En seis meses, tres hechos con saldo de cinco fallecidos y 39 heridos han vuelto a poner bajo la lupa la seguridad del transporte colectivo en Panamá Este, donde aún operan buses conocidos como “diablos verdes”.
Los casos, ocurridos entre octubre de 2025 y marzo de 2026, reactivan el debate sobre la fiscalización, la modernización del sistema y los riesgos que persisten en estas rutas.
El 9 de octubre de 2025, en La Unión de Azuero, un autobús procedente de Chepo se volcó con 60 pasajeros a bordo. El hecho dejó tres fallecidos, entre ellos una adolescente de 15 años estudiante del Instituto Profesional y Técnico de México.
El 12 de enero de 2026, un bus de la ruta Tanara–Vía España (Chepo) se volcó sobre el río Pacora. Una mujer de 50 años falleció y 13 personas resultaron heridas, algunas con lesiones de consideración.

El 5 de marzo de 2026, un autobús de la Cooperativa San Cristóbal de Chepo atropelló a dos trabajadoras de aseo que cruzaban por un paso de cebra en la avenida José Agustín Arango, a la altura del Tabernáculo de la Fe, en Juan Díaz. Una de ellas falleció tras varios días hospitalizada.
Estos hechos han reavivado las preocupaciones sobre la seguridad de los usuarios y peatones, así como la regulación del transporte colectivo.

Música, modificaciones y velocidad
Para los usuarios, la circulación de estos buses representa una necesidad constante. Este servicio opera en rutas de Chepo y Pacora, así como en los corredores de Chepo que llegan hasta la 5 de Mayo.

Actualmente, estas rutas no están concesionadas a la empresa estatal Transporte Masivo de Panamá, S.A., que opera el sistema Metrobús. El servicio lo presta la Cooperativa San Cristóbal de Chepo R.L., intervenida por el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (Ipacoop) tras detectar presuntas irregularidades administrativas, financieras y manejo inadecuado de fondos en julio y agosto del año pasado.
Usuarios del transporte han manifestado su preocupación por la seguridad, especialmente ante la recurrencia de accidentes con víctimas fatales. Entre las principales causas señaladas figuran el exceso de velocidad, la música a alto volumen, las modificaciones ilegales en los vehículos y el desorden en el manejo.

Moisés Forsythe, representante de los usuarios ante la junta directiva de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), atribuyó estos problemas a la falta de fiscalización y a las limitaciones para modernizar la flota, especialmente en el caso de los buses “diablos verdes”.
Explicó que el Gobierno restringió la entrada de estos vehículos debido a irregularidades en el sistema de compensaciones, lo que ha frenado la renovación de unidades. A esto se suma la dificultad para conseguir piezas y dar mantenimiento, aumentando el riesgo de fallas mecánicas.
También advirtió que, ante la debilidad en los controles, algunos transportistas operan sin cumplir normas, aplican cobros irregulares y mantienen un servicio desordenado. “El transportista hace lo que le da la gana con nosotros”, afirmó.
ATTT defiende controles, pese a accidentes
El director de la ATTT, Nicolás Brea, aseguró que se mantienen operativos de fiscalización sobre los buses que ingresan desde Chepo hacia la ciudad, en zonas donde no opera el Metrobús.
“Estamos fiscalizando para garantizar que los vehículos que ingresan al distrito capital vengan en regla”, indicó. Añadió que también se realizan inspecciones para detectar modificaciones ilegales.
No obstante, afirmó que en los casos recientes los vehículos cumplían con los requisitos. “Tanto en el vuelco como en el caso de la trabajadora de aseo, los buses estaban en regla, con póliza, permisos y conductores con licencia vigente”, sostuvo. Incluso, precisó que en uno de los hechos el propietario conducía la unidad.
Aun así, reconoció el desafío: evitar la pérdida de vidas. “En materia de tránsito siempre van a ocurrir hechos, pero buscamos reducirlos al mínimo”, señaló.
Persisten brechas
El funcionario explicó que el distrito de Chepo no fue incluido en el plan de modernización del transporte, lo que ha permitido la permanencia de estos buses en operación.
Indicó además que muchos usuarios optan por descender en puntos como la 24 de Diciembre para continuar su trayecto en el Metro, lo que ha impulsado ajustes en las rutas. “Estamos promoviendo que estas rutas se acorten y que los buses lleguen solo hasta puntos estratégicos, reduciendo su entrada a la ciudad”, explicó.
Alta demanda y presión en el este
El crecimiento poblacional en Panamá Este también incide en la presión sobre el sistema. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), el corregimiento de Pacora cuenta con más de 70 mil habitantes, mientras que el distrito de Chepo supera las 66 mil personas.

La ATTT calcula que unos 26 mil vehículos se movilizan cada mañana desde sectores como Nuevo Tocumen y Cabra hacia la ciudad, con un flujo similar en horas de la tarde. Desde las 5:00 a.m. ya se observa alta demanda de usuarios que se dirigen hacia el Metro.
En la zona convergen rutas provenientes de Cabra, Nuevo Tocumen, Las Garzas y Pacora, operadas por distintas prestatarias.
Como parte de las acciones para mejorar la movilidad, la ATTT anunció un plan piloto de inversión de carriles en Cabra, que se aplicaría en horas pico matutinas, desde la salida de ese sector hasta la rotonda de la 24 de Diciembre.
Transportistas responden
Ante este escenario, dirigentes del sector transporte hicieron un llamado a la ATTT para retomar iniciativas de modernización y reforzar la regulación del servicio.
El dirigente transportista Esteban Rodríguez señaló que existe disposición para mejorar el servicio. “Hay muchos transportistas que sí quieren hacerlo, afirmó en un medio local.
Recordó además que el actual director de la ATTT participó en un Plan Nacional de Mejoramiento del Transporte Selectivo y Colectivo que no llegó a ejecutarse. “Él tiene la gran oportunidad de resolver algunas cosas que el público está pidiendo y que los usuarios están solicitando para mejorar el servicio”, sostuvo.
Conviene recordar que la transformación del sistema de transporte en la capital —con la implementación final del Metro y del Metrobús en reemplazo de los llamados “diablos rojos”— no fue una decisión espontánea, sino la respuesta a una cadena de hechos que evidenciaron los riesgos del modelo anterior.
El más emblemático ocurrió el 23 de octubre de 2006, cuando el autobús identificado como 8B-06 se incendió en la vía Transístmica. El hecho dejó 18 personas fallecidas y decenas de heridos, marcando un punto de quiebre en la discusión sobre la seguridad del transporte público en Panamá.


