Los pacientes que padecen de insuficiencia renal, encabezan la lista de espera para recibir un trasplante.
Así lo indican las estadísticas de todo el país que registra la Caja de Seguro Social, en las que se detallan que de los 318 pacientes que aguardan por este tipo de intervención quirúrgica, 233 son personas que reciben tratamiento de hemodiálisis.
ESCASEAN DONANTES DE ÓRGANOS
Unas 318 personas en el país están en la lista única que maneja la Caja de Seguro Social (CSS) para recibir un trasplante de órgano.
Entre ellas, está Jorge Hernández de 35 años, quien desde hace dos años fue diagnosticado con insuficiencia renal crónica. Un estado caracterizado por una disminución significativa y progresiva de la función de los riñones.
Desde entonces su vida ha cambiado por completo, cuenta que cuando recibió la noticia en 2014, sufría de tanta ansiedad que tuvo que recibir atención psicológica por dos meses, lo que le ayudó a procesar todo.
Hernández dice que a raíz del diagnóstico se vio forzado a dejar su trabajo como operador de grúa y fue pensionado con $184 por quincena, lo que es poco para enfrentar las necesidades del hogar, el pago de servicios públicos, la dieta especial que debe seguir, pasajes, etc.
Una vez diagnosticado y superada la etapa de aceptación, Hernández se sometió a una serie de exámenes indispensables que le permitirían iniciar su tratamiento para la diálisis y, además, determinar si era apto para recibir un trasplante.
Los resultados determinaron que podía ser trasplantado, pero no ha logrado que alguien le done un riñón. Lleva en la lista de espera un año y cinco meses.
Asegura que en reiteradas ocasiones ha hablado con sus dos hermanos mayores para que le donen el riñón que necesita, pero, “ellos no quieren donar porque tienen miedo y yo no los puedo obligar, porque esto tiene que ser un acto de amor”.
REALIDAD
A pesar de que este año ha habido un incremento en las donaciones de órganos, continúa siendo insuficiente, manifiesta César Cuero, director de la Organización Panameña de Trasplante.
Detalla que la lista en 2015 cerró con 25 donantes, mientras que en lo que va del primer semestre de este año, ya se han recibido 19.
“Sí han aumentado las donaciones, pero otro hecho cierto es que la lista de espera, especialmente de los pacientes renales, es alta y sigue en aumento”.
La lista que se maneja en la CSS especifica que la mayor cantidad de pacientes que esperan por un trasplante corresponde a las personas que padecen problemas en los riñones (233), córnea (60), médula ósea (15) e hígado (10).
Cuero indica que los trasplantes renales son los más comunes y se reciben por mes a 28 personas nuevas para ser sometidas a diálisis o un posible trasplante.
Actualmente, hay dos mil personas que reciben diálisis, de las cuales se estima que el 40% es apta para recibir un trasplante, es decir, 800 pacientes, sostiene.
Según Cuero, para satisfacer la demanda se necesitarían 30 donantes por millón de habitantes, pero la realidad es que el promedio nacional es de apenas 7.1%.
INVERSIÓN MILLONARIA
Aunque no se maneja una cifra específica respecto al presupuesto que se destina para atender a los pacientes que requieren de una intervención de esta magnitud, el gasto es millonario para las entidades de salud pública.
Elvia Muñoz, coordinadora del programa de trasplante de la CSS, citó como ejemplo que por cada persona que recibe tratamiento de hemodiálisis, la institución destina $25 mil anuales.
Además, cada trasplante de riñón cuesta a la CSS $23 mil y el tratamiento para que un paciente no rechace el órgano, otros $7 mil por año.
Muñoz expresa que “hay un ahorro económico considerable entre un paciente que está en diálisis y uno que recibe un trasplante, además que la calidad de vida del paciente mejora”.
Es por ello que Muñoz insistió en el tema de la donación y agrega que el problema radica en que “son muchos los miedos y tenemos una sociedad en la que la gente piensa que al donar no van a poder continuar su vida normal”.
De hecho, asegura que cuando se cumple con todos los procedimientos y el donante es una persona sana, los riesgos por alguna complicación posintervención están por debajo del 1%.
SOLICITAN CAMPAÑAS
La espera por un órgano “es agónica” para muchos pacientes, señala Roger Barés, presidente del Comité de Protección de Pacientes y Familiares.
A su juicio, el problema de las personas que esperan por un trasplante no son únicamente la CSS y el Ministerio de Salud, sino que es un problema cultural.
“La gente en el país no quiere donar ni a sus propios parientes, es muy difícil esta situación, obligando a muchas personas a tener que desplazarse al extranjero”.
En ese contexto exhortó a las autoridades de salud a que inviertan en la promoción de diferentes campañas, a través de los diferentes medios de comunicación y no solo para promover la donación de órganos, de sangre o de leche, etc., sino también de acudir a los controles anuales, atención primaria, entre otras.

