Del 23 al 28 de marzo, Ginebra se ha convertido en el epicentro de un debate clave: cómo enfrentar futuras pandemias de manera justa y efectiva.
Esta semana, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lidera la discusión sobre la entrada en vigor del acuerdo internacional aprobado en 2025, diseñado para garantizar un acceso equitativo a vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas.
Pero la implementación del acuerdo aún enfrenta obstáculos. La AIDS Healthcare Foundation (AHF-Panamá) advirtió que persisten diferencias entre países sobre un componente esencial: el anexo PABS (Acceso a Patógenos y Reparto de Beneficios).
Este mecanismo busca regular el acceso a información sobre patógenos y asegurar que los beneficios derivados se distribuyan de manera justa, evitando que unas pocas naciones concentren tanto el conocimiento como las ganancias.
La organización panameña plantea que el desacuerdo, sobre todo con la Unión Europea, ha retrasado la aplicación del acuerdo. La resistencia de este bloque, que concentra gran parte de la producción mundial de medicamentos y vacunas, podría postergar la aprobación final hasta mayo de 2026, durante la Asamblea Mundial de la Salud.
La AHF-Panamá recuerda que la pandemia de covid-19 dejó en evidencia desigualdades profundas: más de la mitad de las muertes ocurrieron en países del sur global, donde el acceso a recursos médicos fue limitado. Estas brechas refuerzan la urgencia de establecer reglas claras y equitativas para futuras crisis sanitarias.
Durante esta semana de reuniones, los países buscan concluir no solo plazos, sino también la manera en que se compartirá información y beneficios. El objetivo es evitar que la próxima pandemia repita los errores de 2020: desigualdad, desconfianza y vidas perdidas por falta de acceso a recursos esenciales.


