas han excedido lo nunca antes visto; dónde está la razón, la desconozco. En el cuerpo está la sabiduría y el balance y la medicina alternativa respalda esa sabiduría.
