Después de dos años de clases a distancia debido a la pandemia de la enfermedad covid-19, los estudiantes siguen siendo afectados. Ahora, por la crisis política y social que atraviesa el país.
Que el Ejecutivo haga realidad la promesa de que “la estrella que alumbrará nuestro gobierno será una educación de calidad, en valores y para la vida” —plasmada en el Plan de Acción Uniendo Fuerzas— es poco probable ante el actual escenario.
Los datos obtenidos por el Ministerio de Educación (Meduca) luego del regreso a las clases presenciales, en este 2022, son negativos y muestran el nivel de desmejoramiento que hay en la educación panameña, que incluye una pérdida del aprendizaje luego de que se cerraron las escuelas por la pandemia.
Por ejemplo, un 20% de ausentismo en el primer trimestre, es decir, unos 168 mil 99 estudiantes de la matrícula en los centros educativos oficiales del país —que asciende a 840 mil 497— no asistieron con regularidad a las aulas escolares.
Así mismo, un 43% (15 mil 211) de 35 mil 374 estudiantes que participaron en una encuesta aplicada en todos los niveles indicaron tener afectaciones socioemocionales de leves a graves.
Además, en los terceros grados los docentes y el Meduca han encontrado muchos niños que todavía no saben leer ni escribir, y que en el caso de los cuartos y quintos grados presentan una baja comprensión lectora.
Como evidencia de lo detectado, en el primer trimestre del presente año lectivo 147 mil 669 estudiantes de los centros oficiales no lograron una calificación de 3.0 —mínimo para aprobar— en materias como matemática, español e inglés.
Mariana León, investigadora asociada del Centro de Investigación Educativa de Panamá (Ciedu), vicerrectora académica e investigadora de Quality Leadership University e investigadora del Sistema Nacional de Investigación, indicó sobre el ausentismo en las aulas en el primer trimestre que son niños con hambre o en situaciones de mucha vulnerabilidad, por lo que se debe priorizar a esta población.
Acotó que se deben considerar todas las enfermedades, aparte de la covid-19, que encuentran feliz casa en las escuelas y que deben ser rápidamente atendidas por los padres y personal de salud.
Con respecto a los estudiantes que presentan una afectación socioemocional, Moreno sostuvo que hay evidencia que sugiere que el estado emocional de los padres y madres de familia en pandemia afectó en el estado emocional de sus hijos, por ello es clave ofrecer servicios de salud mental para toda la población, con prioridad a los niños y jóvenes.
A juicio de Moreno se deben hacer cambios con urgencia en el sistema para lograr recuperar el aprendizaje perdido por la pandemia y el paro de los educadores.
Es que los informes internacionales del Banco Mundial, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) y la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) señalan que los graves impactos educativos derivados de la covid-19 demandan acciones urgentes, coordinadas y a escala para rescatar el presente y el futuro de los niños y jóvenes.
La realidad es que en América Latina y el Caribe, incluyendo Panamá, en promedio, desde que comenzó la pandemia, los alumnos perdieron, parcial o completamente, dos tercios de los días de clases, con una pérdida del aprendizaje estimada de 1.5 años.
Una tarea complicada
Lograr los cambios en la educación no es fácil cuando año tras año se presentan los mismos problemas: escuelas pendientes de reparación, aulas rancho sin eliminar, docentes sin nombrar, entre otros.
Otro problema que se sumó en el camino fue el cierre de los comedores en varios centros educativos, así como la falta del programa de leche y galleta nutricional.
Con relación a lo anterior, tres meses después de que comenzara el año escolar el pasado 7 de marzo de 2022, el Meduca logró adjudicar el 21 de junio la compra de la galleta nutiricional.
El cierre de los comedores, la falta de la galleta y la leche nutricional han sido una queja recurrente de la Federación Nacional de Trabajadores de la Educación en Panamá, que aglutina seis organizaciones magisteriales.
El presidente de ese gremio, Humberto Montero, dijo que varias escuelas del país no tienen los comedores abiertos por falta de trabajadores.
“En la actualidad, muchos alumnos están estudiando con hambre, lo que afecta su rendimiento”, aseguró el dirigente magisterial.
Montero coincidió con León en que la situación de hambre o vulnerabilidad puede ser una de las causas del porcentaje de ausentismo de los estudiantes durante el primer trimestre.
De hecho, los docentes protestaron el pasado 15 de junio frente a la Contraloría General de la República, y entre sus peticiones estaba el refrendo de los contratos para la leche y la galleta nutricional.
Acciones del Meduca
Ante el rezago de aprendizaje causado por dos años de clases a distancia, el Meduca informó que tienen programas para su recuperación, uno dirigido a los estudiantes y otro, a los docentes.
El primero es el programa Aprendamos a leer todos (Atal), mediante el cual se conoce el nivel de aprendizaje perdido de los estudiantes y definen las estrategias de intervención pedagógica que se llevarán adelante con el grupo de estudiantes.
El otro es el Programa de Recuperación Integral y Socioemocional de Aprendizajes (Prisa), del Laboratorio de Investigación e Innovación en Educación para América Latina y el Caribe (Summa), que ofrece a los docentes recursos pedagógicos.
Con respecto al programa de leche y galleta nutricional, la Dirección de Nutrición y Salud Escolar del Meduca informó que se licitó la galleta nutricional y se incluyó crema, leche y granos en un proceso que se inició en marzo. La entidad detalló que solo falta que uno de los proveedores cumpla con los últimos detalles del contrato, para luego enviarlo a la Contraloría General de la República para su refrendo.
Lo anterior se distribuirá entre 59 mil 235 estudiantes de 273 centros escolares de las 16 regiones educativas, que ofrecen alimentos con proteínas, carbohidratos, vegetales, frutas y agua.
Con respecto a las aulas rancho, el Meduca comunicó que concluyó en junio pasado la instalación de 17 aulas modulares en la comarca Guna Yala, adonde asisten al menos mil 500 estudiantes.
Los programas de recuperación están en pausa, con el paro de los docentes, pues aún no hay un consenso.
Por su parte, el movimiento Jóvenes Unidos por la Educación aunque consideró —mediante un comunicado— justificadas las protestas, reiteró la importancia de no interrumpir el proceso escolar ni las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes, por ningún motivo.
A su vez, exhortó a los actores involucrados a pactar un acuerdo que garantice el retorno presencial a las aulas, tomando en cuenta que Panamá fue uno de los países que más días de clases perdió por la pandemia, perjuicio que pagarán las futuras generaciones si no se toman correctivos.

