Ciudad de Panamá, con 2 millones de habitantes, edificios que superan los 270 metros de altura y centros comerciales por doquier, tiene otros atractivos que se alejan del lujo y las compras, pero que ofrecen vida y contacto con la naturaleza: los senderos. En Gamboa hay varios. El camino de la Plantación queda a pocos minutos del parque Summit y es diverso: tiene bosque, cascadas, plantas y animales.
Se disfruta del canto de los pájaros, del sonido del agua fresca corriendo por las piedras y del silencio del bosque. Tiene varias inclinaciones que exigen un poco de esfuerzo físico y eso garantiza aventura. Pero en general es un sendero fácil. Su extensión es de 6.5 kilómetros, por lo que con la ida y el regreso se caminan 13 kilómetros. Por la irregularidad del terreno, es una de las rutas favoritas de los amantes del ciclismo de montaña. Los domingos, ciclistas y senderistas se cruzan en la vía. De acuerdo con la página caminandopanama.org, durante la construcción del Canal de Panamá se construyó un camino mejorado de 4.8 kilómetros entre la población de Imperio (Emperador) y la plantación Las Cascadas.


Esta ruta es el vestigio del camino de la Plantación y en ella se puede encontrar remanentes de cacao, árboles de caucho y plantas de café.
En su final, el sendero se junta con el Camino de Cruces, sin embargo, si quiere seguir caminando es mejor que busque un guía.
CAMINO DEL OLEODUCTO

Si pasas el puente de Gamboa y el pueblo que lleva este mismo nombre, llegas al camino del Oleoducto o Pipeline Road, uno de los lugares favoritos de los observadores de aves, no solo de Panamá, sino de varias partes del mundo.

La sociedad Audubon, en 30 años, ha registrado al menos 440 especies de aves en esa área. Tienes 16 kilómetros, pero si no lo quiere caminar todo, una buena opción es llegar hasta el puente del río Frijolito.

Dice la historia que durante la II Guerra Mundial, este camino fue construido para dar mantenimiento a un oleoducto desde donde los militares de Estados Unidos contemplaban transportar petróleo en caso de un bombardeo al Canal de Panamá.
La vía no se usó para eso [menos mal], pero los estadounidenses siguieron dándole mantenimiento hasta que se fueron de Panamá. Hoy día su cuidado está cargo del Ministerio de Ambiente.

Hay una caseta con un guardaparques que cobra $3 por la entrada. Pero, a veces el hombre sale con machete en mano a darle mantenimiento al camino, por lo que es posible que en ocasiones el paseo resulte gratis.
En las mañanas y al caer la tarde se puede disfrutar de un concierto de primera clase: el que ofrecen los monos aulladores que, libres, recorren los árboles en manada.
EL METROPOLITANO
Y si no quiere ir muy lejos, sino quedarse en plena ciudad, la alternativa es el Parque Natural Metropolitano. Es hermoso. Tiene un mariposario donde se pueden ver varias especies de mariposas de Panamá. Tiene siete senderos: los momotides, los caobos, el roble, el mono tití, la cienaguita, los guayacanes y el Dorothy Wilson.
También cuenta con varios miradores, y uno de ellos, el de Cerro Cedro, ofrece una de las mejores vistas panorámicas de la capital. Cantos de aves, aullidos de monos, tortugas orejirojas en la laguna, brisa fresca y mucho verde. Un regalo para el alma.


