San Francisco, vía España, Fernández de Córdoba, Vista Hermosa, El Ingenio, 12 de Octubre, Pueblo Nuevo y Miraflores conforman un entramado vial por el que, a diario, se movilizan miles de conductores en la ciudad de Panamá. Son rutas de conexión obligada entre avenidas principales, corredores, zonas comerciales y urbanizaciones. Hoy, todas estas zonas comparten una misma realidad: cierres parciales, desvíos y trabajos que han transformado su dinámica cotidiana.
Detrás de este impacto está la construcción del colector principal del río Matasnillo, una obra de gran envergadura que forma parte del programa de Saneamiento de la Bahía de Panamá. El proyecto contempla la construcción de 37 pozos a lo largo de la ciudad, desde los cuales se instalarán tuberías destinadas a interceptar las aguas residuales que actualmente se descargan sin tratamiento en el río, para conducirlas hacia el sistema de saneamiento. El objetivo es claro: recuperar la calidad ambiental de uno de los principales afluentes urbanos.
Sin embargo, este propósito convive con las molestias propias de una obra de esta magnitud. Desde su inicio, en mayo de 2024, los trabajos han obligado a cierres parciales de vías estratégicas, generando congestionamientos, especialmente en horas pico. Para conductores, transportistas y residentes, movilizarse se ha vuelto más complejo en una ciudad donde el tráfico ya representa un desafío diario.

A este escenario se suma otra intervención de peso próxima a comenzar: la ampliación de la vía España, cuyo trazado —desde la avenida Cincuentenario hasta la avenida Porras— también incide sobre puntos neurálgicos como Fernández de Córdoba, la propia vía España y el sector de la 12 de Octubre. La coincidencia de ambos proyectos intensificará la presión sobre la red vial y obligará a los usuarios a replantear rutas y tiempos de traslado.
Pese a ello, las autoridades destacan que el proyecto del colector del río Matasnillo ya alcanza un avance global del 52% y se aproxima a una fase determinante. En los próximos meses, a medida que se completen los trabajos en varios de los pozos, se prevé la reapertura progresiva de calles actualmente intervenidas, lo que marcaría un alivio para la movilidad.
Reapertura de calles y reducción de tranques
Paulette Vicente, administradora de proyectos del Programa Saneamiento de la Bahía de Panamá, explicó que el proyecto contempla la construcción de 37 pozos, de los cuales 23 se mantienen activos actualmente. Algunos ya completaron la fase de microtunelación —proceso mediante el cual se instalan las tuberías subterráneas—, mientras que otros se encuentran en etapa de excavación o adecuación.

Vicente destacó que, una vez culminada la instalación de tuberías, los pozos se transforman en cámaras de inspección que permitirán la operación y el mantenimiento del sistema.
“Se construye una canal interna para conducir las aguas, se instalan escaleras de acceso y, posteriormente, se coloca una losa que sella el pozo. Luego, se restituye el pavimento y se reabre la vía”, detalló.
Precisamente, uno de los principales impactos del proyecto ha sido el cierre parcial o total de calles en puntos estratégicos de la ciudad, lo que ha generado congestión vehicular. No obstante, las autoridades prevén una mejora gradual.

Según Vicente, las primeras reaperturas se darán en el área de Miraflores dentro del próximo cuatrimestre, donde podrían cerrarse al menos tres pozos y habilitar nuevamente las vías.
Entre los puntos que verán alivio en el tráfico se encuentran los sectores cercanos a Miraflores, Los Libertadores y la calle 80B Oeste, próxima a la iglesia San Antonio de Padua, donde hay pozos que están próximos a concluir las labores externas, lo que permitirá liberar la vía, aunque los trabajos continuarán a nivel subterráneo.
“Vamos a ir cerrando los pozos progresivamente y restituyendo el pavimento para dar apertura a las vías. Es un proceso escalonado por la complejidad del sistema”, explicó.
No obstante, en zonas donde aún se requieren interconexiones con el sistema existente —como en Pueblo Nuevo—, los cierres podrían mantenerse por más tiempo.

La ingeniera aseguró que el proyecto se ejecuta en coordinación con la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) y la Policía de Tránsito, con el fin de mitigar el impacto vehicular.
“Se evalúa cada punto de manera individual para evitar cierres totales cuando sea posible. Por ejemplo, en vía Brasil se han habilitado carriles alternos para mantener la circulación”, señaló.
Pozos de hasta 16 metros de profundidad
Los pozos que se construyen oscilan entre los 6 y 16 metros de profundidad. El pozo 1A, ubicado en el área del Colegio José Ramón Cantera, es el más profundo, con una excavación de hasta 16 metros, equivalente a un edificio de tres a cuatro pisos.
“Este es uno de los últimos pozos de conexión antes de enlazarnos con el sistema existente. Desde aquí se lanzará la tuneladora hacia la Escuela Isabel Herrera Obaldía, que es el punto final de conexión”, indicó.
En total, el proyecto abarca 8 kilómetros de colectores, divididos en un colector principal de 6 kilómetros y uno secundario de 2 kilómetros, con 37 pozos planificados.
Los trabajos se concentran en el área metropolitana, en sectores como Betania, Miraflores, 12 de Octubre, Pueblo Nuevo, Vista Hermosa, Fernández de Córdoba (frente a la estación del Metro El Ingenio), calle Felipe Patiño con calle Felipe Miró, vía España, avenida Dr. Belisario Porras, la intersección de la avenida República de Brasil, Carrasquilla, entre otros.

Inversión y plazo de entrega
El proyecto tiene una inversión de 71 millones de dólares y está a cargo del Consorcio BRD Matasnillo. La fecha de finalización contractual está prevista para diciembre de 2026, aunque se espera que el avance se acelere en los próximos meses, ya que muchas estructuras ya superan el 90% de ejecución.
“Lo que viene ahora es la adecuación interna de los pozos, lo que permitirá aumentar más rápidamente el porcentaje de avance hasta completar el 100%”, sostuvo.
La obra busca interceptar las aguas residuales que actualmente se descargan sin tratamiento en el río Matasnillo y redirigirlas hacia el sistema de saneamiento. “Queremos devolverle al río condiciones más saludables y contribuir a una ciudad más sostenible”, concluyó Vicente.

