La crisis del agua potable continúa agravándose en el país y cada vez son más las comunidades que se suman a las denuncias por desabastecimiento, baja presión y suministro irregular. Este miércoles 29 de abril, residentes de Santa Isabel, en la Costa Arriba de Colón, cerraron la vía principal para exigir respuestas ante la falta de agua que afecta a la población desde hace varios días.
La situación también alcanza al interior del país. En Atalaya, provincia de Veraguas, moradores denunciaron constantes fallas en el servicio y dieron un ultimátum a las autoridades para que presenten soluciones concretas, advirtiendo posibles acciones de protesta si no son atendidos.
En Atalaya se estima que más de 7,000 personas padecen este problema de falta de agua, lo que ha dificultado labores cotidianas como cocinar, lavar e incluso bañarse.
En la región de Azuero, la situación es aún más compleja, ya que varias comunidades de las provincias de Herrera y Los Santos tienen un año sin acceso regular a agua potable en sus hogares. Son cerca de 100,000 personas afectadas en comunidades como Chitré, La Villa y Las Tablas. La respuesta reciente del Gobierno, ante la contaminación del río La Villa, ha sido implementar un plan de acción que incluye la rehabilitación y puesta en funcionamiento de más de 50 pozos que alimentarán la red de distribución.
Mientras tanto, en la ciudad de Panamá, el problema persiste en corregimientos como Betania, Bella Vista, San Francisco, Parque Lefevre (Morelos y Panamá Viejo), así como en el distrito de San Miguelito.
En sectores como Hato Pintado, Villa de las Fuentes 1 y 2, Betania, La Gloria —considerado uno de los sectores más altos de la capital—, Santa María, Los Libertadores, El Dorado, El Avance 1 y 2, Dos Mares, Villa Cáceres y Miraflores, el agua no llega las 24 horas del día.

El distrito de San Miguelito no escapa de este problema. En Amelia Denis de Icaza, comunidades como Pan de Azúcar, Calle U, Los Andes 1 y 2, Condado del Rey, entre otras, los residentes aseguran que continúan los cortes prolongados, la baja presión y el suministro limitado a horas de la madrugada.
En Panamá norte, sectores como Caimitillo, Chilibre, La Cabima y comunidades aledañas también enfrentan falta de suministro durante el día. Mientras que, en Panamá Este, moradores de comunidades como Santa Rita han salido a las calles a protestar por la falta de agua.

Un problema nacional
La escasez de agua, que durante años se concentró en áreas rurales o sectores altos, ahora impacta también zonas urbanas con servicio históricamente estable, lo que refleja el deterioro progresivo del sistema de distribución.
Ante este panorama, especialistas e incluso las propias autoridades del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) han señalado que existe infraestructura envejecida, con tuberías y estaciones de bombeo obsoletas. Incluso la planta potabilizadora Federico Guardia Conte, en Chilibre, tiene equipos con más de 50 años de uso.
Otro problema identificado por el Idaan son las fugas en la red, que provocan la pérdida de miles de galones diarios. Según datos de la entidad, el 38 % del agua que producen se pierde por fugas y conexiones ilegales.
Ante esta situación, el Idaan inició el programa Panamá Sin Fugas, que busca resolver un problema histórico. En 2025 repararon más de 300 tuberías y lograron recuperar unos 10 millones de galones de agua potable por día.
A esto se suma el crecimiento urbano acelerado, sin la ampliación correspondiente del sistema; la baja presión en zonas elevadas, especialmente en corregimientos altos; el bajo presupuesto para inversión y la falta de mantenimiento en plantas potabilizadoras y redes; así como el impacto climático, con fenómenos como El Niño, que reduce las fuentes hídricas.
Precisamente el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (Imhpa),indicó que hay condiciones favorables para el desarrollo de El Niño, con pronósticos para los meses de mayo, junio y julio. Este fenómeno, advierten las autoridades, traerá una reducción de lluvias en varias regiones del país.

En distintas provincias, moradores aseguran que la falta de agua ya afecta la vida diaria, el comercio, los centros educativos y la salud pública. Muchas familias deben almacenar agua en tanques, comprar cisternas o modificar sus rutinas para abastecerse durante la noche.


