Luego de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) concluyera que no existen motivos para no reconocer los matrimonios igualitarios y que es obligación de los países que su legislación no discrimine las formas no tradicionales de uniones sentimentales, ni siquiera los álgidos temas políticos que nos competen han logrado apaciguar la discusión de este tema. Aquí, las dos caras de la moneda.
