El pediatra y director de Probidsida, Orlando Quintero, se encandenó este martes 21 de marzo en la entrada del complejo hospitalario de la Caja de Seguro Social (CSS), ubicado en la vía Transístmica.
Según Quintero, la acción se dio para llamar la atención, de una vez por todas, de las autoridades, sobre la falta de medicamentos para los pacientes con VIH en el país.
Quintero, vestido con camisa de color rojo y pantalón negro, dijo que la falta de medicamentos –como Raltegravir y Atripla– ya lleva cerca de siete meses y aún no hay una solución puntual.
Al sitio de la protesta llegó, en el transcurso de la mañana, el director encargado de la CSS, Rubén Darío López, quien dijo que existe un contrato para la compra de Raltegravir por 1.2 millones de dólares. Sin embargo, explicó que hace falta el trámite correspondiente en la Contraloría General de la República.
Quintero se quejó por la burocracia en el sistema de compra de medicamentos en la CSS, situación que fue admitida por su director interino. "Los procesos internos de la CSS tienen muchos atrasos", acotó López.
Varios miembros de Probidsida se unieron a la protesta, con pancartas, en las escaleras del complejo de la CSS.
El defensor del Pueblo, Alfredo Castillero Hoyos, también acudió a este punto, donde anunció que se abrirá una queja por la falta de medicamentos.
CONTRALORÍA REACCIONA
A raíz de la acción de protesta, la Contraloría General de la República informó que verificó en su Sistema de Seguimiento, Control, Acceso y Fiscalización de Documentos (SCAFID) que no tiene trámites pendientes, ni en la sede ni en la oficina regional de ninguno de los dos medicamentos detallados anteriormente.
"Tenemos entendido que los trámites para la compra de ambos fármacos están a la espera de la aprobación del gasto por parte de la junta directiva de la Caja de Seguro Social".
En el comunicado, la Contraloría aseguró que una vez ingresen a la entidad, se les dará el trámite expedito para su debida fiscalización y refrendo.

Según datos del Ministerio de Salud, 14 mil 115 panameños viven con VIH.

