El país cuenta con una política de gestión de riesgo ante los desastres para el período 2022-2030, lo cual es una hoja de ruta para prevenir o evitar mayores impactos de fenómenos como el cambio climático, que se traduce en sismos, huracanes, inundaciones o terremotos.
Pero, ¿por qué es importante este instrumento para el país? El mundo, Panamá incluida, cada año reciente más las afectaciones por amenazas climáticas o emergencias debido a desastres.
De hecho, en 2020 los coletazos de los huracanes IOTA y ETA dejaron un saldo de 20 muertos y pérdidas millonarias en todo el país. Ese mismo año, el Gobierno aprobó $100 millones para enfrentar los daños causados por estos eventos climáticos.
Este año 2022, el distrito de Tierras Altas, en la provincia de Chiriquí, fue afectado nuevamente por inundaciones, así como la provincia de Colón y el centro de la ciudad de Panamá.
Francisco Álvarez, director de Inversiones, Concesiones y Riesgos del Estado, del Ministerio de Economía y Finanzas, manifestó que con este nuevo instrumento se evalúa la creación del fondo de emergencia, como tienen algunos países, lo que permitirá evitar impactos en inversiones programadas y hacer frente a los desastres.
También el Ministerio de Educación, a través de los centros escolares, tiene que ver con este tema. Carmen Aparicio, directora nacional de Educación Ambiental, señaló que, entre otros aspectos, se han adoptado medidas en centros educativos en materia de prevención de desastres.
En palabras de Aparicio, en las comarcas, en las provincia de Panamá Oeste y de Herrera se desarrolla un plan piloto de capacitación para proporcionar a los docentes las herramientas y conocimientos para que sepan cómo actuar en momentos adversos y que trabajen en la prevención.
Para la ambientalista y ex vicealcaldesa del distrito de Panamá, Raisa Banfield, hay que cambiar el modelo de urbanizar y de construir infraestructuras en el país. “Al 2030 ya será demasiado tarde, su gobierno [Laurentino Cortizo] aún no se acaba, pueden empezar”, puntualizó Banfield quien apela a un mejor ordenamiento territorial, para evitar más desastres en el país.
El estudio Vulnerabilidad al cambio climático en Panamá y su repercusión en la salud, publicado por el Ministerio de Salud con apoyo del Ministerio de Ambiente y la Organización Panamericana de la Salud, señala que en los últimos 50 años el país ha experimentado un incremento en eventos climáticos extremos, que incluyen lluvias intensas y prolongadas, tormentas de viento, inundaciones, sequías, incendios forestales, deslizamientos de tierra, ciclones tropicales e impactos del fenómeno de El Niño (sequías) y La Niña (aumento de lluvias).

