El papa Francisco aceptó la renuncia de Rómulo Emiliani, quien se desempeñaba como obispo auxiliar de San Pedro Sula, en Honduras.
La decisión del pontífice fue publicada en el boletín diario de la oficina de prensa de la Santa Sede.
"Llegó el momento de hacer un alto en el camino, reorganizar mi trabajo y en esta última etapa de mi vida productiva pastoral, con 28 años de servicio episcopal y casi 40 años de sacerdocio, buscar la manera de servir mejor", indica un comunicado de Emiliani (69 años) sobre su renuncia.
En la misiva, Emiliani recordó que se ha metido a fondo en la vida de las cárceles en Costa Rica, Panamá y Honduras, en aras de trabajar en la rehabilitación y conversión de los internos. "Donde quiera me hayan pedido he ido a predicar sin pedir nada a cambio", señala la carta.
A partir de ahora, "me dedico a una renovación profunda espiritual y humana para dar lo mejor de mí en esta última etapa pastoral de mi vida y reorganizaré toda mi actividad desde la comunión plena con la Santa Sede y lo que el Señor me pida", indica la misiva enviada por su hermana Geraldine Emiliani.
En Honduras, Emiliani ha recibido varias distinciones, entre ellas, la orden de Morazán en su grado de Gran Cruz de Oro. En esta nación se destacó, entre otros, por su búsqueda de un entendimiento entre las pandillas y el gobierno de esa nación centroamericana. También ha estado encargado de pastorales juveniles, medios de comunicación y penitenciaria, tres importantes ejes de acción de la Iglesia católica hondureña, según publicó El Heraldo.
Entre sus últimas obras se encuentra la construcción de un nuevo centro penal en la ciudad de San Pedro Sula, reseña el diario hondureño.
En 2016, el Gobierno italiano, a través de su embajada en Honduras, le entregó a Emiliani la Ordine de la Stella D'Italia (Orden de la Estrella de Italia), por su destacada labor en pro del desarrollo social en varios países latinoamericanos.
Mensaje de Rómulo Emiliani: Reubicación de mi servicio pastoral
Siempre he anhelado, desde mi ordenación sacerdotal, servir en la renovación de la armonía perdida, el desorden emocional y mental que padecen miles y miles de personas. Para eso he dedicado tantos años y esfuerzos en múltiples tareas. He trabajado en ese tema incansablemente. Y he servido a jóvenes, adultos, y ancianos.
Además de servir a tanta gente en muchos países y usando todos los medios de comunicación posibles, he dedicado cientos de horas a sacerdotes en doce (12) países, en 38 diócesis y a seminaristas en algunos Seminarios Mayores. Me he metido a fondo en la vida de las cárceles en Costa Rica, Panamá y Honduras justamente buscando esa rehabilitación y conversión. Donde quiera me hayan pedido he ido a predicar sin pedir nada a cambio.
Creo llegó el momento de hacer un alto en el camino, reorganizar mi trabajo y en esta última etapa de mi vida productiva pastoral, con 28 años de servicio episcopal y casi 40 años de sacerdocio, buscar la manera de servir mejor.
Para eso renuncio a mi servicio como obispo auxiliar de San Pedro Sula, me dedico a una renovación profunda espiritual y humana para dar lo mejor de sí en esta última etapa pastoral de mi vida y reorganizaré toda mi actividad desde la comunión plena con la Santa Sede y lo que el Señor me pida.
Dado en San Pedro Sula el día 20 de marzo del 2017.
