El sacerdote Rómulo Emiliani afirmó que no tiene interés en irse de Honduras, pese a su renuncia como obispo auxiliar de San Pedro Sula.
"Espero continuar en Honduras, es lo que deseo, estoy en comunicación con la Santa Sede y ellos decidirán", comentó Emiliani, según reseñan medios de comunicación de esa nación centroamericana.
El sacerdote ofreció una conferencia el 22 de marzo, donde también aclaró que su decisión no guarda relación con amenazas ni por diferencias con sus superiores. Ahora, aseguró que espera concentrarse en "cosas esenciales donde pueda haber cambios en la sociedad".
Rómulo Emiliani
En esta comparecencia, Emiliani, de 69 años, comentó que ya se encuentra en la última etapa de su vida pastoral productiva, donde "son menos las fuerzas, más la lentitud de movimientos y las manecillas del reloj se han acercado al momento final".
"He hecho tantas cosas queriendo construir el Reino y ya es tiempo de seleccionar algunas donde pueda dejar una huella un poco más significativa en la historia", remarcó. Agregó que su deseo es seguir rescatando a pandilleros y menores de edad en riesgo.
Destacó también que su labor de predicación ha sido incansable, donde ha recorrido casi todo Honduras. "He predicado en plazas y templos, en escuelas y estadios. Mi garganta se ha gastado hablando del Reino. Nunca he cobrado y jamás me he enriquecido con el Evangelio", agregó Emiliani, de acuerdo con la publicación de La Prensa de Honduras.
En la conferencia, Emiliani también se lamentó de la paralización en el proyecto de construcción de una cárcel en el pueblo de Naco, a 32 kilómetros al suroeste de San Pedro Sula, y del cual es uno de sus promotores.
"Puse toda mi ilusión con gente muy honesta y muy capaz, pero se paró la obra, se están arruinando los materiales y es una frustración, pero estoy acostumbrado a eso", señaló. Insistió en que prefería hacer algo aunque fracase, "a estar sentado esperando que la vida pase como un desfile".
A partir de ahora, reiteró que no aspiraba a honores ni títulos ni bienes materiales, "solo aspiro servir de la mejor manera el resto de mi vida".
El sacerdote panameño fue designado obispo auxiliar de San Pedro Sula en 2002. Dos años después fundó la organización "Unidos por la Vida", que trata de reintegrar en la sociedad a jóvenes pandilleros. En 2007, puso en marcha la Asociación "Volver a Vivir" que se dedica a rehabilitar alcohólicos y drogadictos. Se ha destacado por su papel de mediador con las pandillas y en su empeño por sacar adelante el diálogo.
