En Panamá, en la última década (2012-2022), se han registrado 16 mil incendios de masa vegetal, afectando una superficie total de 229 mil 528 hectáreas.
Según el Ministerio de Ambiente esto incluye vegetación de bosque primario intervenido, bosque secundario, rastrojo, bosque de manglar, bosques plantados, vegetación baja inundable, cultivos agrícolas establecidos y potreros.
Ante este escenario, la entidad ambiental lanzó una campaña de prevención de incendios de masa vegetal, la cual contempla equipamiento, capacitaciones, sensibilización a las comunidades, coordinaciones interinstitucionales y con la sociedad civil en general para minimizar la incidencia de estos casos.
Según los reportes del ministerio un 90% de estos incidentes son causados por acciones humanas, con lo cual es “importante” el apoyo de la ciudadanía.
Precisamente, durante los últimos años se han presentado denuncias en varias reservas ecológicas y provincias por incendios provocados. Por ejemplo, entre marzo y abril de 2019, varios incendios provocados devastaron unas mil hectáreas de la reserva ecológica Punta Patiño, en Darién. A raíz de esto, la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza interpuso denuncias para que el Ministerio Público investigara.
Hace cinco años, el refugio de vida silvestre conocido como humedales de Matusagaratí perdió 2 mil hectáreas de bosques debido a este tipo de siniestros.
Los incendios de vegetación y bosques aumentan los niveles de contaminación (dióxido de carbono) en la atmósfera y contribuyen al cambio climático.
Para ambientalistas como Hermel López la provincia de Darién es una zona donde se detectan con frecuencia incendios forestales, en los que se pierden miles de hectáreas de bosques todos los años, por lo que se debe reforzar la vigilancia.
