Ante las reiteradas anomalías detectadas en los quioscos y cafeterías escolares, como la falta de higiene, la venta de productos con grasas saturadas, alto contenido de sal y reutilización de aceite, una comisión interinstitucional elabora la norma para regular los procesos de apertura y operación de estos locales.
El grupo, liderado por los ministerios de Educación y de Salud, intentará corregir las fallas de salubridad y nutrición en estos establecimientos de los centros escolares.
La decisión se sustenta en informes del Ministerio de Salud (Minsa) que dan cuenta que en inspecciones en algunos de estos quioscos se detectó que no cuentan con agua potable, hay alimentos mal refrigerados y problemas con la disposición de la grasa y la basura.
En un recorrido por la escuela Carlos A. Mendoza, en Veranillo, distrito de San Miguelito, este medio observó que, a la hora del recreo, niños formaban fila para comprar hojaldre y salchicha guisada en el quiosco.
Otros estudiantes, pero en mucho menos cantidad, solicitaban agua, batido de frutas y cereales, productos establecidos por el Ministerio de Educación (Meduca) como parte de la merienda.
La administración de ese local se licitó el año pasado para brindar desayuno y almuerzo a la población estudiantil. Su arrendatario paga $300 por mes , informó Leovigildo Santillana, encargado del centro de hacer el cobro.
Santillana destacó que de tiempo en tiempo verifican la calidad de los productos que se venden y que sus dependientes cuenten con los carnés de salud.
En tanto, en escuelas secundarias como el Artes y Oficios Melchor Lasso de la Vega, ubicada en la vía Simón Bolívar, las frituras, las galletas y otros productos pocos nutritivos forman parte del menú.
Además, el piso de la cocina no tiene mosaico y sus administradores han colocado cartones para no salpicar al área con aceite. En el sitio las sillas y mesas que hay para los dos mil estudiantes del centro no llegan a cincuenta.
De acuerdo con el marco jurídico, los quioscos y cafeterías deben ser sometidos a actos públicos por parte de la comunidad educativa, basándose en la Ley 22 del 27 de junio de 2006, que regula la contratación pública, y el Decreto Ejecutivo 366 del 28 de diciembre de 2006, que reglamenta la actividades económicas en las escuelas.
SUPERVISIÓN
Para las autoridades sanitarias, los operativos se hacen a principios del año escolar y en cada semestre.
Por ejemplo, en la región de Salud de San Miguelito, este mes se convocó a una reunión con 110 administradores de estos locales para informarles sobre las normas a cumplir.
Enrique Domínguez, asesor legal de esta dependencia, destacó que urge una coordinación entre Meduca y Minsa para prevenir intoxicaciones o enfermedades producto del consumo de alimentos.
Mientras que Aurelio Rangel, director regional de Salud de Panamá Metro, manifestó que siempre, a principio de año, se hacen las inspecciones para verificar los menús establecidos por el Meduca.
NORMATIVA
Para la directora nacional de Nutrición y Salud Escolar del Meduca, Flavia Fontes, existe una norma que establece cómo debe ser un quiosco o cafetería escolar, incluyendo desde el acto público hasta lo que se puede vender.
Sin embargo, expresó que, debido a la relajación en los últimos años, este 2015 se creó una comisión especial que modifique la norma, la cual también integran la Caja de Seguro Social, la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia y la Secretaría Nacional para el Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional.
Según Fontes, los aspectos a revisar son: la salubridad en los establecimientos, tipos de alimentos vendidos y los requisitos a cumplir por los vendedores (desde vestimenta hasta los carnés de salud).
Las autoridades coinciden en que la nueva regulación estará lista en octubre para implementarla en las próximas licitaciones de quioscos y cafeterías.
Por su lado, Eleazar Gómez, presidente de la Confederación de Padres de Familia de la República de Panamá, calificó como positiva la iniciativa interinstitucional; sin embargo, solicitó dejar claro el tipo de alimentos a ofrecer a los estudiantes para que garantice la calidad, nutrición, salubridad y precio.
Mientras que la nutricionista Stella Tribaldos afirmó que es importante hacer los cambios de hábitos en la alimentación de la población en general y consideró que los planteles son un buen inicio.
Destacó que la comida en los menores de edad es fundamental, dado que es en ese período que se desarrollan sus habilidades, la concentración e, incluso, experimentan cambios físicos.
(Con información de Rosalía Simmons)
De leche y galleta a la comida deshidratada
En 1995 se aprobó la Ley 6, que creó el programa vaso de leche para que los estudiantes recibieran una fuente de alimento en las escuelas y se incrementara su asistencia a las aulas de clases. Posteriormente, se incluyó la galleta nutricional y la crema nutritiva en los planteles del país.
Así fue hasta inicios de la gestión de Ricardo Martinelli (2009-2014), cuando se optó por comprar comida deshidratada. De hecho, el anuncio de que habían disponibles 45 millones de dólares para la alimentación de niños de escuelas públicas de escasos recursos generó cierta inquietud entre gremios docentes, que vieron con recelo el cambio en la merienda escolar.
En aquel momento, dirigentes magisteriales como Yadira Pino y Luis López fueron los primeros en denunciar que la novedosa comida deshidratada no llenaba las expectativas de la comunidad educativa.
Entre sus principales quejas señalaban que los alimentos estaban vencidos y, en algunos casos, tenían residuos de vidrio.
También advirtieron que decenas de niños presentaron dolores estomacales tras el consumo de esos alimentos, procedentes de Brasil.
En estos momentos, las autoridades del Ministerio de Educación tratan de retomar el programa del tradicional vaso de leche y la galleta nutricional.
