En los últimos 20 años, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) ha manejado un presupuesto de al menos $5,266 millones, de los cuales $2,696 millones han sido para funcionamiento y $2,570 millones para inversión.
La cifra, que sale de la Ley de presupuesto aprobada año a año, parece alta pero no lo es. Y para ello un ejemplo aportado por la ingeniera Julia Guardia, exdirectora del Idaan (2014-2017). Solo la potabilizadora Federico Guardia Conte demanda no menos de $1.2 millones por mes y la entidad administra 55 plantas.
Además, el presupuesto asignado a la institución que tiene la responsabilidad de producir el agua potable para el país representó, en promedio, el 1.42% del Presupuesto General del Estado para los años 2006-2025, que ascendió a $369,023 millones.

En el año 2006 —el primero de la serie analizada—, le fueron asignados al Idaan, por ley, $100.5 millones, y de allí fue en aumento hasta 2019, cuando alcanzó una asignación de $402.1 millones. La pandemia frenó la racha y es hasta 2025 cuando se vuelve a aprobarse una cifra similar: $414.3 millones.
Estas cifras, empero, no reflejan la realidad de las necesidades de la institución, que cada año recibe mucho menos de lo que pide. Por ejemplo, en 2025 solicitó $935.9 millones y le recomendaron $414.4 millones y para este año pidió $789.2 y le asignaron$358.8.

En el papel, durante esos 20 años, al presupuesto de funcionamiento, es decir, aquel de donde salen los gastos fijos, como planilla, se le dedicó el 51.20% del total asignado, mientras que el 48.80% fue para inversión. Año a año de la serie, salvo contadas excepciones, la situación fue a la inversa.
La situación se agrava por la estructura tarifaria vigente que, de acuerdo con el exdirector de la entidad Iván Estribí F. (1982-1984) se diseñó con costos de 1979, se aprobó en 1981 y se aplicó en 1982. A él le correspondió implementarla, hace 44 años.
Hoy esa tarifa permite ingresos por facturación que están entre los $9 millones y los $11 millones por mes, de acuerdo a reportes consultados.

El Desglose de tarifas de los prestadores del servicio, disponible en el sitio web de la Autoridad de los Servicios Públicos detalla que la tarifa aplicable a los usuarios residenciales que registren un consumo hasta 38 metros cúbicos mensuales (m3) es de $0.21 por cada m3 (Panamá y Colón), y de 0.19 por m3 para el interior del país. En tanto, aquellos usuarios que registren un consumo superior a los 41 metros cúbicos mensuales la tarifa va de 0.36 a 0.44 por m3. Estamos hablando de que un consumo que va de 117 a 192 m3, equivale hasta 50,721 galones de agua.
‘Pueden pedir mil millones y no los van a ejecutar’
Para la Iniciativa Pro Rescate del Agua Potable, el tema de la asignación presupuestaria al Idaan no es el problema de fondo. “Cualquier director que llegue no va a tener las herramientas para ejecutar su presupuesto. El Idaan puede pedir mil millones de dólares y no los podrá ejecutar por las malas prácticas de gobierno corporativo. La prueba de lo que afirma, indica Erick Martínez, uno de los voceros del grupo, está en el préstamo de 250 millones de dólares financiado por el BID. ¿Cuánto han ejecutado?, preguntó de forma retórica.
Martínez se refiere al Programa de Mejora a la gestión operativa del Idaan en el área metropolitana de Panamá, aprobado en diciembre de 2017 por 255.5 millones de dólares, cuyo contrato fue firmado en 2018 y que sigue en ejecución, en medio de una serie de adendas de tiempo y dinero.
Tampoco considera que se trate de falta de estudios o planes. Asegura que, a partir del año 2000, no hay empresa que haya hecho más estudios sobre lo que se necesita construir en materia de redes, estaciones de bombeo y alcantarillado que el Idaan. La planificación no es el problema, afirma, traducir eso a ejecución es donde se tropieza, por el modelo.
Y puede que su argumento tenga al menos parte de razón. Aunque fue imposible obtener los 20 años de presupuestos ejecutados, sí fue posible analizar los de los últimos 12 años (2014-2025). En materia de inversión, la ejecución varió entre 47.8% y 80.3%, con excepción de 2025, cuando se registró un 26.9%, y en funcionamiento, aunque la ejecución es mayor, estuvo entre 75.8% y 92.7%, con excepción del año pasado, cuando fue de 67.6%.

Martínez rememora tiempos pasados. Yo vengo del IRHE, indicó, y al igual que el IRHE, el Intel y el Idaan eran de las mejores empresas estatales para trabajar, donde había abundancia de material, de equipo de transporte, maquinaria, los almacenes llenos de postes y transformadores, para las redes locales y del interior. “Fueron años de crecimiento, los mejores ingenieros sanitarios estaban en el Idaan pero eso se fue perdiendo con el tiempo, a medida que perdieron la autonomía. En la práctica los encasillaron en la misma maquinaria estatal donde los ingresos van a la misma caja común, ya no podían depender de sus ingresos, ya no se podía usar, aunque se necesitara”.
La falta de recursos financieros del Idaan para hacer frente a las necesidades de agua potable del país implica que el dinero tiene que llegar de otras fuentes. Así, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha aportado recursos millonarios a lo largo de los últimos años. Una búsqueda en internet arrojó un proyecto de 2013 (ya culminado) por $69.4 millones para el abastecimiento de agua en zonas urbanas; luego está el de Aguas de Barcelona que arrancó en 2018, por hasta $250 millones; y en diciembre de 2025, el Directorio Ejecutivo de esta multilateral aprobó una Línea de Crédito Condicional para Proyectos de Inversión de $900 millones para proyectos de agua y saneamiento.
El pasado 21 de abril, el BID, efectuó el foro “Hacia una nueva gobernanza del sector agua”, y en el material que compartió fue taxativo en que el Idaan enfrenta limitaciones en autonomía financiera, flexibilidad administrativa, gestión del talento humano y sostenibilidad. Señaló que la ejecución de proyectos de agua y saneamiento se encuentra distribuida entre diversas entidades, y la responsabilidad del saneamiento está dividida, lo que genera ineficiencias y dificulta una respuesta articulada a las necesidades del país. En el marco de ese foro se presentó una propuesta orientada a fortalecer el modelo de prestación de los servicios de agua y saneamiento, que contempla la creación de una empresa pública con un enfoque integral, incluyendo la provisión de asistencia técnica al sector rural.
“Ahora mismo se pierden alrededor de 120 millones a 130 millones de galones diarios de agua potable en el área de Panamá, San Miguelito, Colón, Arraiján, La Chorrera. Y si esa agua, que viene toda de la cuenca del Canal, se usara para el tránsito de barcos estamos hablando de 2.4 tránsitos diarios o alrededor de mil tránsitos al año —lo que equivale a unos $300 millones a $400 millones en tránsitos— que se pierden en agua que se despilfarra. Es agua que se va en roturas, agua que se va en fugas, agua que se va en falta de mantenimiento, o sea, que ese es dinero que perdemos todos los panameños”, comentó el abogado y analista Rodrigo Noriega.
En febrero pasado, durante el foro de Modernización de la Gestión del Agua en Panamá, organizado por la Comisión de Población, Ambiente y Desarrollo de la Asamblea Nacional, el entonces director, Rutilio Villarreal (2024-2026) reconoció lo insuficiente que es el presupuesto asignado para el tamaño de la infraestructura que atienden y que uno de los principales problemas que afronta el Idaan es la falta de mantenimiento preventivo sostenido en el tiempo.
“Estamos en un círculo vicioso: construimos, no damos mantenimiento, se daña y volvemos a invertir”, sostuvo. Según dijo, esta dinámica provoca que los recursos se destinen con frecuencia a reparaciones o rehabilitaciones que pudieron evitarse con intervenciones oportunas. También dijo que la red de distribución tiene varias décadas de antigüedad y que todavía existen tramos construidos con materiales que deben ser reemplazados.
Frente a esto, en su Memoria Anual 2025, el Idaan informó sobre la creación de la Dirección Nacional de Mantenimiento y que esta comenzó un diagnóstico técnico, la identificación de riesgos críticos y la planificación anual del mantenimiento.
El ex director del IRHE y quien fuera gerente de Petroterminal de Panamá, Fernando Aramburú Porras, lo resume de la siguiente manera. No podemos estar cobrando la mitad de lo que nos cuesta producir y el consumo de la población es cuatro veces más de lo que debería ser; eso no es racional. Tenemos que reestructurar el tesoro agua o nos vamos a lamentar, porque no solamente no hay agua —30% de los hogares en Panamá no tiene agua 24 horas—, sino que ahora tenemos el problema de que no es potable, y aunque esto último no sucede en la capital en este momento, puede pasar, remarcó.

