Los obispos de la Conferencia Episcopal Panameña concluyeron este viernes su primera Asamblea Anual Ordinaria y alertaron sobre diversas situaciones que vive el país, entre ellas la migración, violencia, costo de la vida y proceso electoral.
En un comunicado a la nación, los obispos resaltan que el aumento de la violencia, de los asesinatos “desgarradores” y el empoderamiento del crimen organizado, tienen en constante tensión a las comunidades y alarmada a la sociedad.
“No podemos paralizarnos por el miedo sino unirnos como sociedad para combatir las raíces de esta problemática como son la pobreza, la corrupción, la desintegración familiar y la falta de oportunidades para una vida digna”, se destaca en el comunicado.
Otro punto que se analizó en el encuentro fue el alto costo de los alimentos, medicinas y el alza de la energía eléctrica. Plantean que esta situación lleva a la población “a sobrevivir en condiciones de pobreza y sin la dignidad propia de la persona humana”.
Con respecto al proceso electoral, la Conferencia Episcopal sugiere que se debe hacer un alto para reflexionar y reconocer la causas de los males sociales.
Recuerdan que es impostergable enfocarnos en un proyecto de desarrollo humano integral, planteando que este esfuerzo no solo es exclusivo de los partidos políticos ni el gobierno de turno, si no de toda la sociedad panameña.
“Anhelamos que surjan los mejores candidatos, con propuestas concretas y viables, con la capacidad de consolidar las bases de la democracia participativa. Por todo lo anterior exhortamos a los distintos agentes sociales, a excluir todo lenguaje de odio, discriminación, estigmatización o violencia, ya que es contrario al fortalecimiento de la democracia y le hace daño a corto y mediano plazo a nuestra nación”.
En cuanto al tema minero, los obispos alertan a las autoridades que cualquier acuerdo con las empresas mineras debe darse dentro del respeto al ordenamiento legal en esta materia, la justicia social, la protección al medio ambiente y la consulta ciudadana.
“Para garantizar un desarrollo sostenible, que no ponga en peligro ni a las personas, ni nuestros recursos naturales. No hay dinero en el mundo que pueda compensar el daño que la extracción minera puede causar a corto, mediano y largo plazo, pero podemos asegurar que tenga el menor impacto posible si nos apegamos a los procesos legales existentes”.
La Conferencia Episcopal también mostró su preocupación por el incremento de migrantes que pasan por nuestro país rumbo al norte del continente, quienes están expuestos al tráfico de personas y las condiciones inhóspitas de la selva del Darién.
“Queremos reiterar que estamos llamados todos, especialmente los cristianos a acoger, proteger, asistir e integrar a los migrantes y refugiados, quienes nos necesitan en estas circunstancias tan difíciles de sus vidas.
Así mismo se reitera el llamado a las autoridades a continuar el trabajo de asistencia a los migrantes conforme al respeto de los derechos humanos y desarrollar las formas legales para la integración de los migrantes a la vida nacional”.

