Con el inicio del verano, los guayacanes vuelven a teñir de amarillo varios sectores de la ciudad.
En Altos de las Acacias, en el corregimiento de Don Bosco, ya se observa el florecimiento de estos árboles, que convierten las calles en un paisaje dorado y que cada año llama la atención de vecinos y curiosos. Este cambio de color anuncia uno de los espectáculos naturales más representativos de la estación seca en Panamá.
La caída de sus flores amarillas evoca lo efímero de la belleza y nos recuerda que, aun en medio del ritmo acelerado de la vida urbana, existen escenas que obligan a hacer una pausa.
La temporada del guayacán no solo marca la llegada del verano, sino que también invita a contemplar lo simple, a valorar lo que suele pasar desapercibido y a descubrir que en cualquier rincón de la ciudad puede surgir un momento de asombro.










