“No tengo nada que hacer en Italia. Si quieren unas declaraciones mías yo las doy aquí [en Panamá]”. Así respondió el presidente Ricardo Martinelli, a la pregunta si acudiría como testigo en el caso por presunta extorsión a la empresa Impregilo, por el que se juzga a su antiguo amigo, Valter Lavítola.
Martinelli –en declaraciones concedidas el pasado lunes a Telemetro– dijo una y otra vez que “no tiene nada que hacer en Italia”, porque se trata de un caso entre Lavítola y el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi.
“No creo que a mí me llame la fiscalía. Lo único que diría es ´no sé nada de eso”, remarcó el mandatario, al tiempo que enfatizó que “iría a Italia solo de paseo”.
El pasado 8 de mayo, en una audiencia realizada en el Tribunal de Nápoles, los abogados de Lavítola consideraron “indispensable” los testimonios de Martinelli y del empresario cubano estadounidense Rogelio Oruña, como perfectos conocedores de los hechos que juzga la justicia italiana.
Asimismo, fuentes judiciales italianas confirmaron a este diario que Martinelli tiene la condición de “indagado” por su “complicidad” en este caso de extorsión y, por tanto, la Fiscalía de Nápoles le abriría un proceso judicial una vez termine su mandato, el 30 de junio próximo.
Lavítola es acusado de haber coaccionado a ejecutivos de Impregilo –que forma parte del consorcio responsable de la ampliación del Canal de Panamá– con la promesa de recibir futuras adjudicaciones de obras en Panamá a cambio de financiar la construcción de un hospital pediátrico en Veraguas, a la que se había comprometido Berlusconi, pero al final incumplió su palabra.
Uno de los abogados de Lavítola declaró ayer a La Prensa que Martinelli “no es un testigo normal, sino que sería indagado por extorsión, al mismo nivel que Lavítola”. “No han llegado a proceder porque todavía tiene inmunidad, pero si viene a Italia podrían proceder contra él. Seguramente esto él lo sabe y por eso no quiere venir”, opinó el abogado.
Martinelli ha tomado distancia de Lavítola y de Berlusconi, a pesar de que en junio del año 2010 reconoció públicamente que Italia siempre se ha comprometido en ayudar a Panamá.
“Nosotros a veces nos dábamos cuenta, cuando estábamos negociado con Europa, que había una mano invisible que verdaderamente resolvía todo los problemas y esa era la mano de Italia y de Berlusconi”, declaró en esa oportunidad.
Si Martinelli es llamado como testigo por la fiscalía de Nápoles cuando no goce de inmunidad, la diligencia judicial se tendrá que hacer a través de una rogatoria internacional que debe se contestada por la justicia panameña.
Pero este no es el único caso en que Martinelli ha sido citado en Italia. Ayer se conoció que los abogados de Berlusconi –Niccoló Ghedini y Michele Cerabona– también pidieron a los fiscales que citen a Martinelli como testigo en un proceso de un tránsfuga italiano (ver nota relacionada).
EL ´ESCÁNDALO´
Según las investigaciones de la Fiscalía de Nápoles, la promesa de Impregilo de asumir los gastos de la construcción del hospital era en realidad “un modo enmascarado e indirecto para ofrecer al presidente Martinelli, a través de Oruña, indebidas utilidades económicas”.
“Me da risa que la coima haya sido un hospital”, dijo el mandatario a Telemetro.
Los abogados de Lavítola también pidieron que se cite como testigo a Oruña, a Berlusconi, al expresidente de Impregilo Massimo Ponzellini y al administrador delegado de Impregilo, Alberto Rubegni.
Por su parte, la Fiscalía citará como testigos al embajador de Italia en Panamá, Giancarlo Curcio, y al exdirigente de Impregilo en Suramérica Luciano Reguzzo.
Este último declaró ante los magistrados de Nápoles –Vincenzo Piscitelli y Henry John Woodcock– que había pagado “de manera oculta” a Lavítola 50 mil euros (unos $70 mil); dinero que habría servido para costear las vacaciones de Martinelli y de otros funcionarios panameños a la isla de Cerdeña en el verano de 2011.
También serán citados el periodista Joan Solés y Mauro Velocci, principal testigo de los fiscales italianos en otros procesos contra Lavítola y representante en Panamá de Svemark, empresa que debía construir las cárceles modulares.
Velocci, justamente, es acusado por Martinelli de “inventar este escándalo” que, a su juicio, ha sido “magnificado” en Panamá.
“Ojalá cuando esto empiece a caer, todas esas personas que me han calumniado tengan la nobleza de reconocer que se equivocaron”, remarcó Martinelli el pasado lunes.
Por este caso de extorsión, la Fiscalía de Nápoles ha aportado pruebas, como interceptaciones telefónicas, sentencias de condena a Lavítola, cartas de este a Berlusconi y conversaciones entre directivos de Impregilo, el Ministerio de Exteriores de Italia y la Embajada italiana en Panamá.
Una de esas interceptaciones telefónicas, realizadas por la justicia italiana, ocurrió en agosto de 2011, entre Oruña y Lavítola. En esa grabación se revela que Martinelli estaba dispuesto a difamar a Impregilo si no se hacía cargo de la construcción del hospital de Veraguas.
Por ese entonces, Lavítola comunicó a Oruña que el Presidente de Panamá habría declarado en falso que la sociedad de Italia no estaba dando “una fiabilidad total para hacer el Canal”.
DOBLE DISCURSO
Martinelli, en la entrevista a Telemetro, también se refirió a su posible incursión como diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacen) donde tendría inmunidad a partir de julio próximo en su condición de exmandatario.
“Yo no he pensado en eso todavía”, enfatizó Martinelli, contrario a lo que declaró públicamente el 26 de julio de 2013. En esa fecha, el mandatario recalcó que a él “no le va ni le viene” el Parlacen porque no necesita ninguna inmunidad.
“No tengo ningún interés (de ser parte del Parlacen], no he hecho nada, no me siento culpable de nada”, destacó entonces, al tiempo que indicó que “no puede decir que el Parlacen es una cueva de ladrones porque no sabe qué tipo de personas están ahora en el Parlamento”.
Durante la contienda electoral de 2009, Martinelli dijo que “ese organismo no servía para nada, que era una cueva de ladrones que solo generaba gastos millonarios al país”.
“No creo que esto esté en mis prioridades, porque yo tengo muchas cosas más interesantes que hacer que estar buscando inmunidad”, enfatizó Martinelli.
El presidente panameño, Ricardo Martinelli, ha sido citado a declarar, en calidad de testigo, por los abogados de Silvio Berlusconi, según se desprende de la lista de testigos presentada por la defensa técnica del ex primer ministro de Italia (Niccoló Ghedini y Michele Cerabona).
Esta sería la segunda citación que recibiría Martinelli –en un plazo de pocas semanas–, ya que fue citado por la defensa de Valter Lavítola, en calidad de testigo, en el proceso en su contra por supuesta extorsión a la empresa Impregilo.
Los fiscales Henry John Woodcock y Alessandro Milita acusan a Berlusconi y a Lavítola de haber pagado coimas de hasta 4.1 millones de dólares al hoy exsenador Sergio de Gregorio para hacer caer el gobierno de Romano Prodi, en 2008.
Ante los magistrados italianos, Martinelli deberá testificar “por sus vínculos con Silvio Berlusconi y con Valter Lavítola”, en mérito a “sus relaciones económicas y otras circunstancias de la imputación”, según se lee en los documentos que contienen la lista de testigos.
En este proceso por corrupción política, Martinelli deberá declarar ante el juez como simple observador de los supuestos hechos delictivos.
Pero no sería lo mismo en el otro proceso por extorsión internacional a Impregilo, ya que Martinelli figura en la documentación judicial –expediente en el que está imputado Lavítola– como “investigado por un delito relacionado”, y la Fiscalía no duda de que es cómplice.
En consecuencia, su comparecencia en este caso no sería en calidad de persona informada de los hechos (testigo), sino como indagado al mismo nivel del reo Lavítola, por lo que Martinelli tendría que ser asistido por sus abogados en la deposición ante los jueces.
Además, Martinelli podría ser citado como testigo en un tercer proceso: el de corrupción internacional de Finmeccanica en Panamá, juicio que se iniciará el próximo 23 de junio en el Tribunal de Roma.
Hasta ahora, Martinelli goza de inmunidad diplomática, pero desde el 1 de julio, cuando se haya completado el traspaso del poder, la justicia italiana podría empezar los trámites para enjuiciarlo –al igual que Lavítola– por extorsión internacional.
El pasado 8 de mayo, la Fiscalía y la defensa de Lavítola dieron a conocer la lista de los 13 testigos en este proceso por extorsión, entre ellos el presidente Ricardo Martinelli y el empresario norteamericano Rogelio Oruña.
En los próximos días, la presidenta del Colegio de Jueces de la Sexta Sección del Tribunal de Nápoles, Giovanna Cepalloni, deberá validar ambas citaciones, tanto en el proceso contra Lavítola como en el de Berlusconi.
El ordenamiento jurídico italiano establece que toda persona está obligada a declarar en un proceso penal ante el juez y a responder la verdad a preguntas de la defensa y de la fiscalía.
En caso de no poder presentarse en la sede judicial el día citado, el testigo debe comunicar la causa al Tribunal de Nápoles, que no le eximirá de comparecer, sino que se fijará nueva fecha. En el supuesto de resistencia a comparecer, la justicia italiana enviaría una rogatoria internacional para que el testigo declare en la Embajada de Italia en Panamá, a través de una videoconferencia.
Isabel Cerdán
