El sacerdote panameño Donaciano Alarcón fue expulsado de Nicaragua la noche del pasado lunes, por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
“La Comunidad Claretiana en Panamá confirma la expulsión del sacerdote panameño Donaciano Alarcón, quien realizaba su misión en Cusmapa, Nicaragua. ¿La razón? Sacó la procesión de Semana Santa frente a su Parroquia. Lo dejaron descalzo en la frontera con Honduras”, informó el diario digital panameño Panorama Católico.
Se informó que Alarcón pasó la noche en la ciudad de San Marcos de Colón, en Honduras.
Al sacerdote panameño se le acusó de estar presuntamente involucrado en actividades políticas y la policía nicaragüense lo dejó vestido con su hábito religioso, en una comunidad cercana a la frontera hondureña.
“Me montaron en una patrulla hasta la frontera y ahí me dijeron que iba para afuera y no podría regresar al país”, afirmó Alarcón a TVN.
El régimen de Daniel Ortega suspendió las procesiones este año en el territorio nicaragüense.
Medios nicaragüenses informaron que la Policía no le permitió al sacerdote ni empacar sus pertenencias personales, que quedaron en la casa cural. De igual forma, fue despojado de su computadora personal y celular.
Después, en Radio Hogar, el sacerdote aclaró que no estaba descalzo, que le entregaron su pasaporte y que no lo trataron mal. Afirmó que no sabía qué hacer cuando fue expulsado y que unas personas de la comunidad hondureña lo ayudaron.
*Fraile claretiano panameño se encuentra bien y seguro, después de su expulsión de Nicaragua*
— Arquidiócesis de Pmá (@ArquiPanama) April 4, 2023
Radio Hogar, radioemisora de la Arquidiócesis de Panamá, localizó hasta Honduras al padre Donaciano Alarcón, misionero claretiano panameño qué fue expulsado de Nicaragua @RadioHogar pic.twitter.com/e7dr1Dqlbn
Afirmó que el resto de la Semana Santa la pasará en San Pedro Sula, Honduras, y que luego la iglesia católica le informarán cuál será su destino.
“Volvemos a decir lo que él mismo Papa [Francisco] ha manifestado de este régimen, donde se han roto todas las libertades religiosas”, dijo por su lado el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa.
Las relaciones del Gobierno de Daniel Ortega y la iglesia católica viven momentos de gran tensión, marcadas por la expulsión y encarcelamiento de sacerdotes, como el caso de la condena a más de 26 años del obispo Rolando Álvarez por “traición a la patria”.
Ortega ha llamado “mafia” a sacerdotes, obispos, cardenales y al papa Francisco, quien ha tildado de “dictadura grosera” al gobierno sandinista y ha señalado “un desequilibrio de la persona que dirige” el país centroamericano, uno de los más pobres del continente.
Esta Semana Santa, el régimen prohibió todas las actividades, incluyendo el viacrucis.

