La crisis social y política ha hecho estragos a nivel comercial y la educación toca fondo, mientras que los gremios de los educadores entran a su tercera semana de paro.
Ese escenario surge precisamente cuando se intentaba recuperar el aprendizaje perdido por los estudiantes durante más de dos años de clases a distancia, debido a la pandemia de la covid-19. Incluso, Panamá fue uno de los países que más tiempo permaneció con sus escuelas cerradas.
Mariana León, investigadora asociada del Centro de Investigación Educativa de Panamá (Ciedu), vicerrectora académica e investigadora de Quality Leadership University e investigadora del Sistema Nacional de Investigación, en una entrevista con La Prensa brinda un diagnóstico científico de la situación educativa del país.
¿Cómo afecta la actual crisis la recuperación del aprendizaje?
Para recuperar aprendizajes la constancia de la presencialidad es vital. El año escolar 2022 tiene aproximadamente 190 días de clases y cada uno de ellos cuenta. Son 190 días para cubrir contenido nuevo y desarrollar habilidades nuevas, y a la vez recuperar aprendizajes que no lograron en los últimos dos años. Menos días de clase equivale a menor recuperación y menor tiempo para desarrollar habilidades nuevas que se deben adquirir este año. Nuestros niños y niñas seguirán rezagados, más de lo que ya están.
Al inicio del año escolar pensábamos que el comportamiento de la situación de salud del país sería el predictor principal de la suspensión de clases, pero hoy vemos que la situación social y política entra a ser un factor determinante en la suspensión de clases.
¿Se agravó la situación educativa con el paro de los docentes?
Sí, porque en Panamá no hay educación si no hay docentes en las aulas. Las desigualdades educativas se agravan porque en las escuelas particulares la educación no paró o se pasó a virtual.
¿Es posible hacer cambios en la educación?
Es el momento propicio para hacerlos, porque la evidencia abrumadora nos indica que hemos tocado fondo y ahí nos vamos a quedar si no hacemos cambios transformadores para mejorar.
¿Qué hace falta para ese cambio?
Hace falta una acción decidida y apertura al cambio desde el Ejecutivo, Legislativo, direcciones regionales, directores de escuelas, docentes, padres de familia y estudiantes. Todos podemos estar de acuerdo en qué queremos. Queremos una mejor educación para nuestros hijos. El cómo lo vamos a lograr es donde toca lograr consensos, ya que se requieren cambios significativos para poder darle un giro a la situación.
¿Qué correctivos recomienda para recuperar el aprendizaje perdido?
Para recuperar los aprendizajes perdidos se requiere que hagamos cosas adicionales o diferentes a las que hacíamos antes. Lo primordial es que no podemos perder más días de clases.
Algunas estrategias de recuperación fundamentadas en evidencia científica son: días escolares más largos, tutorías para estudiantes que presentan dificultades, mejoramiento de calidad de docentes a través de programas de desarrollo continuo, aprendizaje basado en proyectos, enseñanza diferenciada y agrupación de estudiantes por nivel y no por grado.
¿Cuánto tiempo estima que tardará el país en recuperar el aprendizaje?
Si seguimos haciendo lo mismo que hemos hecho hasta ahora no lograremos cerrar la brecha de aprendizaje que ocurrió en la pandemia. Seguiremos quedando de últimos en las pruebas estandarizadas y continuaremos decayendo en índices de competitividad como país.
¿A qué sistema de educación debemos apostar en Panamá?
Debemos apostar por un sistema de educación donde el 100% de niños y jóvenes de Panamá asista a una escuela de jornada completa, y no de 4 horas.
Por un sistema que prioriza aumentar el alcance de la educación inicial desde los 2 años, cuando comienza el maternal. Los niños entre 2 y 5 años son esponjas. Es el rango de edad perfecto para trabajar habilidades tempranas: socioemocionales, de lenguaje, motricidad y rutinas. En Panamá hay más de 3 mil escuelas públicas, pero solo hay 100 Centros de Atención a la Primera Infancia (Caipis). Esta cifra deja claro que no tenemos capacidad instalada para atender a los niños y niñas en edades propicias para iniciar el aprendizaje.
¿En qué otros aspectos se debe trabajar?
Por un sistema educativo con un enfoque en español e inglés, ciencias básicas y ciencias sociales, con habilidades blandas y para la vida como eje transversal. Apostemos a reducir los bachilleres de especialización, que restringen a estudiantes graduados de secundaria de explorar diferentes carreras universitarias.
Además, por un sistema en donde la formación inicial docente sea reconocida internacionalmente, y donde los mejores estudiantes aspiren a la carrera docente.
Existe evidencia que confirma que en Panamá los estudiantes con los puntajes más bajos en las pruebas de ingreso a la universidad son los que optan por la carrera de educación. Tenemos que alzar el nivel de la formación docente y que los jóvenes que están decidiendo qué quieren estudiar miren la carrera docente y la vean como una carrera digna y aspiracional.
¿Lograremos el ODS (Objetivo de Desarrollo Sostenible) de una educación de calidad?
No si seguimos haciendo lo que estamos haciendo hoy. Primero toca reescribir la ruta, lograr que todos los actores se monten en el barco y salir a buscar esa meta, que tomará muchos años en rendir frutos.
Perfil de la entrevistada
Doctorado en Educación de Johns Hopkins University (exbecaria de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Maestría en Administración de Empresas de Florida International University.
Licenciatura en Ciencias Políticas de University of Louisville.
Miembro del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Conacyt), Ciencia en Panamá y presidenta de la Comisión de Educación de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede).
Miembro de Ciencia en Panamá

