Venezuela continúa siendo el principal foco de atención de la actividad sísmica mundial tras el inusual doble terremoto ocurrido el pasado 24 de junio, mientras que otros países como Japón, Filipinas, Estados Unidos y varias naciones de América también registraron movimientos telúricos de magnitud considerable durante la última semana, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El evento más significativo ocurrió en la localidad de Yumare, donde dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 se produjeron con apenas segundos de diferencia, un fenómeno conocido como “doblete sísmico”.
Mapa interactivo del antes y el despúes de Venezuela luego de los terremotos de 7.2 y 7.5. Esri Venezuela DRP.
Desde entonces, Venezuela ha experimentado una secuencia de réplicas que incluye movimientos de magnitud 4.5 en Caucaguito el mismo 24 de junio, otro de 4.8 el 27 de junio y uno de 4.6 registrado el 29 de junio.
El director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, Néstor Luque, explicó que el doblete sísmico se produjo por la interacción entre las placas del Caribe y Suramericana, las cuales se desplazan lateralmente en direcciones opuestas, acumulando tensión durante años hasta liberarla en dos rupturas consecutivas separadas por apenas unos segundos.
Luque explicó que este tipo de fenómeno es poco frecuente y ocurre porque las fallas tectónicas presentan zonas de mayor resistencia, conocidas como asperezas, que impiden que toda la energía acumulada se libere en un solo evento. Cuando una de esas zonas cede instantes después de la primera ruptura, se produce un segundo terremoto de gran magnitud.
Edificios afectados luego de los terremotos en Venezuela (datos en vivo de terremotovenezuela.com creado por mariangelli Alvarez @mariangelli). Esri Venezuela DRP
Añadió que, aunque se trata de un fenómeno inusual, también podría ocurrir en Panamá.
El istmo forma parte del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, la franja geológica donde ocurre cerca del 90% de los terremotos del planeta y se concentra aproximadamente el 75% de los volcanes activos del mundo.
Luque explicó que el territorio panameño se encuentra sobre la microplaca de Panamá, ubicada dentro de este cinturón tectónico, por lo que mantiene una actividad sísmica constante y es susceptible de experimentar terremotos importantes. No obstante, precisó que cada segmento del Cinturón de Fuego actúa de manera independiente, por lo que un terremoto en una región no provoca automáticamente otro en diferentes zonas del planeta.
El geólogo advirtió que el país presenta una alta vulnerabilidad frente a terremotos de gran magnitud debido a la interacción de las placas del Caribe, Coco, Nazca y la microplaca de Panamá. Chiriquí y las áreas cercanas al Canal de Panamá figuran entre las zonas con mayor amenaza sísmica.
Esa vulnerabilidad, explicó, responde a varios factores. Uno de ellos es el historial sísmico del país, que ha experimentado terremotos de gran magnitud como el de 1882, estimado en magnitud 7.9 en el Caribe, y el de 1991, de magnitud 7.6, que afectó la zona de Limón, Costa Rica, y Bocas del Toro, causando importantes daños en el occidente panameño.
A ello se suma la presencia de numerosas fallas geológicas activas. Entre las más importantes se encuentran la falla de Pedro Miguel, que atraviesa la región central y representa un riesgo para la capital, Arraiján, La Chorrera y parte del Canal de Panamá; la falla de Limón, también ubicada en el área canalera; y la falla de Gatún, cuyo comportamiento es monitoreado por la Autoridad del Canal de Panamá debido a su cercanía con las esclusas y otras infraestructuras estratégicas.

En el occidente del país destacan además la falla Longitudinal de David, Boca Chica, Las Paridas y Canoas, responsables de buena parte de la actividad sísmica en Chiriquí. A ellas se suman otras estructuras tectónicas como el Cinturón Deformado del Sur de Panamá y las fallas de Santiago, Sambú y Jaqué, que son evaluadas permanentemente por el Instituto de Geociencias.
Luque también señaló que existen sectores del país donde la energía tectónica se ha acumulado durante décadas sin liberarse completamente, una condición que incrementa el potencial para la ocurrencia de un terremoto importante en el futuro.
Si bien destacó que Panamá cuenta con normas de construcción sismorresistentes para las edificaciones modernas, consideró necesario continuar fortaleciendo los sistemas de monitoreo sísmico, la alerta temprana y la preparación de la población para reducir el impacto de un eventual evento de gran magnitud.
Aunque la sucesión de terremotos en distintos continentes ha generado preocupación, Luque aclaró que no existe una relación entre estos eventos. Como ejemplo, señaló que durante la última semana también se registraron sismos en Japón, Filipinas, China, varios países de América y Papúa Nueva Guinea, una coincidencia temporal que no implica que formen parte de un mismo fenómeno geológico.
Asimismo, señaló que la percepción de un incremento inusual de la actividad sísmica obedece, en gran medida, a la rapidez con la que hoy circula la información. Recordó que el planeta registra miles de sismos cada semana y que los terremotos de magnitud 7 o superior ocurren de forma natural entre 10 y 20 veces al año, por lo que la coincidencia temporal de varios eventos importantes no representa una anomalía geológica.

