Los manglares y humedales de Panamá, ecosistemas vitales para la biodiversidad y la protección ambiental, se encuentran bajo amenaza debido a prácticas humanas como la quema, tala, rellenos y cambios en el uso de suelo. Según el ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, estos impactos responden principalmente a modelos de desarrollo no sostenibles que ponen en riesgo la riqueza natural del país.
Navarro explicó que, aunque los humedales panameños cumplen un papel clave como refugio de especies y barrera natural frente a fenómenos climáticos, siguen siendo afectados por la acción ilegal de particulares y empresas. “La tala y la quema de manglares para la producción de carbón o rellenos ilegales continúan en algunas zonas, a pesar de los esfuerzos de regulación y de las alternativas productivas ofrecidas a las comunidades”, señaló el ministro.
Actualmente, Panamá cuenta con más de 170 mil hectáreas de manglares, ecosistemas que, además de su función ecológica, proporcionan servicios ambientales esenciales, como la protección de la costa ante huracanes y la captura de carbono. Sin embargo, la contaminación, los rellenos y la extracción de madera comprometen gravemente estas funciones, poniendo en riesgo tanto a la fauna marina como a las comunidades locales que dependen de estos recursos.
Entre las amenazas más persistentes, Navarro destacó la quema de manglares para la producción de carbón, práctica común en áreas como la bahía de Chame, pese a que se trata de zonas protegidas. Aunque el Ministerio de Ambiente (Miambiente) ha promovido alternativas, como el uso de otros tipos de madera, la erradicación completa de esta actividad sigue siendo un desafío. “Hemos trabajado permanentemente con las comunidades, pero eliminar del todo la quema de manglares sigue siendo un reto”, enfatizó.
Mapeo y conservación de humedales
Para hacer frente a estas amenazas, Panamá ha iniciado un proceso de mapeo de arrecifes de coral y humedales, que permitirá contar con información precisa sobre su ubicación y estado de conservación.
Digna Barsallo, directora nacional de Costas y Mares de Miambiente, indicó que este mapeo se realizará en áreas protegidas como el Parque Nacional Coiba, isla Iguana, Bocas del Toro, Portobelo y la zona del Escudo de Veraguas, donde ya se ejecutan proyectos piloto.
“Contar con mapas actualizados nos permitirá priorizar los esfuerzos de conservación, identificar zonas críticas y tomar decisiones informadas sobre el manejo sostenible de los ecosistemas marinos y costeros”, explicó Barzallo. Además, Panamá dispone de mapas de cobertura de humedales elaborados en 2012 y 2021, y se espera presentar una nueva actualización para analizar cómo han evolucionado frente a la presión humana y el desarrollo urbano.
La protección de pastos marinos, que históricamente había sido poco regulada, también ha ganado relevancia tras la aprobación de la Ley de Arrecifes de Coral de 2022. Esta normativa incorpora, por primera vez, la protección de estos ecosistemas, especialmente en el Caribe panameño, donde la comarca Guna Yala concentra cerca del 80% de los arrecifes de coral del país, consolidándose como zona prioritaria para estudios y acciones de conservación.
Sensibilización y agenda internacional
En el marco del Día Internacional de los Humedales, que se celebra el 2 de febrero, el Ministerio de Ambiente presentará un documental sobre la importancia de estos ecosistemas. La producción, grabada en Belice y Guatemala, incluye imágenes de la Fosa de las Caimán —el punto más profundo del Caribe, con unos 7,400 metros de profundidad— y arrecifes descritos como verdaderos jardines de coral.
La proyección se realizará mañana a las 4:00 p.m. en el Ateneo de Ciudad del Saber, como parte de las actividades de sensibilización ambiental. Según las autoridades, estas iniciativas buscan concienciar a la ciudadanía sobre la relevancia de los humedales y arrecifes, no solo como patrimonio natural, sino también como elementos esenciales para la seguridad ambiental y el bienestar de las comunidades.
Las autoridades ambientales de Panamá enfatizan que la protección de manglares y humedales requiere un compromiso conjunto entre el Estado, las comunidades y el sector privado. Solo mediante políticas sostenibles, educación ambiental y cumplimiento de la ley será posible garantizar que estos ecosistemas continúen ofreciendo sus beneficios ecológicos, económicos y culturales a las generaciones presentes y futuras.
La amenaza persiste, pero con planificación estratégica, mapeo actualizado y acciones comunitarias, Panamá puede conservar sus manglares y humedales, asegurando que sigan siendo un refugio de biodiversidad y un escudo natural frente al cambio climático.
(Con información de Yaritza Mojica)


