El terreno donde hoy avanza el proyecto Coco Parque, ubicado frente al mar en Coco del Mar, corregimiento de San Francisco, guarda una larga historia ligada al desarrollo marítimo y al acceso restringido de la comunidad.
Mucho antes de proyectarse como parque público, el sitio funcionó como un astillero dedicado a la reparación, construcción y mantenimiento de embarcaciones, actividad que se estima inició en la década de 1970.
El origen legal del uso de esta área se remonta a una concesión otorgada por el Estado para ocupar una zona de playa con el propósito de construir una marina turística.

Según registros conocidos, el contrato fue concedido inicialmente en 1973 y posteriormente renovado en 1986.
Sin embargo, con el paso de los años, el uso del terreno se apartó de los fines establecidos. Aunque el contrato autorizaba una marina turística, el área terminó siendo rellenada y utilizada para otras actividades recreativas, sin acceso abierto para toda la ciudadanía.

El astillero operó por más de 38 años, hasta que en 2011 la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), mediante la Resolución ADM No. 031 del 16 de febrero de ese año, negó la renovación de la concesión por incumplimientos contractuales de la empresa administradora.
Otro factor determinante fue la construcción del tramo marino del Corredor Sur, cuya infraestructura modificó el entorno e impidió el desarrollo de la actividad originalmente pactada.
Para muchos residentes, la recuperación del espacio después de la reciente demolición de la estructura residencial que bloqueaba la servidumbre del acceso al llamado Coco Parque, representa el cierre de una larga etapa de exclusión.
Manuel Moreno Riola, de 73 años, y residente de San Francisco, relató que nunca antes había podido entrar libremente al área. “Es la primera vez”, contó.
Recordó que en su juventud solo podía acercarse por puntos cercanos, cuando todavía existía una represa donde se bañaba junto a familias tradicionales del sector, como los Galindo, Arias y Marcuzzi.

Moreno también evocó la época del astillero. “Yo fui marino, y el primer barco en el que trabajé lo hicieron aquí. Se llamaba Las de Oro, en el año 72”, recordó.
El acceso público al terreno fue restablecido el pasado lunes 20 de abril, cuando la representante de San Francisco, Serena Vamvas, acudió al sitio con maquinaria y personal de apoyo para demoler una garita que bloqueaba el ingreso al área.
La estructura colindaba con el edificio Belvedere Park, una propiedad horizontal de 25 pisos construida en 1986, conocida por su carácter exclusivo de un apartamento por piso.

Según la Junta Comunal, la garita ocupaba parte de una servidumbre pública del Estado, correspondiente a una finca vinculada históricamente al desarrollo inmobiliario del área.
Esa servidumbre, explicaron las autoridades, fue constituida en 1981 mediante el plano 87-4242-7 para garantizar el acceso al terreno. Al no renovarse la antigua concesión, el espacio mantiene su condición pública.
Las autoridades sustentaron la demolición en la Ley 6 de 2006, que protege los espacios públicos, y en el Acuerdo 136-2020, cuyo artículo 96 establece que toda construcción dentro de una servidumbre constituye una falta insubsanable y debe ser removida de inmediato.
Con base en esas normas, y mediante un proveído firmado por el alcalde capitalino, Mayer Mizrachi, se ordenó el derribo de la estructura.
Hoy el terreno, de 1.3 hectáreas, se proyecta como uno de los nuevos pulmones urbanos de la ciudad. Coco Parque ya cuenta con un diseño preliminar aprobado por la comunidad y contempla una inversión de 700 mil dólares. El plan incluye áreas infantiles, zona para mascotas, senderos para caminar o correr, vigilancia permanente mediante guardaparques y espacios de convivencia frente al mar.
Para los residentes de San Francisco, el proyecto no solo representa un nuevo parque, sino que simboliza la recuperación de un espacio que durante décadas observaron desde afuera.
