El Colegio Médico de Panamá, junto con sus sociedades médicas, emitió un llamado urgente a la reflexión y a la responsabilidad compartida ante la creciente preocupación por los mensajes públicos que, según la organización, “banalizan la complejidad y el rigor que requiere la formación médica” en el país.
El gremio advierte sobre una peligrosa paradoja que enfrenta la profesión: mientras se debilita la calidad de la formación de los futuros médicos, se impulsan iniciativas que incrementan la responsabilidad penal y civil de quienes ejercen la medicina. “Se está exigiendo más a quienes se están preparando con menos recursos y oportunidades reales de aprendizaje”, advierte el gremio a través de un comunicado entregado en la Asamblea Nacional.
Formar un médico, subraya el Colegio Médico, no es tarea improvisada. Requiere planificación, infraestructura hospitalaria adecuada, tutores clínicos capacitados y escenarios reales donde los médicos recién graduados puedan adquirir experiencia con seguridad, ética y rigor.
Además, enfatiza que, durante el internado, los futuros profesionales deben tener la oportunidad de elaborar historias clínicas, participar en pases de visita, asistir partos y cirugías bajo supervisión, curar heridas, atender pacientes y asumir responsabilidades hospitalarias y comunitarias que fortalezcan su criterio clínico.
Adjuntos
Comunicado entregado .pdfEstas prácticas, consideradas esenciales, garantizan que los médicos panameños desarrollen las competencias necesarias para cuidar vidas con calidad y humanidad, reduciendo al mínimo los errores y daños al paciente.
El gremio advierte que abrir programas o plazas médicas de manera ilimitada, sin contar con los recursos humanos ni hospitalarios suficientes, pone en riesgo no solo la calidad de la formación, sino también la seguridad de los pacientes.
“Hay una responsabilidad gubernamental, social y ética que exige unir esfuerzos ante esta encrucijada para actualizar y fortalecer la formación médica en Panamá”, enfatiza el Colegio Médico de Panamá.
Finalmente, reafirmó su compromiso con la formación médica de excelencia y con la defensa tanto de la seguridad de los pacientes como de los propios médicos internos, quienes deben contar con condiciones adecuadas para su aprendizaje y práctica profesional.
La reacción de los médicos agremiados surge luego del anuncio sobre la apertura de 203 nuevas plazas para médicos recién graduados que realizarán su internado, una medida que, según el Colegio Médico, no resuelve el problema estructural. El déficit de médicos formadores y la falta de infraestructura hospitalaria limitan la capacidad real del sistema para garantizar una formación médica de calidad.
Recientemente, el ministro de Salud encargado, Manuel Zambrano Chang, advirtió que el sistema sanitario panameño enfrenta un serio desequilibrio entre la cantidad de médicos que se gradúan cada año y la capacidad real del Estado para ofrecer plazas de internado, requisito indispensable para obtener la idoneidad profesional y ejercer la medicina en el país.
Resumen del artículo publicado en la Revista Médica de Panamá (academia panameña de medicina y cirugía): En internado Médico en América Latina. pic.twitter.com/ac0xMcfnYw
— Paulino Vigil-De Gracia (@Dr_PaulinoVigil) October 26, 2025
Detalló que el sistema de salud solo puede absorber alrededor de 300 médicos internos por año, mientras que las universidades producen cerca de 400 nuevos egresados. Esta diferencia ha generado un cuello de botella que afecta directamente a los jóvenes profesionales que esperan completar su formación práctica en hospitales.
“La producción de médicos internos en las universidades ha aumentado significativamente y, por eso, se ha complicado más la situación. No se tomaron las previsiones necesarias para enfrentar este escenario que ya se proyectaba”, subrayó el ministro encargado.

