La escena en la playa de Río Mar, distrito de San Carlos, provincia de Panamá Oeste, registrada ayer por vecinos del área, provocó indignación y preocupación entre quienes presenciaron el hecho.
Millones de diminutos huevos de langosta quedaron esparcidos sobre la arena después de que dos buzos emergieran del agua con más de 70 ejemplares, en su mayoría hembras cargadas.
Lo que para algunos parecía una jornada recreativa de pesca se convirtió rápidamente en un acto que testigos calificaron como “un crimen ambiental”. Uno de los primeros en denunciar la situación en sus redes sociales fue el economista Carlos Araúz, quien compartió imágenes y un llamado urgente a las autoridades.
Según la denuncia, los buzos no solo capturaron langostas que deberían estar protegidas, sino que además rasparon los huevos de los caparazones y los arrojaron directamente en la playa, interrumpiendo así un ciclo reproductivo crucial para la especie.
Denuncian ‘crimen ambiental’ en Río Mar: arrojan huevos de langosta en la playa
— La Prensa Panamá (@prensacom) January 11, 2026
Millones de diminutos huevos de langosta quedaron esparcidos sobre la arena después de que dos buzos emergieran del agua con más de 70 ejemplares, en su mayoría hembras cargadas.
Video: Carlos Araúz… pic.twitter.com/3Pc9iINVcW
La denuncia ciudadana, amplificada en redes sociales, pide la intervención urgente de las autoridades competentes, no solo para investigar el caso, sino también para reforzar la vigilancia en las zonas costeras donde, según pescadores y residentes, este tipo de prácticas ilegales sigue ocurriendo con preocupante frecuencia.
Datos de la veda
Para el año 2026, la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) estableció que la veda simultánea de langosta en el Caribe regirá del 1 de marzo al 30 de junio, un periodo de cuatro meses en el que queda estrictamente prohibida la captura, posesión, transporte, procesamiento, comercialización, exportación e importación de esta especie.
La regulación aplica a todas las provincias y comarcas con costa caribeña —Bocas del Toro, Colón, Guna Yala y sectores de la comarca Ngäbe-Buglé— y se ejecuta de manera coordinada con otros países de Centroamérica bajo un esquema regional de conservación.
Aunque la veda principal corresponde al Caribe, la entidad recordó que en el Pacífico panameño también existen zonas de manejo especial, como el Archipiélago de las Perlas, donde pueden imponerse restricciones temporales entre diciembre y abril para proteger el recurso.
Más allá del periodo de veda, la normativa mantiene prohibiciones permanentes: no se puede capturar langostas hembras con huevos ni ejemplares que no cumplan con la talla mínima legal, generalmente colas menores de 14 centímetros.
Estas medidas, señalan fuentes de la institución, buscan reducir la presión sobre las poblaciones y garantizar la sostenibilidad de la especie ante el incremento de la pesca ilegal, por lo cual la denuncia será investigada.


