Momo entra con parsimonia y ritmo al salón de reuniones de La Prensa, lleva lentes oscuros y un sombrero de copa.
Aunque tiene algunas libras de más, se nota que es un hombre atlético. Con una sonrisa enorme en el rostro saluda al público que lo observa. Se quita el sombrero y descubre debajo su cabellera blanca.
Momo: ¡Vaya, vaya, vaya!, 22 años no pasan en vano. Que viejo te ves.
Periodista: Usted se ve mejor. Puede decirme algún secreto para mantenerse así de bien.
Momo: Ser feliz, hacer feliz a la gente, y pasarla bien hay que dejar esa amargura que tienen ustedes encima.
Periodista: Cuando dice “ustedes” se refiere a los mortales, a los panameños o a los periodistas.
Momo: A todos. Tienen más tecnología y más chécheres, pero son más infelices.
Periodista: O sea que usted está en contra del consumismo
Momo: Sí, yo le he dicho a las mujeres que cambien de marido, de novio, de quita frío, de lo que sea. Eso de andar “con su mismo” hombre ya no va con la época.
Periodista: O sea que usted es feminista... La última vez que lo entrevisté, usted me salió un poco machista. ¿Su pensamiento ha cambiado en algo?
Momo: En mucho brother. Ahora soy ecologista y feminista. Creo que la diversión se puede hacer a todo nivel respetando la naturaleza y a la mujer que es lo más lindo y maravilloso que nos han dado los dioses.
Periodista: Usted que conoce los carnavales del mundo sumamente bien, ¿qué le parecen los panameños?
Momo: Son sumamente pueblerinos, y eso los hace muy divertidos y amistosos. En Río de Janeiro, el carnaval es sumamente masivo y anónimo. En Venecia es un carnaval cerrado para aristócratas y diletantes. El de Panamá es pueblo celebrando al pueblo.
Periodista: Pero en Panamá la cosa no es tan sensual como en Brasil o pícaro como el de New Orleans.
Momo: Yo no pensé que me estaban entrevistando para el Knock Out de Flor Mizrachi. Prefiero mantenerme callado sobre ese tema.
Periodista: Podemos hablar de política...
Momo: La política panameña en los últimos 5 años fue un Carnaval de robadera y manipulación.
Periodista: ¿Qué opina de la situación internacional?
Momo: Me preocupan los pueblos que no tienen grandes fiestas, que no valoran a la mujer y que no saben disfrutar de una buena botella de vino. Lo más peligroso para una sociedad es no saber reír, en particular no poder reírse de su gobierno.
Periodista: Usted está muy filosófico y hasta existencialista...
Momo: Yo…yo soy el papá de la filosofía brother. La fiesta y la pachanga han sido sumamente importantes para el desarrollo de la mente humana.
Periodista: ¿Tiene usted algún bochinche del Olimpo?
Momo: No trabajo con bochinches, y evito muchos problemas respetándole la privacidad a mis colegas.
Periodista: ¿Cuál fue su plan para este carnaval que pasó?
Momo: Yo estuve en todos los carnavales del mundo. Desde Australia hasta Alemania, desde Canadá hasta Argentina. Ese fue mi plan estar con todos y hacer reír a todos… Pero para el carnavalito voy para La Pintada un rato y otro rato para Las Tablas... Después, a lo mejor, me ven por Atalaya.
Periodista: ¿Y el otro año?
Momo: Más fiesta. Dios me dio la mejor tarea de todas, la de hacer feliz a la gente, la de poner sonrisas en todas las caras. Hago bailar, cantar, desfilar y celebrar a muchos pueblos en el mundo.
Periodista: Oiga ¿y qué debemos aprender los panameños de la fiesta?
Momo: A reír y a reírse de ustedes mismos. Hay que eliminar las tarimas, y hacer las cosas más participativas. Es decir más comparsas, más tunas y más relajo.
Momo se pone de pie se mete las manos a los bolsillos y saca confeti, lo tira al aire y desaparece.







