El puente de Las Américas fue reabierto de forma parcial por el Ministerio de Obras Públicas (MOP), tras permanecer cerrado por menos de 24 horas, luego del incendio registrado en la parte inferior de la estructura el pasado 6 de abril, al incendiarse tres camiones cisternas en los patios de concesionados a Panama Oil Terminals, S.A. (POTSA).
La medida ha permitido aliviar parcialmente el tránsito; sin embargo, mantiene restricciones y evidencia los problemas estructurales de movilidad entre la capital y Panamá Oeste; además de reactivar cuestionamientos sobre la planificación del sistema de transporte en el país.
Falta planificación en temas de movilidad
El arquitecto y urbanista Gerónimo Espitia advirtió que, aunque la reapertura representa un paso importante, las afectaciones para los residentes de Panamá Oeste persisten y deben analizarse desde una visión más amplia.
“Es una lástima lo sucedido. Se perdió una vida humana. Son hechos que no se pueden controlar” -al referirse a la víctima fatal del incendio-, expresó Espitia, al tiempo que señaló que el incidente debe servir como punto de reflexión sobre el sistema de transporte en el país.
Asimismo, cuestionó la falta de planificación en materia de movilidad y el rol de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), señalando que “ha perdido la visión para la que fue creada: planificar el desarrollo de la movilidad”.
El especialista subrayó que la crisis generada por el cierre del puente, el 6 y 7 de abril, dejó en evidencia la alta dependencia de miles de ciudadanos que se trasladan diariamente desde Panamá Oeste hacia la capital. “Más de medio millón de personas dependen de este sistema de movilización para cruzar de un lado al otro”, indicó.
Hay que destacar que mientras el puente de Las Américas se mantuvo cerrado, la vía Centenario en dirección al puente Centenario fue habilitado en sus cuatro carriles para movilizar a más de 120 mil vehículos, que diariamente se desplazan entre ambos puentes.
A su juicio, la situación también revela problemas de fondo en el desarrollo urbano. “Cuantas más carreteras se construyan, más vehículos se generan. No se reduce el tráfico, sino que aumenta”, advirtió Espitia.
Actualmente se desarrollan proyectos viales como el Cuarto Puente sobre el Canal de Panamá, la Línea 3 del Metro y a futuro el proyecto del ferrocarril, todos con miras a aliviar el desplazamiento hacia Panamá Oeste.
Otro punto que analizo el urbanista, fue la falta de descentralización económica que obliga a la población a desplazarse diariamente hacia la ciudad en busca de empleo, educación y servicios. “Si se hubieran desarrollado polos económicos en el oeste, se podría reducir hasta en un 80% el movimiento hacia la capital”, afirmó.
En ese sentido, planteó la necesidad de repensar el modelo de movilidad, apostando por sistemas de transporte masivo más eficientes. “Debemos buscar la máxima eficiencia del sistema. El transporte público tiene que mejorar y debe gestionarse de forma integral”, señaló.
En ese contexto, puso como ejemplo el crecimiento de La Chorrera, que —según indicó— ya alcanza cerca de 200 mil habitantes sin una planificación urbana consolidada. El urbanista recordó que existe un plan metropolitano que abarcaba gran parte de La Chorrera, Arraiján y otras zonas, donde se plantearon alternativas de desarrollo.
Añadió que dentro de esas propuestas se contemplaba la reconversión de los modelos económicos en estas áreas. “Una de las alternativas del plan metropolitano fue la reconversión de los desarrollos económicos, y allí se habló del proyecto Howard como un eje clave”, explicó.
Reforzar el transporte masivo
Espitia también advirtió que la situación actual es reflejo de una falta de visión territorial. “No existe una planificación que articule el desarrollo urbano con la movilidad. Esta crisis debe llevarnos a buscar soluciones estructurales”, indicó.
Para el urbanista, una alternativa sería fortalecer el transporte masivo. “Estamos apostando por dos sistemas de movilización: el puente y el monorriel. Si tuviera que elegir entre los dos, me quedaría con el monorriel”, afirmó.
A su juicio, este tipo de sistema tendría un impacto más favorable en la movilidad urbana. “El monorriel tiene menor impacto en el territorio desde la perspectiva de su construcción y una mayor capacidad para movilizar personas”, explicó.
Además, destacó su potencial para reducir la presión sobre la infraestructura existente. “Puede ayudar a disminuir los impactos que ya se han producido en el sistema de transporte, especialmente en horas pico”, sostuvo.
Aunque la apertura parcial del puente ha permitido retomar parte del flujo vehicular, las autoridades mantienen restricciones mientras continúan las evaluaciones estructurales, lo que sigue generando congestión y retrasos en los desplazamientos diarios.
Para Espitia, esta coyuntura debe convertirse en una oportunidad para impulsar cambios estructurales. “Las adversidades deben llevarnos a buscar soluciones integrales. Lo que estamos viviendo es una consecuencia de la falta de planificación del territorio”, concluyó.

