El arquitecto canadiense-estadounidense Frank Gehry, autor del emblemático Biomuseo en la Calzada de Amador, en Panamá, murió este viernes 5 de diciembre en su residencia en Santa Mónica, California (Estados Unidos), a los 96 años.
Gehry, que nació en Toronto y se trasladó a Los Ángeles cuando era adolescente, murió en su casa en la localidad californiana de Santa Mónica tras sufrir una enfermedad respiratoria, según reveló su jefa de gabinete, Meaghan Lloyd.

El arquitecto tenía una conexión única con Panamá. Aquí nació su esposa, Berta Aguilera Gehry, quien tuvo un papel fundamental en la mediación para que Gehry aceptara diseñar el edificio del Biomuseo en Panamá.
Ana Lucrecia Tovar de Zarak, quien fuera presidenta de la Fundación Amador, atina a comentar que para Panamá “fue un gran honor y una oportunidad extraordinaria que el maestro y arquitecto Frank Gehry eligiera a nuestro país para desarrollar su primera obra en Latinoamérica”.
Y continuó: “A través del diseño del Biomuseo, el arquitecto Gehry mostró al mundo la belleza de nuestra tierra y la importancia del istmo en la biodiversidad del planeta Tierra”.
El Biomuseo, precisa Tovar, se ha consolidado como un ícono arquitectónico que simboliza, inspira y educa sobre la majestuosidad y la riqueza natural de Panamá.
Recuerda que durante la visita de Gehry a Panamá, en el año 2023, tuvo el honor de mostrarle el Biomuseo ya terminado.
Cuando le preguntó si cumplía con sus expectativas, le respondió: “¡No!”. Tovar se remonta a ese momento y dice haber quedado muda por un instante. Pero enseguida Gehry añadió: “Esto es mucho más de lo que yo esperaba”.
“Como panameños, podemos sentirnos orgullosos de que el arquitecto Gehry se sintiera profundamente satisfecho con su obra y aún más orgullosos de que su contenido haya sido trabajado y desarrollado por panameños”, dijo Tovar a La Prensa.
El Biomuseo fue su primera obra en Latinoamérica y en el trópico.
El edificio fue diseñado para contar la historia de cómo el istmo de Panamá surgió del mar, uniendo dos continentes, separando un gran océano en dos y cambiando la biodiversidad del planeta para siempre.

Fue en marzo de 2023 cuando los esposos Berta y Frank Gehry visitaron, junto a sus dos hijos, sus nueras y dos nietas, las instalaciones del museo dedicado a Panamá, en el que se explora la relación entre su biodiversidad y su cultura.

Esa visita de Gehry —ganador de múltiples galardones internacionales por sus obras revolucionarias— marcó la primera ocasión en que pudo contemplar en persona el proyecto que él mismo concibió para Panamá.
Su carrera incluye piezas emblemáticas en ciudades icónicas, aunque fue en 1997 cuando alcanzó su mayor proyección mundial con el Museo Guggenheim de Bilbao.
Años antes, en 1989, había recibido el Premio Pritzker, la distinción más importante de la arquitectura.
A Panamá también le entregó parte de su visión. El museo nació de la iniciativa de un grupo de panameños, entre ellos Rodrigo Eisenmann, y se convirtió en la alianza perfecta para quienes soñaban con un espacio que narrara cómo este pequeño país terminó cambiando el rumbo del mundo.
En la página del Biomuseo se describe que “Gehry utilizó colores vibrantes y formas irregulares para reflejar la diversidad natural del país. El edificio cuenta con un atrio público al aire libre, cubierto por coloridos toldos metálicos diseñados para proteger a los visitantes de las lluvias frecuentes”.
Una obra que sigue diciendo, sin estridencias: gracias, maestro.


