Especialistas en educación, empleabilidad y formación de talento coincidieron en que Panamá continúa enfrentando importantes retos en el sector educativo, marcados por brechas sociales, educativas y laborales. Así se debatió durante el Foro Educación 2026, organizado por La Prensa.
Durante el primer bloque se analizó el tema “Educación, talento y competencias para el futuro”, en el que participaron expertas en educación como Nivia Rossana Castrellón, mentora de Jóvenes Unidos por la Educación y presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fudespa); Carmen S. de Broce, subdirectora Platino Executive Search Panama y presidente de Cospae; Mariana León, vicerrector académica y miembro de la junta directiva de Quality Leadership University y María A. Cassino, vicepresidente asistente de Formación y Desarrollo de Banco General.
Las expositoras coincidieron durante el foro de este miércoles 20 de mayo en que las principales debilidades del país están relacionadas con la desigualdad escolar, la baja calidad educativa, la deserción estudiantil en todos los niveles —desde primaria hasta la universidad—, las brechas territoriales y la desconexión entre el sistema educativo y las necesidades reales del mercado laboral.

El debate lo inició Castrellón, quien señaló que los bajos resultados del país en indicadores internacionales no responden a una falta de inteligencia, sino a las condiciones de pobreza y desigualdad que afectan a miles de niños desde la primera infancia. Indicó que el 35% de los niños panameños vive en condiciones de pobreza y carece de alimentación adecuada, estimulación temprana y acceso a educación inicial, factores que impactan directamente en el desarrollo cognitivo.

“La nutrición es el gran enemigo silencioso. Si no les damos de comer, los cerebros no se van a desarrollar”, afirmó. También cuestionó la baja cobertura de educación inicial y aseguró que el país mantiene profundas desigualdades territoriales entre las escuelas urbanas y rurales.
La especialista sostuvo que la educación debe formar ciudadanos integrales, éticos y comprometidos con sus comunidades, y no únicamente personas productivas para el mercado laboral. “La escuela debe formar ciudadanos. El futuro no es un destino, es una decisión de política pública”, expresó.
Castrellón también alertó sobre la falta de oportunidades para jóvenes talentosos en áreas apartadas del país y criticó la desigualdad en el acceso a becas y programas de desarrollo. “No nos falta talento; faltan espacios para que emerja”, advirtió.
Con respecto a la infraestructura escolar, señaló que continúa siendo uno de los principales problemas del sistema educativo panameño. Castrellón mencionó un estudio de Fudespa y Jóvenes Unidos por la Educación que evidenció que estudiantes arriesgan sus vidas para llegar a escuelas ubicadas en zonas apartadas de las comarcas. El informe reveló que, en los últimos 25 años, entre 55 y 70 estudiantes fallecieron al cruzar ríos camino a sus escuelas.
Por su parte, De Broce manifestó durante el foro que los jóvenes no están siendo preparados con las habilidades técnicas y socioemocionales que actualmente demandan las empresas.

“No estamos formando a los jóvenes con las competencias necesarias para ser empleables”, sostuvo la experta.
La presidenta de Cospae explicó que existe una desconexión entre la educación escolar, técnica, universitaria y el sector productivo, lo que dificulta la contratación de personal calificado. Además, destacó que entre las habilidades más requeridas por las empresas están el pensamiento crítico, la resolución de problemas, las competencias digitales, la comunicación y la adaptabilidad.
La especialista consideró que se debe fortalecer la educación técnica, ampliar las pasantías laborales y crear mecanismos de articulación entre las empresas y el sistema educativo. A criterio de la experta, “la empleabilidad no se construye al final del sistema educativo; se diseña desde el inicio”.
Asimismo, señaló que aún persisten bajos resultados de aprendizaje en lectura y comprensión. “Los chicos leen y no entienden lo que están leyendo y ya con eso no podemos avanzar en el resto de la educación”, indicó.
La especialista, quien tiene 30 años de experiencia como reclutadora, advirtió que continúa creciendo la brecha entre la formación académica y las necesidades reales del mercado laboral. “Cada vez veo más difícil encontrar los perfiles como deben ser”, sostuvo.
Como solución a este problema, defendió la importancia de fortalecer la educación técnica y ampliar los programas de pasantías laborales para que los jóvenes adquieran experiencia práctica antes de graduarse. También pidió al sector privado involucrarse más en los procesos formativos y abrir espacios para prácticas profesionales.
Por su parte, León centró su exposición en la crisis del talento en Panamá y en la necesidad de fortalecer el acceso y la calidad educativa.

La investigadora explicó que el debate sobre el talento domina actualmente los espacios empresariales y políticos, pero advirtió que el país está fallando en formarlo desde las etapas más básicas de la educación.
León señaló que uno de los principales problemas del sistema es la deserción escolar. Indicó que, en premedia, Panamá pierde a uno de cada cinco estudiantes y que, en educación media, más de la mitad no logra culminar el bachillerato. Además, señaló que solo el 31% de las personas en edad universitaria accede a la educación superior.
“La educación superior sigue siendo un privilegio para pocos, cuando sabemos que las personas con estudios universitarios tienen ingresos significativamente más altos”, afirmó.
León señaló que estamos en un país con crecimiento económico sostenido, pero con profundas desigualdades educativas. “Somos uno de los países con mayor crecimiento de la región, pero no hemos logrado cerrar la brecha educativa”, sostuvo.
En cuanto a la calidad educativa, aseguró que el factor más importante no son únicamente los currículos o la infraestructura, sino los docentes. “Hay un talento que hemos invisibilizado, y son los maestros”, expresó. Añadió que los educadores tienen “el poder de transformar completamente la trayectoria de vida de una persona”.
En tanto, la vicepresidenta asistente de Formación y Desarrollo de Banco General, reflexionó sobre cómo la educación marcó su vida y aseguró que todos los presentes han llegado a sus posiciones gracias a una formación privilegiada y al acompañamiento de maestros y mentores.
En su intervención planteó tres ejes clave para transformar la educación y desarrollar talento: reconocer, colaborar e innovar. Explicó que reconocer implica entender que todos forman parte del sistema educativo y que las organizaciones tienen un compromiso social en la formación integral de las personas.
Desde Banco General, señaló, este trabajo se impulsa mediante la Universidad Corporativa y la Fundación Banco General, enfocándose tanto en habilidades técnicas como en las llamadas “habilidades potenciadoras”, relacionadas con el trabajo en equipo, la empatía y la colaboración.
También enfatizó que la colaboración entre empresas, universidades y organizaciones es indispensable para lograr cambios reales en la educación. Como ejemplo, mencionó la transformación del programa “Siempre Listos”, ahora denominado Bootcamp de Innovación, desarrollado junto al Instituto Tecnológico de Monterrey y empresas como COPA, ASSA y la ACP (Autoridad del Canal de Panamá).
Sostuvo que el programa fue renovado para responder a las nuevas demandas laborales en tecnología y fomentar el aprendizaje continuo. Finalmente, afirmó que innovar no significa empezar desde cero, sino atreverse a cuestionar y mejorar constantemente para preparar a las nuevas generaciones ante desafíos futuros.
Nota de la editora: La nota fue modificada hoy a las 10.17 a.m.

