La Organización Mundial de la Salud (OMS) descartó este jueves que el brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius represente el inicio de una pandemia similar a la provocada por la covid-19 en 2020, aunque mantiene vigilancia epidemiológica sobre los casos registrados.
En Panamá, especialistas también sostienen que el escenario es muy distinto al observado durante la emergencia sanitaria global causada por el virus SARS-CoV-2.
El presidente de la Sociedad de Epidemiología y Modelaje Matemático, Jean Paul Carrera, explicó que ambos virus pertenecen a familias completamente diferentes y presentan dinámicas de transmisión distintas.
“El SARS-CoV-2 tiene una capacidad muy alta de transmisión de humano a humano por vía respiratoria, incluso antes de que aparezcan síntomas. Eso facilitó la propagación global que vimos en 2020”, señaló.

En contraste, indicó que la mayoría de los casos de hantavirus están relacionados con la exposición a roedores infectados o a sus excretas. Aunque el virus Andes —detectado en el brote del crucero— puede transmitirse entre personas, este tipo de contagio suele ser limitado y no sostenido.
“Con la información disponible hoy, esto no se parece a lo ocurrido en 2020 ni hay indicios de una propagación global similar”, sostuvo.

El crucero MV Hondius transportaba a 147 pasajeros y tripulantes y registró varios casos de enfermedad respiratoria grave mientras navegaba desde el hemisferio sur hacia el norte de Europa, tras concluir su temporada en la Antártida.
Hasta el 4 de mayo, se habían identificado siete casos de hantavirus —dos confirmados por laboratorio y cinco sospechosos—, entre ellos tres fallecimientos, un paciente en estado crítico y tres personas con síntomas leves.
Las autoridades sanitarias internacionales indicaron que el brote está asociado al virus Andes, una variante de hantavirus presente en Sudamérica y considerada la única con evidencia de transmisión entre personas.
For those looking for key facts about #Hantaviruseshttps://t.co/j9aQmBFaTr
— Maria Van Kerkhove (@mvankerkhove) May 4, 2026
Sin embargo, la OMS insistió en que no existen señales de un escenario comparable al de la covid-19.
“Quiero ser inequívoca al respecto: esto no es el SARS-CoV-2. Esto no es el inicio de una pandemia como la covid-19. Se trata de un brote que estamos observando en un barco”, afirmó Maria Van Kerkhove.
La especialista agregó que el hantavirus “no es covid ni influenza” y que su forma de transmisión es diferente.
Por su parte, Tedros Adhanom Ghebreyesus indicó que las investigaciones continúan y advirtió que podrían surgir más casos, debido a que el periodo de incubación del virus puede extenderse hasta seis semanas.
So far, eight cases of #hantavirus have been reported, including three deaths.
— Tedros Adhanom Ghebreyesus (@DrTedros) May 7, 2026
While this is a serious incident, @WHO assesses the public health risk as low.
WHO will continue to work with all relevant governments and partners to provide care for those who are affected, protect… pic.twitter.com/NEBHXrqurT
A juicio del investigador e infectólogo Xavier Sáez-Llorens, el problema del hantavirus se está magnificando innecesariamente e incluso sensacionalizando; se trata de un problema muy específico que se ha exacerbado debido al recuerdo persistente de la COVID-19, la amplificación en las redes sociales y los “expertos” que aparecen por todas partes. Una vez que pase, todo se olvidará hasta que surja un nuevo brote de otro microbio.
Sostuvo que, a diferencia de la gripe y el coronavirus, los hantavirus, hasta la fecha, son extremadamente ineficientes en la transmisión entre humanos, y que se necesitaría mucho tiempo y numerosas mutaciones para que eso cambiara. De hecho, de todas las cepas de hantavirus identificadas en el mundo, incluida la nuestra en Azuero (virus Choclo), la cepa de los Andes —relacionada con los pasajeros del crucero— es la única con transmisión de persona a persona, aunque requiere un contacto muy cercano y prolongado.
Dicho esto, añadió que la comunidad científica seguirá de cerca la evolución de lo sucedido para continuar educando e informando sobre cualquier posible amenaza futura y evitar el caos vivido durante la pandemia de covid-19. Pero, por el momento, no hay motivo para una alerta pública.
Creo que se está magnificando el asunto del Hantavirus de manera innecesaria y hasta alarmista; es un problema muy puntual que ha explotado por la memoria del COVID, la amplificación en redes sociales y los “expertos” que brotan por doquier. Una vez pase, todo al olvido hasta que…
— Xavier Sáez Llorens (@xsaezll) May 7, 2026
Panamá y el hantavirus
En Panamá predomina la variante Choclo del hantavirus, que no presenta transmisión entre humanos. El contagio ocurre principalmente por la exposición a roedores infectados o a sus excretas, lo que limita su propagación a contextos ambientales específicos.
El epidemiólogo del Ministerio de Salud (Minsa), Héctor Gonzalo Cedeño, explicó que en Panamá la enfermedad se manifiesta en dos formas clínicas. La primera es la fiebre por hantavirus, generalmente leve y caracterizada por síntomas como fiebre y dolor de cabeza. La segunda es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, una forma más grave que puede comprometer la vida del paciente y requiere atención médica especializada.
Datos oficiales indican que, entre 2000 y 2025, Panamá ha registrado 450 casos de hantavirus y 64 defunciones, lo que representa una tasa de letalidad del 13.5%.
Sin embargo, las autoridades sanitarias sostienen que, en los últimos años, los casos han disminuido gracias a la detección temprana y a una mayor conciencia de la población para acudir oportunamente a los servicios de salud.
Los contagios se concentran principalmente en las provincias de Los Santos, Herrera, Coclé y Veraguas, donde factores ambientales y actividades agrícolas favorecen la presencia de roedores portadores del virus.
“El comportamiento del hantavirus muestra incrementos cíclicos cada cuatro o cinco años, asociados a fenómenos climáticos como El Niño y La Niña, así como a actividades agrícolas”, explicó Cedeño.
Actualmente, las autoridades mantienen vigilancia epidemiológica y seguimiento de contactos relacionados con el brote detectado en el crucero, mientras especialistas reiteran que, con la información disponible hasta ahora, no existen indicios de una propagación global similar a la ocurrida en 2020.


