Sentados en un parque, bajo un sol inclemente y sin pupitres, decenas de estudiantes graduandos del Colegio Elena Chávez de Pinate, ubicado en el corregimiento de Juan Díaz, escriben sobre sus piernas, tratando de avanzar en sus tareas. Algunos revisan apuntes; otros completan investigaciones que luego deberán entregar en carpetas como parte de los módulos de estudio distribuidos por sus docentes.
Acuden una vez a la semana para entregar las tareas y recibir el siguiente módulo de cada asignatura. En el parque, los docentes aprovechan para explicar a aquellos que tienen dudas sobre el material.
Esta escena se repite desde el inicio del año escolar. 2,000 estudiantes que están matriculados en este centro escolar reciben su enseñanza mediante módulos, debido a que las clases presenciales fueron suspendidas desde noviembre del año pasado por el Ministerio de Educación (Meduca) debido al grado de deterioro que presenta la estructura en la que operaba el colegio.
El daño alcanza las aulas, el mobiliario y las áreas comunes, por lo que existe una orden de demolición. Cuando los estudiantes debieron dejar las instalaciones en 2025, les prometieron una reconstrucción que aún está pendiente, tal como también se encuentra la solución temporal anunciada para el presente año lectivo.
Una madre de familia, que pidió reserva de su nombre, dijo que las aulas modulares en las que serían ubicados los niños y que estarían en la cancha vecina al plantel, no han sido instaladas, ya que no han llegado al país.
A inicios de año, el Meduca comunicó que dichas estructuras albergarían a los estudiantes durante el proceso de construcción de la nueva Elena Chávez de Pinate. Los padres de familia aseguran que existe desorganización desde el inicio del año escolar.
Graduandos van para la Ernesto T. Lefevre
Entre los estudiantes afectados se encuentra Yessica González, alumna de duodécimo grado que aspira a estudiar farmacia en la universidad. Según la joven, el sistema de módulos limita el aprendizaje, ya que carece de interacción directa con los docentes, lo que genera dudas constantes.
Su mayor temor es no contar con los conocimientos necesarios para aprobar un examen de admisión universitaria y no poder estudiar la carrera que desea.
Otros alumnos, de séptimo a undécimo grado, formaban fila en el parque —algunos acompañados de sus padres— para retirar nuevos cuadernillos, cuya fecha de entrega está prevista para el próximo 6 de abril. Materias como matemáticas, ciencias, sociales, geografía, historia y español han sido estudiadas desde casa.
En medio de este contexto, este viernes 27 de marzo, docentes, directivos del plantel y la Dirección Regional de Panamá Centro informaron, a través de un anuncio hecho en el parque Heliodoro Patiño, que las clases volverán a ser presenciales, aunque en sedes alternas.
Según se comunicó a los padres de familia, los estudiantes de duodécimo grado (los graduandos) fueron reubicados en el plantel Ernesto T. Lefevre, donde comenzarán a recibir clases a partir del lunes 30 de marzo.
El horario será en turno matutino, de 7:30 a.m. a 11:00 a.m., distribuidos en nueve grupos. En este centro educativo hay disponibilidad de nueve salones, que serán utilizados para evitar que los graduandos continúen bajo la modalidad de módulos, una exigencia planteada recientemente por los padres de familia, durante una protesta.
Reorganización temporal en el Colegio Pinate
La directora regional de Educación de Panamá Centro, Mireya Pino, informó que se implementará una reorganización temporal para garantizar clases presenciales, mientras avanzan dos proyectos paralelos para mejorar la infraestructura.
Pino señaló que se espera completar el proyecto de aulas modulares en un periodo aproximado de cinco meses y que, incluso, podría darse en un plazo menor, para su posterior entrega a la dirección del plantel.
Como medida inmediata, los estudiantes de séptimo a undécimo grado serán atendidos en el colegio Buen Pastor. Actualmente, se realizan trabajos de mantenimiento en este plantel privado, que será alquilado por el Meduca, con el fin de completar la reubicación en los próximos días.
La funcionaria explicó que se está haciendo una “organización transitoria” para dividir a los estudiantes en dos grupos y asignar adecuadamente a los docentes en ambos espacios, con el objetivo de garantizar la continuidad del proceso educativo.
Las autoridades buscan que las clases presenciales en el Buen Pastor también inicien el próximo lunes 30, aunque reconocen que el proceso logístico es complejo debido a la redistribución de estudiantes y docentes, así como a las adecuaciones necesarias en los planteles receptores. Durante el fin de semana se mantendrán los trabajos para habilitar las instalaciones.
Entre las labores pendientes se encuentran la instalación de acondicionadores de aire, la adecuación del sistema eléctrico y el acondicionamiento de los baños, entre otras mejoras indispensables.
La directora regional hizo un llamado a la comunidad educativa a priorizar el bienestar de los estudiantes por encima de otros intereses. “Aquí lo que tiene prioridad son los estudiantes… tenemos que unir esfuerzos como comunidad educativa para poder ayudarlos”, expresó, reiterando el compromiso de garantizar condiciones adecuadas para el aprendizaje mientras se concretan las soluciones definitivas.

