8:52 a.m. - MADRID, España. (EFE). -Los multimillonarios que quieran comprar un billete de ida y vuelta con destino a la plataforma orbital tendrán que esperar hasta que se construya una nueva nave rusa Soyuz diseñada especialmente para turistas espaciales.
El magnate informático estadounidense, Charles Simonyi, que se encuentra ahora a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI) ha sido el último afortunado en viajar a "la ciudad de las estrellas" en calidad de visitante.
No sólo eso, Simonyi, que pagó 35 millones de dólares por un pasaje en una Soyuz, ha sido el único turista de los seis que han pisado la EEI desde 2001 que ha podido repetir experiencia.
Cuando retorne a la Tierra el próximo 7 de abril, la Estación Espacial será durante varios años un coto cerrado para los neófitos, no importa los millones que pongan sobre la mesa.
"El turismo espacial es una actividad obligada. Lo siento, pero tenemos que construir la EEI no para los turistas, sino para satisfacer las necesidades de los habitantes de la Tierra", aseguró Vitali Lopota, presidente de la corporación cósmica Energuia.
Rusia recurrió al turismo espacial a principios de esta década debido a la grave crisis de financiación que afectó a su programa especial tras la caída de la Unión Soviética, la primera potencia en enviar un hombre al espacio exterior en 1961.