Estar hospitalizado en uno de los principales centros hospitalarios del país ya no implica únicamente recibir tratamiento y esperar la evolución clínica. Para muchos pacientes en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid, de la Caja de Seguro Social (CSS), también significa enfrentar una barrera inesperada: la falta recurrente de reactivos que, desde marzo pasado, ha impedido la realización de pruebas de laboratorio esenciales.
Lejos de ser un hecho aislado, la situación está afectando directamente la capacidad diagnóstica en uno de los hospitales más importantes del sistema público. Documentos a los que tuvo acceso La Prensa evidencian que múltiples pruebas de química sanguínea no han podido realizarse en pacientes hospitalizados por la ausencia de insumos básicos, un problema que impacta tanto a médicos como a pacientes.
En la práctica clínica, estos análisis no son opcionales, sino herramientas fundamentales para evaluar el estado de salud, detectar complicaciones y tomar decisiones terapéuticas oportunas; sin ellos, se reduce la precisión en la atención médica.
Solicitudes de laboratorio con fecha del 30 de abril revisadas muestran exámenes marcados con la leyenda “NO HAY REACTIVO”, lo que confirma un desabastecimiento que abarca distintas áreas críticas del hospital. Esta limitación no solo retrasa diagnósticos, sino que obliga a los médicos a actuar sin información completa, especialmente en áreas sensibles como Urgencias o la Unidad de Cuidados Intensivos.
En total, se trata de 34 tipos de pruebas químicas de uso cotidiano en los laboratorios de la CSS, algunas de las cuales no pueden realizarse actualmente por la falta de reactivos.
La CSS no publica un indicador porcentual único del nivel de abastecimiento de reactivos por hospital, por lo que la magnitud del problema se reconstruye a partir de evidencias documentales.
Entre las pruebas que no se están realizando figuran indicadores clave de la función renal, como el nitrógeno de urea, la creatinina y la tasa de filtración glomerular (CKD-EPI 2021). Estos parámetros permiten detectar desde alteraciones leves hasta fallas renales graves, por lo que su ausencia limita la identificación temprana de complicaciones.
A esto se suman estudios metabólicos y minerales —como el ácido úrico, el colesterol HDL, el calcio y el magnesio— necesarios para el seguimiento de enfermedades crónicas y trastornos metabólicos. En condiciones normales, estos análisis forman parte de la rutina hospitalaria; hoy, en cambio, muchos simplemente no se pueden procesar.

El impacto también alcanza pruebas hepáticas y pancreáticas, entre ellas la bilirrubina en sus distintas fracciones —conjugada, no conjugada y total—, así como la amilasa y la gamaglutamil transferasa. Estos estudios son esenciales para detectar enfermedades del hígado y del páncreas, cuya evolución puede ser rápida si no se monitorea a tiempo.
Un familiar de un paciente hospitalizado en el Complejo expresó su preocupación por la imposibilidad de realizar algunos exámenes de laboratorio dentro del hospital. Señaló que la falta de reactivos ha generado incertidumbre sobre la evolución del tratamiento y los tiempos de diagnóstico.
La situación, según Enma Pinzón, presidenta de la Federación de Asociaciones de Enfermedades Críticas, Crónicas y Degenerativas (Fenaeccd), no afecta únicamente a los pacientes hospitalizados. “Hay falta de reactivos para los pacientes que asisten a los diferentes laboratorios de la Caja, independientemente de si están hospitalizados o no”, señaló.
Orlando Quintero, director de Probidsida (Pro Bienestar y Dignidad de las Personas Afectadas por el VIH/sida) y miembro de la Fenaeccd, citó como ejemplo la falta de pruebas de CD4, un examen que mide la cantidad de linfocitos T en la sangre y permite evaluar el estado del sistema inmunológico, especialmente en personas con VIH. Es clave para monitorear la progresión de la infección y la eficacia del tratamiento antirretroviral (TAR), dijo.
Para el personal médico, la falta de estos insumos representa un obstáculo cotidiano. Sin resultados de laboratorio, el seguimiento clínico se vuelve más complejo y, en algunos casos, las decisiones deben tomarse con base en la evaluación clínica y la experiencia, pero sin el respaldo de datos confirmatorios.
Marcos Young, director de Servicios y Prestaciones de Salud de la CSS.
Más que fallas, el sistema está en una fase de consolidación técnica que ya muestra resultados. En los próximos días, se está reforzando al Complejo y otros laboratorios"
“Son pruebas básicas. No estamos hablando de exámenes especializados, sino de estudios que se solicitan todos los días”, comentó una fuente médica en el hospital que pidió reserva de su identidad. “Cuando no están disponibles, el margen de error aumenta y el riesgo para el paciente también”.
En algunos casos, los médicos terminan orientando a los familiares de los pacientes a realizar los exámenes en laboratorios privados. Esto representa un costo adicional que muchas personas no siempre pueden asumir, sobre todo en medio de una hospitalización que ya implica una carga emocional y económica importante.
Cambios en medio de la escasez
Este escenario ocurre en paralelo a un proceso de reorganización dentro de la CSS, institución responsable del hospital, que ha impulsado cambios en los mecanismos de compra y abastecimiento de insumos médicos.
De acuerdo con memorandos emitidos por el director de la CSS, Dino Mon, en marzo de 2026, la institución implementó un modelo de centralización de compras con el objetivo de mejorar la eficiencia, reducir la fragmentación de los procesos y optimizar el uso de los recursos.
Bajo este esquema, todas las adquisiciones de medicamentos e insumos deben ser gestionadas por la Dirección Nacional de Planificación, dejando atrás el sistema anterior, en el que distintas unidades realizaban compras de forma independiente.

Un memorando fechado el 18 de marzo de 2026 establece que las compras de insumos y medicamentos, sin importar la cuantía, deben ser consolidadas por esa dirección y contar con el visto bueno de la Dirección Nacional de Servicios y Prestaciones en Salud, así como del despacho superior.
La medida, según la CSS, busca mejorar el control del inventario y prevenir irregularidades. Sin embargo, en la práctica, médicos consultados advierten que la transición hacia este nuevo modelo ha coincidido con retrasos en la disponibilidad de insumos, incluidos los reactivos de laboratorio.

Además de la centralización, la reestructuración incluyó el traslado de personal clave de áreas como Planeación de Suministro y Control Operativo hacia la Dirección de Planificación, con el objetivo de alinear la toma de decisiones con la ejecución logística.
La CSS ha señalado que estos cambios forman parte de un proceso de modernización orientado a garantizar un abastecimiento “pleno y oportuno”.
La posición de la CSS
Marcos Young, director de Servicios y Prestaciones de Salud de la CSS, explicó que la centralización de las compras en la CSS tiene como objetivo garantizar que todas las adquisiciones cumplan con estándares uniformes de calidad y precios competitivos.
Además, indicó que este sistema permite un mayor control del gasto y una distribución más equitativa y eficiente de los recursos en las distintas unidades del país.
En relación con el desabastecimiento registrado en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid, dijo que la situación no se debe a restricciones impuestas por el nivel central, sino a retrasos administrativos y de planificación durante la transición hacia el nuevo modelo de autorizaciones, implementado desde marzo de 2026. Aclaró que el hospital mantiene la facultad de realizar compras locales.
También afirmó que los tiempos de compra se mantienen dentro de lo habitual y que el sistema se encuentra en una fase de consolidación técnica, más que de fallas. Como medida para enfrentar la escasez de reactivos, adelantó que se reforzará el suministro desde el Almacén Central y que la compra centralizada de insumos de química e inmunoquímica está próxima a completarse, lo que permitirá fortalecer el inventario en todo el país.
Especialistas advierten que este tipo de situaciones puede tener consecuencias a corto y mediano plazo, ya que la ausencia de pruebas no solo retrasa diagnósticos, sino que puede impedir la detección oportuna de complicaciones, afectar el seguimiento de enfermedades crónicas y prolongar las estancias hospitalarias.


