Solo 10 de los 21 Centros de Atención Primaria de Salud Integral del Ministerio de Salud (Minsa-Capsi) licitados durante la administración pasada, por más de $160 millones, se encuentran funcionando.
El resto de las infraestructuras –11 centros de atención primaria– está paralizado, ya que las autoridades de Salud están en proceso de negociación con las empresas contratistas y en otros casos buscando soluciones ante las fallas que presentan las estructuras. La mayoría de estas obras se paralizó en septiembre de 2013.
El objetivo de estas instalaciones de salud era integrar el recurso humano, tecnología y comunicación, pero no se ha cumplido.
En ese sentido, Francisco Javier Terrientes, ministro de Salud, señaló que estas estructuras las encontraron con problemas, como falta de acueductos para el suministro de agua potable y conexiones eléctricas, así como carreteras inadecuadas para el acceso de los pacientes.
A esta situación se suma la deuda que el Minsa heredó con los contratistas, entre $3 millones y $6 millones por centro. No obstante, la cifra global no fue revelada por el titular de salud.
Terrientes citó como ejemplo el Minsa-Capsi de Llano Cartí, en Guna Yala, donde no hay luz eléctrica ni agua potable y el último poste de luz está a 50 kilómetros de distancia.
Por su parte, Gabriel Cedeño, asesor del despacho superior del Minsa y encargado del proceso de revisión de estas instalaciones, indicó que para finales de este año se podrán abrir algunas de esas instalaciones, como la de Dolega en Chiriquí, Tigre de los Amarillos en Veraguas, Santa Fe en Darién y el de Tortí en Panamá este.
El resto dependerá del presupuesto de 2016, en el que se incluirán los pagos a las empresas y aprobación de las adendas de tiempo que se necesitan para culminar las obras.
Con respecto a la falta de electricidad, Cedeño explicó que se analizan estrategias para que estos centros funcionen, como utilizar fuentes eólicas o solares y crear un sistema de energía.
Mientras que para solucionar la falta de agua, han abierto pozos y construidos pequeñas potabilizadoras, tal como sucedió en el centro de Dolega, donde, por 300 metros de conexión, no había servicio de agua potable.
Para Domingo Moreno, miembro de la Comisión Médica Negociadora Nacional, estos centros de atención tampoco fueron planificados, tal como sucedió con la ciudad hospitalaria, ahora conocida como la ciudad de la salud, de la Caja de Seguro Social (CSS), ya que carecen de accesibilidad, hace falta el recurso humano, la luz y el agua.
Servicios públicos como la luz y el agua son importantes, ya que hay equipos costosos que necesitan cierto volumen de energía para funcionar y si no lo tienen pueden dañarse.
Moreno recomendó al Gobierno poner a funcionar pronto estas obras, para evitar daños tanto estructurales como del equipo.
EXMINISTRO SE DEFIENDE
Ante esta situación, el exministro de Salud Javier Díaz (2012-2014) explicó que cuando ingresó a la entidad se realizó un análisis de lo que faltaba en los Minsa-Capsi y se detectó que había seis que necesitaban luz trifásica –permite la producción, distribución y consumo de energía necesaria para que los equipos médicos funcionen–.
“Se hicieron las licitaciones para la luz trifásica, la colocación de los pozos de agua, ambos proyectos se dejaron adjudicados y listos para que culminaran los trabajos”, detalló Díaz.
Atribuyó el atraso de los proyectos a que el nuevo gobierno detuvo todas las adjudicaciones para revisarlas.
Díaz concluyó que se hizo el trabajo, se licitó y adjudicó para que todo continuara su debido funcionamiento.


