El cacique Urracá fue capturado por los españoles después de acudir a una invitación para negociar la paz. Lo llevaron a Nombre de Dios con la intención de enviarlo a España, pero logró escapar y regresar con su gente. Continuó resistiendo a los conquistadores hasta su muerte, que suele situarse en 1531, en la región que los españoles llamaron Veragua.

Entre Urracá y Changmarín; las historias de Santiago de Veraguas
La Prensa, domingo 25 de julio de 1999. Página del artículo «Urracá, el señor de las sierras veragüenses».

En 1537, Carlos I de España concedió el Ducado de Veragua a Luis Colón, nieto de Cristóbal Colón. Sin embargo, los intentos de ocupar el territorio encontraron obstáculos en la selva, las condiciones climáticas y la resistencia indígena. En una de esas expediciones murió su hermano Francisco Colón.

En 1556, Luis Colón renunció al señorío territorial del ducado en favor de la Corona, aunque conservó el título de duque. Décadas después surgió Santiago de Veragua, cuyo nombre honra a Santiago Apóstol, patrono de España. La tradición cristiana vincula al apóstol con la evangelización de la península ibérica; su nombre también identifica ciudades de Chile, Cuba y Filipinas.

Entre Urracá y Changmarín; las historias de Santiago de Veraguas
Escudo del Municipio de Santiago de Veraguas. La corona ducal en su parte superior hace referencia al titulo de ducado otorgado por la corona española.

El 23 de octubre de 1621 es la fecha reconocida oficialmente para la fundación de Santiago de Veragua la Vieja, a partir de las investigaciones del historiador Mario Molina Castillo. La historia distingue ese asentamiento de la ciudad nueva, establecida en 1637

Entre Urracá y Changmarín; las historias de Santiago de Veraguas
Página del diario La Prensa, publicada el domingo 25 de julio de 1999, con el artículo «La riqueza de un pueblo», dedicado a la historia, la cultura y las tradiciones de Veraguas.

Santiago fue creciendo entre festividades y tradiciones, pero en 1936, el destino de Panamá cambió en sus tierras. Se dio el paquetazo de Veraguas, cuando el voto veragüense definió al ganador de la contienda presidencial más estrecha de nuestra historia y llevó al poder al capitalino Juan Demóstenes Arosemena y su visión de hacer crecer a Panamá desde el interior. Juan Demóstenes hizo en Santiago su obra más monumental, la Escuela Normal, que sería la cuna de los educadores de todo el país. Hoy guarda su nombre y sus restos mientras es custodiado por una estatua del cacique Urracá.

Santiago se convirtió en su gente aguerrida. En los que disfrutan el desfile del 9 de noviembre en la Central, fecha de su adhesión a la separación de Panamá de Colombia. En las patronales y sus niños desfilando vestidos de vaqueros con caballitos de palo. Se convirtió en el final de cada celebración comiendo en El Mosquero (donde irónicamente no hay muchas moscas).

Según la UTP, su estación de Veraguas registró la mayor energía entre las estaciones analizadas. Este año, el aniversario de Santiago se celebrará diferente. Organizándose para donar tiempo y recursos para ayudar a su gente. Gente que perdió hasta sus hogares, pero no pierde la esperanza ni la fuerza. Así como resistieron a su mayor intento de conquista, ahora se unen en la mayor tragedia de su historia.

El escritor santiagueño Carlos Changmarín dedicó una décima al mes de octubre hace muchos años. Hoy, sus versos parecen adquirir un sentido profético:

Octubre mes de ciclones

De lluvia y de tempestades

Temblores, calamidades

En todas las direcciones

Mes de las revoluciones

Más destacadas del mundo,

Del sistema moribundo

Que en su mente patalea

Y en donde el pueblo pelea

Con el valor más profundo

Felicidades a los santiagueños y santiagueñas por los 405 años de su ciudad. Que el deseo de que todos puedan recuperarse se haga realidad. Un abrazo y nos vemos en el siguiente Frentiao.