Los estudiantes en condición de migrantes se encuentran generalmente en una situación de “desventaja”, ya que su rendimiento puede estar influenciado por sus experiencias educativas en otros países, por el hecho de que entran a un sistema educativo distinto o, en algunos casos, porque deben aprender un nuevo idioma.
Este es el escenario planteado por agrupaciones como la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, por sus siglas en inglés).
De hecho, el Tercer estudio regional comparativo y explicativo (Terce), presentado por la Unesco, señala que los niños migrantes en América Latina y el Caribe alcanzan menores niveles de desempeño académico que los no migrantes.
En ese sentido, los países participantes en el Terce con una proporción mayor de estudiantes migrantes que el promedio regional (0.9%), fueron Panamá (5%), Argentina (2.1%), Costa Rica (2%) y México (1.8%).
Según el informe de la Unesco, al observar los logros de aprendizaje comparados entre estudiantes migrantes y no migrantes se aprecian claras diferencias entre ambos. En tercer grado, los niños no migrantes alcanzan niveles más altos de desempeño, tanto para la asignatura de lectura como de matemática, al contrario de los niños migrantes, entre quienes más de la mitad está por debajo del nivel.
Esta tendencia se repite en sexto grado y para las tres materias evaluadas (lectura, matemática y ciencia). En la evaluación de matemática en sexto grado, por ejemplo, la concentración de estudiantes migrantes con los niveles más bajos de desempeño alcanzó 85.5%.
El director nacional de Educación, Mario Rodríguez, dijo que como institución son conscientes de este problema, por lo que tienen en agenda la situación de los estudiantes migrantes.
Según Rodríguez, por ejemplo, están convalidando el aprendizaje de muchos estudiantes que llegan de otros países a Panamá. “Hemos firmado varios convenios para garantizar que estos niños reciban una buena educación”, añadió.
OTRAS VARIABLES
En cuanto al nivel educativo de los padres, el Terce revela el impacto que tiene la formación académica de los padres en los logros de aprendizaje de los niños migrantes. Los resultados del estudio muestran que el nivel educativo de los padres –sobre todo el de la madre– influye en el desempeño académico de los niños.
Esto sugiere que mientras más alto es el nivel educativo alcanzado por la madre, más altos son los logros de aprendizaje de los niños.
Además, muchos niños enfrentan problemas debido a su condición de migrantes que van más allá de la situación de la familia y que están vinculados con las relaciones interculturales con las que se encuentran en otros países.
Entre ellos existen diferentes formas de violencia escolar o racismo que pueden extenderse desde el color de la piel, pasando por la manera de hablar y el uso o no de ciertos modismos, hasta costumbres sociales y culturales.
Frente a este panorama, la Unesco considera necesario incluir el tema de la migración en las políticas públicas y sociales de los países de la región. Para ello, manifiesta que políticas educativas con el fin de fomentar una mejor integración pueden tener efectos significativos en cuanto al desempeño académico de los migrantes.
A la vez, argumenta que los sistemas de educación en la región aún no han logrado superar las brechas de desempeño y proveer instancias de apoyo a las poblaciones que se encuentran en condiciones vulnerables.
“Posibles iniciativas en este sentido podrían, por ejemplo, consistir en una enseñanza específica, focalizada en la mejora de las competencias lingüísticas y modelos de colegios de jornada completa. También se han creado cursos de integración en algunos países destinados a un público diverso, entre ellos, jóvenes migrantes o refugiados no acompañados”, sostiene el documento.
Además, plantea que se requiere, antes de todo, el diseño profesional de un currículo adecuado para su edad, su realidad cotidiana y la formación de los docentes, para que estos estén conscientes y sean capaces de manejar bien la diversidad existente en las aulas.
Sobre este tema, Diógenes Sánchez, miembro de la Asociación de Profesores de Panamá, resaltó que la educación es un derecho universal y que como tal se debe garantizar un aprendizaje inclusivo a este grupo.
“Hay que buscar los instrumentos para que, tanto el Gobierno, como docentes y otras sectores vinculados al tema, ayuden en el proceso de formación de los niños migrantes”, aportó.
Mientras que Rossana Castrellón, vicepresidenta del Grupo Unidos por la Educación, expresó que el sistema educativo panameño tiene un perfil industrial que no se enfoca en la “individualidad”, sino en la generalidad.
Para Castrellón, los migrantes y las personas con necesidades educativas especiales requieren de atención personalizada para potenciar su capacidad y adecuar su formación.
“El problema se agudiza en especial con la migración ilegal, pues se trata de niños y jóvenes cuyos derechos son difíciles de ejercer y cuyos padres no contribuyen al erario panameño”, acotó.
PIDEN OPORTUNIDAD
Voceros del grupo Evolución Artística y Cultural entre Adolescentes y Jóvenes (Eacaj), compuesto por jóvenes refugiados y solicitantes de refugio, entregaron al ministro de Gobierno, Milton Henríquez, una propuesta para la ampliación del Decreto Ejecutivo No. 1225, que les permita ingresar a las universidades y realizar estudios superiores.
Actualmente, el decreto solo permite a los niños, adolescentes y jóvenes en condición de refugiados estudiar a nivel de la escuela básica general, premedia y media, motivo por el cual buscan promover el decreto a nivel de las universidades.
Yaribeth de Calvo, directora de la Oficina Nacional para la Atención de Refugiados, explicó que con este decreto se ha logrado que los menores de edad en condición de refugiados o solicitantes de refugio que quieran ingresar a la escuela no requieran de documentos originales si no los tienen.
La funcionaria agregó que en este caso se hace un examen de ubicación que permita colocarlos en el grado que les corresponde dentro de las escuelas.
En tanto, Paula Andrea Baruque, vocera del grupo Eacaj, manifestó que hay desconocimiento sobre el tema de refugio, lo que lleva a las personas a etiquetar y discriminar porque muchos no diferencian entre un migrante y un refugiado.
En estos momentos, el Eacaj promueve una campaña de sensibilización a nivel de las instituciones gubernamentales sobre la condición de refugio, así como entre las personas refugiadas y otros sectores del país.
