Dos mensajes quedaron claros ayer miércoles en la ceremonia oficial de inauguración de la séptima Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres (PG2022) en Bali, Indonesia: el primero, que hay que invertir más en prevención; y el segundo, que nos hemos quedado sin tiempo y hay que tomar medidas hoy o será tarde.
La mañana empezó con una reunión de alto nivel con voces de especialistas en reducción del riesgo de desastres, agricultores, diplomáticos, entre otros personajes.
De alguna manera fue una especie de catarsis. Cada uno se desahogó y respondió a dos preguntas: porqué no vamos por el buen camino y qué debemos hacer para retomar el rumbo.
El tema es urgente si se toma en cuenta que el Informe de Evaluación Global publicado en 2022 por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres revela que en las dos últimas décadas se produjeron entre 350 y 500 desastres de mediana y gran escala cada año.
Se prevé que el número de desastres llegue a 560 al año, es decir, 1.5 desastres al día para el año 2030.
En Panamá el escenario es parecido. Este año fue publicado el estudio Vulnerabilidad al cambio climático en Panamá y su repercusión en la salud, publicado por el Ministerio de Salud (Minsa) con apoyo del Ministerio de Ambiente y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Según el documento, la ocurrencia de desastres relacionados con el clima se ha multiplicado por dos en el país desde 1970.
El encuentro —que tiene lugar en Bali, Indonesia, un país con alta exposición a desastres vinculados con el clima y de otro tipo— reúne por primera vez desde el inicio de la pandemia a cientos de representantes de gobiernos, organismos internacionales y otros actores involucrados en la disminución de riesgos y gestión de las calamidades. Del 1 de enero al 23 de mayo de este año, Bali ha documentado mil 300 desastres en su territorio.
Una de las primeras en tomar la palabra en Bali fue Elizabeth Riley, directora de la Agencia Caribeña para la Gestión de Emergencias y Desastres, quien subrayó que para cumplir con los objetivos del marco de Sendai hay que comprender el riesgo, ya que la comunidad caribeña es uno de los epicentros de las pérdidas económicas en el mundo debido al cambio climático.
Detalló que pierden entre $350 millones y $550 millones al año debido a los desastres, como huracanes, tormentas y terremotos.
El Marco de Sendai va de la mano con otros acuerdos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, tales como el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, la Agenda de Acción de Addis Abeba sobre Financiamiento para el Desarrollo, la Nueva Agenda Urbana y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es un instrumento adoptado en 2015, para la reducción de desastres y del cual Panamá y otros 183 países son garantes, aunque hay varias regiones del mundo que están en mora en cuanto a su cumplimiento.
También intervino en la reunión de alto nivel Mitiku Kassa, comisionado de la Comisión Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres de Etiopía, quien dijo estar de acuerdo con que de momento no estamos “bien encaminados” en cuanto al manejo y gestión de desastres, y resaltó que eso tiene sus razones: cambio climático y malas inversiones.
“La mayor parte de las inversiones y apoyo internacional se va a la respuesta de las emergencias y muy poco va a prevención. Los informes internacionales de Naciones Unidas indican que por cada dólar invertido en prevención un país se está ahorrando siete dólares cada vez que debe brindar respuesta a su población ante la ocurrencia de un desastre”, puntualizó Kassa.

Saher Hossain, miembro del Parlamento de Bangladesh, sostuvo que para retomar el camino hay que transformar la mentalidad, pasando de reaccionar a ser más proactivos en el tema de la prevención de siniestros y emergencias, ya que lo que se ha hecho hasta ahora no funciona.
Su conclusión fue un llamado a los países del mundo: “Es necesario cambiar de marcha porque el futuro va a ser más complicado y los países debemos ser más serios si queremos cumplir con el marco de Sendai”.
Y añadió: “Para ello hay que incluir a toda la población y nadie se debe quedar atrás. Si damos el verdadero valor y asumimos con responsabilidad el marco Sendai podremos cambiar las cosas. El mundo debe apostar por la prevención; el tiempo se agota”, concluyó.
Inauguración
Terminadas las intervenciones, arrancó la ceremonia de inauguración con la entrada en escena de Mami Mizutori, representante especial del Secretario General de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, quien señalo que el cambio climático, la degradación ambiental y el crecimiento urbano no planificado continúan sin disminuir. Al mismo tiempo, dijo que la vulnerabilidad humana es “muy alta” debido al “aumento” de la pobreza, la desigualdad y la “erosión” de los derechos humanos.
Planteó, empero, que dentro de ese gris escenario que existe también son optimistas: “Esto no solo amenaza el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sino todos los acuerdos globales para un futuro mejor. Pero hay esperanza y nuestra reunión aquí en Indonesia es una prueba de que la humanidad no se ha rendido”.
La ceremonia finalizó con las consideraciones del presidente de Indonesia, Joko Widodo, quien destacó que su país es uno de los más golpeados por las amenazas naturales y prueba de ello es que se han reportado mil 613 desastres en lo que va de 2022, por lo que constantemente deben estar vigilantes, construir sistemas de alerta temprana de desastres y crear una comunidad resiliente y de alerta.
“La resiliencia y la preparación contra desastres determinarán el número de daños que deben sufrirse debido a desastres. Cuanto más desprevenido, mayor será la pérdida”, dijo el mandatario de Indonesia, un país con una población de 273 millones de personas y donde este año se ha reportado un promedio de 500 terremotos, entre menores y de gran escala, cada mes.

