La gerente educativa del Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE), Milena Gómez Cedeño, presentó su renuncia irrevocable al cargo luego de cuestionar una serie de decisiones adoptadas por el Consejo Directivo que, a su juicio, transformaron un puesto obtenido mediante concurso público de méritos en una posición sujeta a libre designación y remoción, afectando la seguridad jurídica, la estabilidad institucional y la autonomía académica del centro de estudios.
La dimisión fue formalizada mediante una carta fechada el 21 de enero de 2026, dirigida al Consejo Directivo del ITSE y con copia al presidente de la República, José Raúl Mulino. El documento fue recibido por la oficina de Recursos Humanos de la institución al día siguiente, el 22 de enero, según consta en el sello de recibido.
En la misiva, Gómez Cedeño expone que había sido designada como gerente educativa tras ganar un concurso público de méritos para el período 2021-2025, y que posteriormente su nombramiento fue extendido hasta 2029 luego de evaluaciones formales de desempeño aprobadas por el propio Consejo Directivo, conforme a los procesos institucionales de evaluación de resultados e impacto.
Sin embargo, relata que desde octubre de 2025 comenzó a enfrentar una serie de situaciones administrativas que incluyeron escenarios de tensión, la imposición de vacaciones forzadas y una separación de hecho del cargo, ratificada posteriormente por el Consejo.
Aunque señala que recurrió esas decisiones, afirma que en las respuestas oficiales se reconocía que su separación no implicaba una afectación al cargo ni un menoscabo de sus derechos, ni cuestionamientos sobre su gestión frente a la administración del ITSE, según una resolución identificada como ITSE-CD-015-2025.
El punto de quiebre, según la exfuncionaria, se produjo el pasado 19 de enero, cuando —a pocos días del vencimiento de las vacaciones ordenadas— el Consejo Directivo aprobó y publicó en la Gaceta Oficial una modificación al Estatuto del ITSE que incorpora la “pérdida de confianza” como causal de separación del gerente educativo.
Gómez Cedeño subraya que esta decisión se adoptó mientras ella se encontraba ausente y siendo aún la titular del cargo.
“La modificación transforma en la práctica un cargo obtenido mediante concurso de méritos y con período fijo en uno asimilable a la libre designación y remoción”, advierte en la carta.
A su juicio, este cambio genera preocupaciones relevantes en términos de seguridad jurídica, previsibilidad, estabilidad organizacional e independencia técnica, elementos que considera indispensables para el adecuado ejercicio de la rectoría académica y científica del ITSE.
En el documento, la exgerente sostiene que la continuidad y sostenibilidad de un proyecto institucional de esta naturaleza requieren reglas de gobernanza claras y predecibles que resguarden los avances alcanzados y eviten riesgos para la coherencia y consolidación futura de la institución.
“Mi continuidad en el proyecto ITSE se ha visto comprometida por esta serie de decisiones y actuaciones que representan un debilitamiento a la autonomía académica y administrativa, así como a la institucionalidad del ITSE”, señala.
Lea el nuevo estatuto:
Adjuntos
GacetaNo_30446b_20260119.pdfDefiende su gestión y enumera logros
Pese a las críticas, Gómez Cedeño dedica una parte importante de su carta a defender su gestión y a destacar los resultados obtenidos durante los cuatro años en que estuvo al frente de la gerencia educativa.
Entre los logros mencionados figura el crecimiento de la matrícula, que pasó de 800 estudiantes en 2021 a más de 4,000 en cuatro años; el fortalecimiento institucional mediante la creación de estructuras de gobernanza, reglamentos y procedimientos inexistentes al inicio de su gestión; y la apertura de cinco nuevas carreras, además de la creación del Centro de Innovación, Investigación y Emprendimiento (CIIECTY-AIP).
También resalta el reconocimiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que premió al ITSE como la segunda institución del país por su Presupuesto Basado en Resultados, tras el cumplimiento de más del 90% del Plan Estratégico Institucional.
Asimismo, menciona la firma de más de 170 convenios de cooperación con instituciones nacionales e internacionales, entre ellas el Canal de Panamá, Copa Airlines, la CAF, el BID, la Unesco y el Tecnológico de Monterrey, así como un impacto directo en la empleabilidad estudiantil, con cerca del 80% de los egresados accediendo a empleos de calidad.
En materia de control y transparencia, Gómez Cedeño afirma que promovió activamente auditorías internas, externas y de la Contraloría General de la República, y que hasta la fecha no se han encontrado hallazgos que comprometan su gestión.
Añade que deja estructurada y en marcha la segunda fase de implementación del ITSE, con acompañamiento de Naciones Unidas y financiamiento de organismos multilaterales, orientada al fortalecimiento de la infraestructura académica, tecnológica y de innovación.
No obstante, concluye que la falta de certeza jurídica creada por los cambios recientes afecta las condiciones necesarias para ejercer de manera independiente y técnica el cargo, lo que la llevó a presentar su renuncia irrevocable.
“Ante la falta de certeza jurídica provocada por los hechos descritos (…) presento mi renuncia irrevocable al puesto de gerente educativa del ITSE”, escribe.
Las fricciones con Gómez Cedeño comenzaron en octubre de 2025, durante el segundo debate del proyecto de Presupuesto General del Estado para 2026, cuando quedaron al descubierto las diferencias entre el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, y la gerente educativa del ITSE. En la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional, esta última advirtió que el recorte de fondos a la institución respondía a una ejecución presupuestaria sumamente baja y a una gestión que dejaba mucho que desear.
La salida de Gómez Cedeño abre un nuevo capítulo en la administración del ITSE, una de las principales apuestas del país para la formación técnica de alto nivel, y plantea interrogantes sobre el modelo de gobernanza, la estabilidad de sus autoridades y la preservación de la autonomía académica en una institución llamada a jugar un papel clave en el desarrollo del capital humano y la competitividad nacional.


