El pontífice llegó al estadio Rommel Fernández, la sede del fútbol panameño, donde lo esperaban miles de voluntarios. La misión fue expresar su gratitud. Dar las gracias por el trabajo que hicieron. Fue con ellos que decidió hacer su último encuentro masivo en el país, antes de partir a Roma, Italia.
El papa Francisco resaltó la valentía de los voluntarios, que a pesar de sus debilidades no se detuvieron en su entrega ni se volvieron lo central y más importante. "Que nuestros límites y debilidades no nos paralicen".
"Ustedes ahora saben cómo palpita el corazón cuando se vive una misión, y no porque alguien se los contó, sino porque lo vivieron. Tocaron con su propia vida que "no hay amor más grande que dar la vida por los amigos".
Los voluntarios han sido parte vital en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). El último reporte oficial computó a 19 mil 500 personas que aportaron su tiempo y talento al encuentro juvenil.
"Los frutos recorridos no son para nosotros, sino para familias, amigos y parroquias", dijo Bartosz, uno de los chicos escogidos como portavoz de los voluntarios en el último encuentro masivo del Papa durante el encuentro juvenil.
"Sí se pudo. Si se pudo", coreaban los voluntarios que reunidos en el estadio vistieron la arena con el verde de sus camisetas.
Esta tarde de domingo, en la grama del Rommel, se vivió con emoción la partida del papa hacia Roma. La ovación llenó el estadio cuando llegó Francisco en un pequeño vehículo totalmente descapotable, lo que marcó su cercanía con los voluntarios.
"Gracias a todos, porque en estos días han estado atentos y pendientes hasta de los más pequeños, cotidianos y aparentemente insignificantes detalles, como ofrecer un vaso de agua, y la vez atendieron las cosas más grandes que requerían de mucha planificación", reiteró Francisco.
Los voluntarios de la JMJ fueron divididos en 115 áreas de trabajo, dependiendo de sus habilidades e intereses. En este proceso participaron colaboradores nacionales y también internacionales.
El último trabajo de los voluntarios fue titánico, cuando se celebró la misa dominical o misa de envío ante más de 600 mil personas, según el cálculo oficial.
El papa no ha desaprovechado oportunidades para dimensionar la importancia de servir con fe. Un mensaje que ha llevado a los feligreses, peregrinos y al mismo clero, poniendo de ejemplo a los voluntarios de la JMJ.

El Papa se dirigió al Aeropuerto Internacional de Tocumen para tomar un vuelo que lo llevará a Roma.
A su llegada a la terminal aérea le esperaba el presidente Juan Carlos Varela, quien le acompañó en todos los actos oficiales, junto a la primera dama, Lorena Castillo de Varela.
En la ceremonia, Francisco nuevamente rompió el protocolo y se despidió de los feligreses que le hicieron una calle de honor para despedirlo. También estaban los ministros, casi en pleno. Se entonó el himno del Vaticano y también el de Panamá. El Papa se despidió de Panamá.







