La Iglesia católica panameña efectúa la campaña de solidaridad “Iglesia sin fronteras, madre de todos” con el fin de apoyar a los migrantes, que en su mayoría ingresan por la selva del Darién en su trayecto hacía Estados Unidos.
Esa campaña consiste en la colecta de enseres de aseo personal, calzado y ropa nueva o de segunda mano, pero en buen estado, que serán distribuidos en los distintos centros de recepción de migrantes.
En 2021, más de 130 mil migrantes, incluyendo 29 mil menores de edad, cruzaron el tapón del Darién. Las autoridades panameñas estiman que esa cifra será aún mayor en el 2022.
“Las rutas y los protagonistas han cambiado, pero las necesidades y los riesgos siguen siendo los mismos. Al llegar a las estaciones migratorias en Darién, los migrantes relatan que son asaltados por grupos criminales”, recordó el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa.
Añadió que “mujeres y niños sufren violencia sexual, entre otras violaciones a sus derechos humanos”.
Las donaciones deben ser enviadas a los centros de acopio ubicados en las oficinas de Pastoral Social Cáritas Arquidiocesana, en el Arzobispado de Panamá; en el Hogar Luisa, en Parque Lefevre; en la parroquia San Antonio de Padua, en Miraflores, y las oficinas de Fe y Alegría en Las Mañanitas.
“La Iglesia sin fronteras, madre de todos, extiende por el mundo la cultura de la acogida y de la solidaridad, según la cual nadie puede ser considerado inútil, fuera de lugar o descartable”, dijo Ulloa.

